lunes, 20 de febrero de 2017

Sobre "La uruguaya"

No hay verano que no se refresque con una buena lectura. No hay regalo mejor bienvenido que la recomendación de otro lector sobre un buen libro. Libro de arena comparte las miradas apasionadas, afiladas, inquietas de sus lectores. Esta vez va un comentario sobre La uruguaya, de Pedro Mairal.



Por Silvina Rodríguez*

Todos los veranos, la misma historia. Nunca sé (ni lo pretendo) por qué elijo las lecturas que me van a acompañar en las vacaciones. En este caso, era el único libro de Mairal en mi biblioteca. No lo había leído nunca, así que estaba, como quien dice, totalmente virgen de él. De su estilo. De su escritura. Y la palabra no es inocente. Porque la novela tiene un alto matiz sexual, algo con lo que no había imaginado encontrarme. “La uruguaya” es una historia (en estricta primera persona, a  cargo de Lucas, el protagonista) de amor y de desamor, de un matrimonio y de una separación, de un padre y de su único hijo de cuatro ó cinco años, de la crisis de los cuarenta en hombres y mujeres, de metidas de cuernos, de literatura, podría ser un poco un thriller, también, bien mirado…La historia del “burlador burlado”, del que “va por lana y sale trasquilado” y algunos otros lugares comunes. Con la salvedad, claro está, de que la manera en la que narra Mairal dista mucho de encontrarse entre lo remanido, lo trivial, lo visto o leído otras veces. De modo tal que, entre que no es una novela muy larga (167 páginas, casi bocha para “nouvelle”), la urgencia que me producía la historia y saber adónde iba a parar el escritor cuasi maldito, Magalí, y esos dólares teñidos de mala onda desde el principio, me la deglutí en muy escaso tiempo. Casi, casi, como las diecisiete horas durante las cuales transcurre realmente (¿realmente?) la novela. Por supuesto, queda todo por contar. Porque para eso, se las estoy recomendando.


* Silvina Rodríguez es librera y feriante. Con su feria Tierra de libros, recorre escuelas de Capital y Gran Buenos Aires, siempre contagiando el entusiasmo por la lectura.



La uruguaya
Pedro Mairal
Montevideo, Emecé, 2016

jueves, 29 de diciembre de 2016

Una casa con historia

Analía Miglioranza, psicóloga y psicopedagoga, es instructora con jefatura a cargo del equipo de residentes en Psicopedagogía del Centro de Salud Nº 15 del barrio de San Telmo. Con ella estuvimos conversando sobre el espacio de animación a la lectura que se desarrolla todos los jueves a las 14 hs. en la sala de espera.


Por María Laura Migliarino


AM: Cuando ingresé a la institución, transitando mi residencia en el año 2012, el espacio de lectura funcionaba desde hacía mucho tiempo. Lo llevaban adelante residentes de psicopedagogía. A lo largo de los años se fueron sumando residentes de  enfermería en Atención Primaria de la Salud y de la Residencia Interdisciplinaria de Educación y Promoción para la Salud (RIEpS). Esto permitió trabajar de una manera interdisciplinaria y dio lugar a nuevas observaciones que enriquecieron el trabajo cotidiano.

MLM: ¿Cómo funciona este Rincón de Lectura?

AM: El Rincón de Lectura se lleva a cabo en Sala de Espera, por lo que le da un tinte de espontaneidad. Es un rincón en sentido literal, decorado y pintado. Todas las semanas recibe a un grupo de niños que esperan ser atendidos por pediatría o vienen a la entrega de leche. Se pensó a propósito ese horario porque son los momentos en los que hay más niños en el CeSAC. Por cómo fue implementado, este proyecto tiene que ver con brindar la posibilidad de que los niños puedan tener otro rol en la espera y que el cuerpo entre a jugar de otra manera.

MLM: Y más allá del interés de generar un encuentro con la literatura, ¿qué otras cuestiones caracterizan a este espacio?


AM: Por un lado esto que te nombraba en relación al cuerpo. Por ahí un niño viene a pediatría y su cuerpo es manipulado a los fines de la medicina, de los cuidados, de los controles. En este caso, se trataría de que el niño pueda jugar con su cuerpo de otro modo. Por otro lado hay otro dato que para mí es importante y tiene que ver con la población que acude al CeSAC. Una población con bastante vulnerabilidad social, la mayoría con sus necesidades básicas insatisfechas, familias que viven en inquilinatos, en casas tomadas, en hoteles, en el asentamiento Rodrigo Bueno… Muchas veces viven familias enteras en una habitación pequeña, donde jugar se torna casi imposible. No hay un espacio propicio para eso. A veces ha pasado que determinadas instituciones tengan carteles que prohíben el juego. Entonces se trata de darles la posibilidad de que tengan el acercamiento a un objeto cultural, de que jueguen con el libro, de que pasen un momento placentero. Brindar la posibilidad de un “más allá”, de esa realidad tan dura que muchas veces viven. Es una puerta a la imaginación que tiene relación en el armado subjetivo de cada niño. Nos interesa la infancia y tratamos de preservarla desde los espacios que tenemos. Y brindar esos momentos de encuentro es un modo de hacerlo.


MLM: En algunos Centros de Salud los espacios de lectura tienen una fuerte vinculación con lo terapéutico. ¿Cómo funciona aquí?

AM: Explícitamente aquí, no. Puede pasar que veamos alguna dificultad en el niño, por “X” motivo, y uno puede llamarle la atención al médico que va a verlo después, o se acerca y habla con la madre y dialoga un poco con ella, como para ver cómo anda en la escuela… Si está yendo o no… Si está yendo a otros espacios del CeSAC. También difundimos los espacios que tenemos, tratando de que los niños los aprovechen al máximo. Otra cosa que se da es la lectura vincular. El niño se acerca solo, o nosotras lo convocamos, y permanecen ahí, con nosotras. Algunos leen solos, otros quieren que la profesional les lea. Pero hay veces que los nenes no quieren acercarse al espacio. Entonces se le ofrece al padre para que pueda leerle.

MLM: ¿Y realizan alguna actividad pautada? ¿O ponen los libros para que los chicos se relacionen con el objeto de la manera que sea en ese momento?

AM: Es variado y depende del equipo que lo esté llevando a cabo. En algunos momentos se lleva música y esto forma parte del encuadre. La Sala de Espera se convierte en otro espacio. Se disponen almohadones en el piso en forma circular. A veces se realiza una actividad pautada; se lee un cuento para todos y después se realiza  un títere o un dibujo (que se pega en una cartelera para que los nenes se reconozcan en ellos cuando vuelvan). Hemos llevado masa de sal para que construyan personajes, caligramas… Va variando. Otras veces, simplemente es disponer de los libros y que los niños se vayan acercando. A veces hay algo de lo institucional que uno no controla y da lugar a alguna actividad más espontánea.

MLM: ¿Y quiénes se ocupan del espacio en la actualidad?

AM: Ahora hay dos residentes de primer año de Psicopedagogía y una residente nutricionista de la RIEpS. En marzo comienzan las residentes de tercero de Psicopedagogía. Ahí lo más probable es que por tres meses estén a cargo ellas dos solas. Psicopedagogía sostiene el espacio a lo largo de todo el año.


MLM: ¿Con qué tipo de bibliografía cuentan?

AM: En su mayoría tenemos libros para niños pequeños, la población que más asiste son los chicos de cuatro o cinco años, una población chiquita que utiliza libros que se pueden manipular, que ofrecen historias o acciones muy breves.Tenemos cuentos breves con imágenes, novelas (aunque la novela no convoca mucho).

MLM: ¿Y  material para adultos?

AM: En algún momento tuvimos revistas, por si alguno quería mirar alguna, pero la actividad está pensada como te decía antes, en el niño y en que el adulto pueda acompañar ese recorrido.
MLM: ¿Además de la Sala de Lectura tienen biblioteca?
AM: No tenemos biblioteca, pero si surge el interés de algún niño de llevarse algún libro, se hace el préstamo. Registramos los datos, pero tiene que ser por el interés del niño. Nos gustaría tener una biblioteca.

MLM: ¿Y en qué otras instancias se utilizan los libros?


AM: Como psicopedagoga los uso en el consultorio. De hecho trabajamos mucho con textos literarios. Tenemos una biblioteca con libros para usar en los consultorios.
Hay algo que me gustaría comentar y es que todos los que ingresamos a la Residencia, en primer año, realizamos un curso de Promoción de la Lectura donde tenemos un primer acercamiento a distintos materiales y propuestas de trabajo. Esto es muy interesante porque muchos de nosotros descubrimos allí otra manera de vincularnos con los libros. Yo lo hice en el 2012 y fue muy variado. A cada encuentro iba un invitado particular, y cada uno llevaba una dinámica distinta.

MLM: Muchas veces pasé por la puerta de este CeSAC pero nunca me había dado cuenta de que aquí funciona un Centro de Salud…

AM: Es diferente, es verdad. Esta casa era de la familia Piccardo. La donaron en 1943. Primero fue un Centro de Puericultura. Y en 1971 pasó a convertirse en el Centro  Monovalente de Salud Mental N° 2. En 1990, ingresan otros profesionales y empieza a ser un Centro de Salud Polivalente. La casa es antigua y la institución tiene esa historia, fue cambiando.

MLM: Es que es una típica casa de San Telmo que a simple vista no responde a las construcciones de los CeSAC que se fueron construyendo en los últimos años. Todos son muy similares, este no.

AM: Te imaginabas otra cosa, ¿no? Nosotros nos vamos aggiornando. Y lo que tiene es que es un Centro que es muy cálido. Somos muchos profesionales los que estamos trabajando. Residentes y de planta.  La característica de este CeSAC es que trabajamos en interdisciplina. Todos los dispositivos que hay son interdisciplinarios, y todos tienen su reunión de equipo que se cumple todas las semanas. Y es algo que para mí le da otro tinte. No solo en la calidad de lo que se ofrece al público, sino en la calidez. Y esto le aporta un plus al trabajo.
Una casa con historia, un grupo de trabajo comprometido y la sonrisa que se dibuja en la boca de la entrevistada cuando habla de calidad y calidez. Definitivamente, el vínculo del niño con la lectura dependerá de que el adulto mediador pueda acercarse, motivarlo, con una buena historia y con esa misma sonrisa.

Centro de Salud Nº 15
San Telmo

lunes, 26 de diciembre de 2016

Estrategias de animación

Durante los meses de octubre y noviembre, los participantes de las Capacitaciones en Estrategias de animación a la lectura concurrieron a diferentes instituciones para poner en práctica, junto con los asistentes a las mismas, los proyectos diseñados durante los encuentros.


Por María Trombetta

En el CPI “Años felices”, del barrio de Once, el grupo propuso a los niños y niñas de la sala de 4 años un encuentro de lectura y juegos basado en el cuento “El príncipe Mediafiaca”, de Graciela Repún y Eleonora Arroyo.
La historia de un príncipe al que sólo le gustaba descansar hasta que descubrió su vocación por la cocina, propone el valor de amar aquello que uno hace.  Durante la lectura del cuento, los asistentes colaboraron agregando a la olla todos los ingredientes para preparar las recetas del príncipe, luego cada uno preparó su propia “galletita” para regalar a alguien a quien quisiera mucho.

“Hombre italiano viene a casarse” fue el título de la propuesta para los asistentes a la biblioteca “Memoria con Yapa”, del CSM Ameghino.  A partir del cuento de Julio Llinás "De eso no se habla",y fragmentos de la versión cinematográfica realizada por María Luisa Bemberg, se abordó con los participantes la cuestión del amor como un "darse cuenta" o reconocimiento. Por otra parte, se analizaron las similitudes y diferencias de lenguaje entre la producción literaria y la fílmica, además de conversar sobre otros trabajos del autor.
En el encuentro con los niños y niñas de la sala de 3 años del CAF 8, en Lugano, las participantes de la Capacitación trabajaron a partir del cuento “Ramón Preocupón”, de Anthony Browne, el relato sobre un niño muy preocupado por las cosas más comunes. El cariño de su abuela y los muñecos quitapenas lo ayudan a sentirse mejor(una tradición entre los niños de Guatemala consiste en tener muñequitos “quitapesares”, para contarles sus penas o preocupaciones a cada uno de ellos antes de colocarlos debajo de la almohada a la hora de dormir). Con la ayuda de un susurrador, los asistentes pudieron contarle a un muñeco quitapenas gigante preparado para la ocasión, las cosas que los preocupaban o que no les gustaban.
Con los residentes del Hogar San Martín, se trabajó a partir de relatos de amor de Alejandro Dolina, en el encuentro “Amores de barrio, historias en cada esquina”. Luego de escuchar los relatos, los asistentes recibieron por azar una  palabra y una fotografía que tuvieron que relacionar en una historia de romances reales o imaginarios, de su propia historia o que hubieran escuchado de otros.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Andrés Rivera: la revolución es un sueño eterno. Así es.

En día de la despedida al escritor argentino Andrés Rivera, Libro de arena comparte con sus lectores una nota a manera de homenaje.


Por Mario Méndez


Se nos fue Andrés Rivera. Un escritor imprescindible. Pero disfracemos la tristeza de la nota con el color, con el calor, también, del homenaje. Que esta despedida sea un abrazo y, a la vez, una bienvenida. Como bien dijo un amigo, el escritor Franco Vaccarini, Rivera ha entrado en la modesta eternidad de los lectores.
Todos los que hemos leído La revolución es un sueño eterno, o El farmer, o Hay que matar, entre tantos de los libros de Rivera, recordaremos su voz inconfundible. Su estilo único. Porque Rivera lograba lo que solo los grandes escritores consiguen: uno lo reconocía de inmediato. Su prosa era absolutamente original, le era propia. Solo Rivera escribía como Rivera.
Valgan estas palabras de despedida como invitación, también. Ahí está El farmer, cuya versión teatral ha cosechado aplausos en todo el país. Lean la novela, amigos, encuéntrense con el fantasma del Restaurador, retratado como nunca antes. Vean la obra. Y escuchen a Castelli, la voz de la revolución, en las palabras de Andrés Rivera. Sueñen, con ellos, con la revolución.
Sirva, como pequeño homenaje de despedida, este recuerdo. En estos días, ayer  o antes de ayer, no más -esas coincidencias que parecen irreales-, encontré un viejo número de Puro cuento, el 35, en un revistero, en mi casa. Me puse a hojearlo. Y leí un cuento muy breve: “Denle la palabra”, que no recordaba. Estaba en la misma página que otro que sí tenía presente, “Un tiempo muy corto, un largo silencio”, bello relato que se encuentra en Una lectura de la historia, y en los Cuentos escogidos. Después supe que “Denle la palabra” era el cuento que abría Una lectura de la historia, libro que al decir de Sylvia Saítta, “marcó un antes y un después en la narrativa de Rivera”, porque, “a partir de entonces, Andrés Rivera fue narrando, en cuentos y novelas, una historia casi única: la historia de la derrota y de sus derrotados; la historia de la violencia que se despliega en todas las formas del poder.” No lo pude hallar en Internet, no está entre los Cuentos escogidos. Decidí copiarlo acá, directamente de las hojas amarilleadas de esta vieja Puro cuento. Como homenaje y para disfrute y recuerdo de los que ya conocen a Rivera; para invitación a aquellos que aún no lo han leído. Porque Rivera se fue, pero por suerte, la literatura perdura.

            “Denle la palabra”
            Tenía treinta años de Ejército, la mitad de los cuales transcurrío en el sur del país, a la cabeza de patrullas que iban en socorro de los imbéciles que se extraviaban en los picos cordilleranos.
            Lo trasladaron el día que alguien, en su presencia, hizo el elogio del capón. Se le dieron vuelta los intestinos: había comido la carne grasosa del animal –mañana, tarde y noche– más tiempo de lo que nadie podía resistir.
            Deambuló luego, por regimientos varios. Estaba a punto de retirarse, con el grado de sargento ayudante, cuando le avisaron: nos vamos a levantar para traerlo al General. Respondió que él no faltaría a la patriada.
            Las tropas leales al gobierno capturaron, a los alzados, sin disparar un tiro, en una improbable y larga noche lluviosa.
            Le dijeron que pidiese lo que quisiera. Pidió la bebida más fuerte que tuvieran. Le preguntaron si no deseaba alguna otra cosa. Contestó que no.
            Oyó, calmo, los ojos vendados, el ruido de las armas; recordó que la Historia que le enseñaron registraba, escrupulosamente, las últimas palabras de los condenados a muerte; quiso enhebrar una frase: no se le ocurrió ninguna.

            Las balas, piadosas, llegaron antes que la desesperación; antes de que pudiera dudar de su vocación de servicio.

¡Muchas Felicidades!


jueves, 22 de diciembre de 2016

El Copello

El Centro Cultural Barrio Copello, que se encuentra ubicado en el complejo habitacional Cardenal Copello de Villa Lugano, depende del Programa Cultural en Barrios del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A lo largo de 19 años su misión ha sido promover el desarrollo, la circulación, la producción y el consumo de bienes y servicios culturales públicos para posibilitar su mayor democratización, el fortalecimiento territorial y la formación de ciudadanos para la cultura.


Por María Laura Migliarino

En el transcurso de la vida algunas personas tienen la suerte de atravesar una extensa escolaridad que a lo largo de su existencia les permitirá desarrollarse en un ámbito de su interés, trabajar y elegir nuevos empleos cada vez que lo crean conveniente. Desde hace 19 años, contra viento y marea y con una vasta formación a cuestas, Martín Bernardos asumió que más allá de las contingencias políticas y económicas su trabajo como coordinador resultaría vital a la hora de llevar adelante un proyecto integrador, generador de posibilidades y oportunidades gratuitas, en un complejo habitacional donde viven alrededor de 5000 personas que, de otra manera, no tendrían acceso a los bienes culturales.
Durante estos años se promovió un proyecto que intenta representar la forma de ser, hacer y pensar de la comunidad, haciendo foco en tres áreas destinadas a ofrecer servicios y ampliar derechos: un área académica ligada a la gestión formativa y pedagógica con una amplia propuesta de talleres para adultos, jóvenes y niños, que se ha ido modificando de acuerdo a los intereses de la comunidad; un área de espectáculos y actividades complementarias, expresada a través de la gestión, producción y financiamiento de las diversas actividades generadas en los talleres; y un área de trabajo social-territorial, desarrollada a través de los diferentes proyectos y gestiones asociativas.
Dentro del abanico de propuestas, el  23 de abril del año 2013, con el fin de estimular el hábito y el placer por la lectura en niños y adolescentes, se inauguró la biblioteca comunitaria que en la actualidad cuenta con 3000 volúmenes de diversas temáticas y géneros que incluyen cuentos, novelas, historietas, poesía, teatro y material de referencia.
Implementar el espacio no fue una tarea fácil, el camino recorrido sigue siendo arduo. Y en ocasiones  la realidad supera las expectativas demostrando que no siempre lo que creemos que puede ser enriquecedor para nosotros lo es para los demás. “Barajar y dar de nuevo” parece ser la premisa que guía el quehacer cotidiano cuando la intención es estimular el interés por la lectura en una población que no tiene un recorrido lector, donde los libros no se sienten como propios, y si bien son políticamente correctos se elige jugar con los hijos más que leer en la biblioteca:
“Queríamos tener una biblioteca para ampliar el acceso y permitirle a muchas familias vincularse con un objeto que les resulta completamente ajeno. Pero luego de armar el proyecto con las líneas de acción paso a paso nos encontramos con la realidad. Pretendíamos que los libros circularan más allá de la biblioteca y en este sentido abordamos distintas tácticas: ofrecimos libros en las escuelas de la zona, planteamos la posibilidad de que algunos niños pudiesen recomendar y elegir lecturas para sus vecinos, armamos campañas de difusión en distintas instituciones educativas, deportivas y sociales, utilizamos una estrategia y la cambiamos y la volvimos a cambiar…No tuvimos mucho éxito.”
Sin embargo, en el devenir de la charla los decires nos cuentan que los libros circulan, se leen. Unos más que otros, tal vez no tanto como ellos quisieran, tal vez lo necesario para una población que recién comienza a familiarizarse con la posibilidad de contar con libros en casa cuando se quiera o se los necesite.
En un principio los libros compartían el espacio con la juegoteca, el que no jugaba podía leer y el que no leía podía jugar con los libros. Pero finalmente ambos dominios terminaban compitiendo y decidieron separarlos. En la actualidad la biblioteca no cuenta con un sector para sentarse a leer por eso lo que funciona es el acercarse, elegir, llevarse y devolver.
Los talleres, en cambio, se hacen en otro espacio físico. “Tratamos de tener talleres en todas las áreas (plástica, música, letras, danza) sabiendo que no es tan necesario que la gente participe de una manera académica. El acceso a los bienes no tiene que estar dado solo por el acceso a lo académico, y en este sentido nos parecía que la biblioteca nos iba a dar una oportunidad más: pic-nics de lectura, encuentros, salidas por los edificios con una valijita repleta de cuentos y novelas, llevar un libro para tu familia, para tu compañero.”
Como correlato y en conexión con la biblioteca este año contrataron una docente que llevó adelante un taller de iniciación a la lectura para niños de 3 a 8 años. Taller que se sumó a otro de lectura y escritura para adolescentes (que les gusta más que les lean) y a un taller de memoria para adultos mayores que en sus inicios se abordó desde un trabajo más cognitivo y que poco a poco fue transformándose en un taller literario con connotaciones emotivas.
El paso de distintos docentes de literatura les permitió ir encontrando un montón de perfiles para ampliar el fondo bibliográfico de acuerdo a los intereses. Aun así, tienen en claro que los libros disponibles no alcanzan a cubrir los gustos de la población. Hay muchos títulos que faltan y que quisieran tener para que los maestros trabajasen en su mayoría con material de la biblioteca.
Invertir tiempo y dedicación, ejercitar la paciencia y ajustar las expectativas son claves a la hora de establecer lazos entre las instituciones barriales y sus vecinos. La apuesta a una biblioteca de puertas abiertas, en donde se puede sacar, tocar y retirar un libro avisándole al auxiliar de turno, da cuenta de que, por sobre lo educativo, el desarrollo de lo vincular, lo social y lo cultural es lo que le da sentido a estas organizaciones.

Centro Cultural Copello
Av. Dellepiane Norte 4900
Villa Lugano