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El caso del robo al correo

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"Simón no se acordó de llamarlo a Polo, comió en silencio y rápido, explicó que tenía mucho sueño y no participó de la sobremesa, así que no se enteró de que en quince días saldrían de vacaciones. Recién la mañana siguiente supo por Martín que el papá estaba harto de la playa y que con la mamá habían elegido ir a Sierra de La Ventana. Los relatos de los paisajes y la idea de escalar con Picado Grueso hasta el agujerito ese habían hecho que Martín se olvidara olímpicamente de la S.D.P. y de su glorioso futuro de agente 004."

Fragmento de El caso del robo al correo, de Jorge Grubissich, Amauta.

Viaje al mar

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"Qué podía saber del mar el Petiso, si nunca se había alejado demasiado de su Caimancito natal ni del cuarto despintado donde vivía con su mamá.
Qué podía saber él de la espuma salada a la orilla, si solo había tocado la arena de la placita, que parece talco húmedo meado por los perros.
No, el Petiso no sabía nada del mar ni de las vacaciones ni de las reposeras ni de los protectores solares, aunque todo eso lo veía en la computadora de Blas, cuando se la prestaba.
Tampoco sabía del descanso en los veranos largos, ni del aburrimiento en la siesta, porque cuando no había escuela caminaba el día entero buscando cartón para ganar unos billetes. Eso sí, el Petiso decía que era pobre pero con suerte: no sabía del hambre ni de la falta de cariño, porque su mamá siempre lo esperaba con un plato caliente y un beso tierno."

Fragmento de Viaje al mar, de Andrea Braverman.


La hostería

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“Se podía entrar por la pileta, esa parte siempre estaba abierta. En Sanagasta nadie cerraba las puertas con llave además. La Hostería estaba fuera de temporada, así que todo el edificio grande que rodeaba como una herradura el parque de la pileta permanecía cerrado. Solamente se usaba el edificio de adelante, que daba a la calle; la separación entre ambos era el casino, ubicado en el medio, también cerrado en esta época del año, salvo que alguien lo alquilara para un evento especial.” 
Mariana Enríquez, “La hostería”, en Las cosas queperdimos en el fuego

Aire marítimo

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"Cumplían dos meses de estar en Mar de Ajó. Ya habían cobrado dos sueldos cada uno, tenían un departamento que cada vez contaba con más enseres y habían podido ahorrar algo de dinero. Decidieron festejarlo yendo a comer a un restaurante que quedaba en San Bernardo y que se especializaba en pescados y mariscos. (...) Cenaron una paella, comieron helado de postre y tomaron una botella de champagne. Fátima lo miraba y trataba de pensar qué más podía necesitar de alguien. Nada, no necesitaba más nada de un hombre. Pedro era la persona ideal, y en estos dos meses no había hecho otra cosa que confirmárselo día a día. (...)  El mozo los saludó calurosamente y ellos salieron del restaurante abrazados. La brisa de la noche les dio de lleno y respiraron profundo ese aire marítimo que ya era parte de sus vidas. Decidieron caminar por la playa. La noche estaba estrellada y había de nuevo luna llena. No tanto como la noche que llegaron, pero lo suficientemente redonda como para iluminar las o…

Gabriela Margall: “Para mí la Historia es presente. Cuando estoy investigando estoy construyendo una historia”

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En esta segunda parte de la entrevista Gabriela Margall nos habla de la figura de la mujer en la historia, de como se la consideraba, hasta legalmente, un ser “emocional”, que no podía decidir por sí misma, y de las mujeres que se rebelaron contra esa situación, como Mariquita Sánchez, heroínas que a Gabriela le ha interesado rescatar y destacar en nuestra Historia. Y eso le da pie para hablar del género que ha elegido y en el que descuella: la novela histórica romántica.



Mario Méndez: Hoy me describías la figura de la mujer, que están muy bien contada en varias de tus novelas, como un ser frágil, al que no se le permite expresarse y pensar… más decorativo que otra cosa. Y reproductivo.
Gabriela Margall: Absolutamente. Era la ideología de la época. La mujer era un ser frágil, al que no se le podía permitir tomar decisiones. De hecho, queda así establecido y escrito en el Código Vélez Sarsfield, en el que la mujer queda reducida a un infante, o a un ser incapaz, que no puede tomar decisi…

Ventosa, pero amigable

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Taki tomó por cierto el encuentro. Jamás dudaba de una historia contada por su abuelo. -¿Y qué  es Necochea? ­-Es una ciudad llena de viento y de arena, más bella aun que la isla Yonagumi. Tan remota que los antiguos no sabían que allí había otros hombres. Pensaban que en esas latitudes solo podía existir Yomi, el pueblo de los muertos. Pero nada de eso: Necochea es ventosa, pero amigable. Pronto volveré y te escribiré en cuanto llegue.
 De El ladrón inocente, Franco Vaccarini, Crecer Creando.

Notas de un piletero sobre el waldorfismo argentino

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Por Félix Bruzzone El cuento por su autor Este relato surge de compilar varias de las entradas de FB dedicadas a mis aventuras (reales e imaginarias) junto a una de esas clientas de verano (es verdad que limpio piletas, es mi oficio) que, por algún motivo, empujan al deseo de escribir. Todas estas entradas pueden encontrarse en mi último libro, Piletas, publicado por Editorial Excursiones, solo que desparramadas entre otras tantas que corresponden a otras tantas clientas que azotan mi imaginación.
Escribir sobre un oficio y sus avatares sirve para muchas cosas. Debería haber espacio, en todo lugar de trabajo, para que puedan darse este tipo de expresiones. Por varios motivos. Fundamentalmente, porque es una actividad que hace tomar otra conciencia de lo que uno hace y permite imaginar todo eso de otra manera, y proyectarlo también hacia otro lugar. En mi caso: hacia la construcción de un libro. Pero no es esa la única posibilidad. Los escritores pensamos mucho en converti…

Experiencias de lectura vinculadas a otros lenguajes artísticos

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En el marco del 19° Congreso Internacional de Promoción de la Lectura, que formó parte de las actividades de la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, realizado en el mes de mayo de 2017, María Trombetta, docente de los seminarios para auxiliares de bibliotecas y mediadores de lectura organizados por el Programa, compartió algunas reflexiones en un panel dedicado a las “experiencias de lectura vinculadas con otros lenguajes artísticos”. Aquí les dejamos una síntesis de lo conversado ese día.


Por María Trombetta
¿Qué tienen que ver Romeo y Julieta con un secador de pelo? ¿Un héroe griego con un club de fútbol? ¿Un tomate con un monstruo? Quien crea que nada, tal vez se equivoque.
Un 14 de febrero, los amantes de Verona y el artefacto para el arreglo capilar coincidieron en una peluquería de la Ciudad de Buenos Aires. El secador, por supuesto, ya estaba allí. Los que llegaron por un rato fueron los personajes de Shakespeare, al igual que otras parejas famosas de la literatura u…