miércoles, 30 de abril de 2014

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculrelacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes
Miércoles 30

Conociendo a Sherlock Holmes
Actividad para chicos a cargo de María Alejandra Obaya. De 5 a 10 años.
De 16 hs a 17:30 hs.
Organiza: Fundación El Libro. Cuentacuentos
Feria del Libro de Buenos Aires, La Rural. Patio Infantil

Proporción áurea para (n) dimensiones
Presentación del libro de Federico Coscio.
A las 19:30 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero2505

III Muestra de Cine Independiente Cubano
A las 19 hs
Centro Cultural Rojas, Sala Batato Barea, Corrientes 2038
Entrada gratuita

Cine al aire libre. La Nave Cinética proyecta
Proyección de la película El día que no nací(Das Lied in mir) (2010), de Florian Cossen.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Explanada Juan José Saer, Agüero2505


Jueves 1

Jugamos con nuestro idioma.
Divertidas e interesantes actividades que permitirán que te acerques más a nuestra lengua. Taller para chicos
Organiza: Academia Argentina de Letras.
De 17 hs a 19 hs.
Feria de Libro de Buenos Aires, La Rural. Espacio Libro

Jugamos a diseñar.
Vení a ver cómo se diseña el Diario de la Feria, en vivo. Habrá juegos con Photoshop, donde podrás hacer maravillas con las imágenes. Podrás llevarte tu obra impresa. Taller para chicos
Organiza: Fundación Gutenberg.
De 17 hs a 19 hs.
Feria de Libro de Buenos Aires, La Rural. Espacio Libro


Sábado 3

Los duelos filosóficos, son encuentros realizados por los integrantes del Primer Concurso de Filosofía SUB 40 - organizado por CCEBA y la Dirección General del Libro - que incluyen la vida cotidiana desde las reflexiones filosóficas, en forma de debate, performances o charlas. Cada duelo tiene una duración de 15/20 minutos cada uno, con una marcación especial de acuerdo al formato.
A las 16:30
Feria del Libro de Buenos Aires, La Rural. Stand del Gobierno de la Ciudad, Pabellón Amarillo

Lectores galegos en Bos Aires
En su octavo año, el ciclo de lecturas y diálogos en torno a la literatura gallega propone un recorrido por obras latinoamericanas que refieran a Galicia y a su gente. El corpus integrado por autores como: Xesús Alonso Montero, Rodolfo Fogwill, Beatriz Sarlo, Roberto Bolaño, Mariana Eva Pérez, María Moreno, Gustavo del Río, Roberto Arlt, Ángel Rama, Miguel Barnet, y Gloria Pampillo. También se leerá obra de María Rosa Lojo y Claudia Piñeiro, invitadas especiales de este ciclo.
Lectura y diálogo: un argentino en Galicia, de Gustavo del Río (1934)
A las 15:00 hs.
Centro Cultural de España en Bs.As., Florida 943

San Martín y los Libros
Por primera vez la Biblioteca Nacional, con la colaboración del Instituto Nacional Sanmartiniano, exhibirá el total de los libros que acompañaron a José de San Martín en sus últimos tiempos.
Abril - Mayo
Biblioteca Nacional, Hall del 3º piso, Agüero2505


Lunes 5

Taller a cargo de Pedro Enríquez
A las 14 hs
Feria del libro de Buenos Aires, La Rural. Sala Roberto Arlt, Pabellón amarillo

Club de traductores
A las 19:00 hs.
Invitado: Darío Jaramillo Agudelo, escritor colombiano, poeta, novelista y ensayista. Charla-conferencia acerca de la práctica de la traducción. Coordina: Jorge Fondebrider
Centro Cultural de España en Bs.As., Florida 943

Poesía argentina editada en Francia / Programa Sur
Presentación de la antología de poesía argentina editada en Francia con la participación de Bernardo Schiavetta, Cristina Madero, Diego Lorenzo, y los poetas Héctor Freire, Susana Szwarc, Carlos Busignani, Jorge Ariel Madrazo, Leonardo Martínez y Amaro Nay.
A las19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero2505


Martes 6

Escuela de poesía
Taller a cargo de Elena Medel
En el marco del festival internacional de poesía
A las 18 hs.
Centro Cultural de España en Bs.As., Florida 943

Palavra Cantada
El dúo brasilero integrado por Paulo Tatit y Sandra Peres, presenta el espectáculo Aventuras Musicales con dirección de Marília Toledo.
Actividades para chicos
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero2505

Tema del traidor y del héroe
Charla sobre el relato de Jorge Luis Borges: hablaremos de un relato que en realidad, es una exhibición de una posibilidad narrativa en la que se cruzan, se niegan y se afirman varios hilos de sentido y en la que la realidad puede plagiar a la literatura
A las 19:30 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero2505


Convocatorias

II Premio Gabriel García Márquez de periodismo (Colombia)

Género: Periodismo
Premio: Diploma y treinta millones de pesos colombianos (COP$30.000.000)
Abierto a: sin restricciones
Entidad convocante: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)
País de la entidad convocante: Colombia
Fecha de cierre: 05-05-2014

Más información: aquí


martes, 29 de abril de 2014

Ecos de la patria griega

En la increíble coincidencia de los días nació y murió un 29 de abril el poeta griego Constantino Kavafis. Libro de arena recuerda la figura y la obra de este escritor sufrido, oculto, desbordado por su propia sensibilidad, que supo transformar lo vivido en arte a través de la escritura. Ernesto Hollman escribe una nota en la que analiza las intrincadas conexiones entre sus deseos, sus amores, sus experiencias en la sociedad culturalmente opresiva de principios de siglo pasado y sus textos.



Por Ernesto Hollmann.     


A través del vidrio húmedo y melancólico de sus gafas, Kavafis potencia la percepción a extremos voluptuosos; sus versos transfieren  el dolor y la pérdida de ese amor imposible y virginal, de ese deseo guardado para el ser de los sueños, para el Apolo perfecto que besa con miel de ambrosía, un lugar único en la poesía contemporánea.
Dirá sobre la adolescencia:

              "Quisiera este recuerdo decirlo...
                Pero de tal modo se ha borrado... como que nada queda-
                porque lejos, en los primeros años de mi adolescencia yace.
                Una piel hecha de jazmín.
                Aquel atardecer de agosto... ¿era agosto...?
                Apenas me recuerdo ya de los ojos; eran, creo azules...
                Ah sí: azules, un azul de zafiro"

Constantino Kavafis nacido y muerto un mismo día y mes -un 29 de abril con setenta años de diferencia entre su amanecer y su ocaso en un triste hospital con un cáncer de laringe y asistido por dos popes clericales ortodoxos- en la conflictiva Alejandría. Provenía de una familia de patriarcas de Constantinopla.
Su padre  era un comerciante burgués que desgraciadamente muere cuando Constatino tan sólo tiene siete años y,  su madre una luchadora empedernida que hasta el último aliento le brindará a su hijo la educación y la posición de un pequeñoburgués.
Algún tiempo después cuando Inglaterra decide invadir Alejandría y convertir a Egipto en un seudoprotectorado colonial, la inmensa mansión familiar va a ser destruida. Todo desaparece devorado por el fuego abrasador. Su madre se consume lentamente como un cirio pascual. Su vida de burgués se desvanece como las velas;

          "Los días del pasado quedaron tan atrás,
           fúnebre hilera consumida
           donde las más cercanas aún humean.
           Velas frías, torcidas y deshechas."

Episodio este que será crucial para Kavafis, ya que vivirá el resto de su vida como súbdito inglés y sostendrá una oscura carrera ministerial por casi treinta años. Marginal, por ser griego, jamás se le permitirá ascender en la escala laboral y social.
Su trabajo es una carga que sólo olvida en las oscuras calles y ascendiendo las escaleras de las casas innombrables, un subir infernal que nunca le traería la paz; quizá sí,  un poco de olvido e  instantes de placer.
A un cuerpo que mucho ha amado, mucho le será perdonado.

La autorrepresión que vivió durante largos años, -era un hombre pulcro y muy respetuoso de las normas de convivenvcia social, un hijo dilecto de la pequeña aristocracia- lo llevaron a una sexualidad nocturna, furtiva y marginal y hasta cierto sentido destructiva para su extrema poética y su sensibilidad interior.
      
        "El cuarto era pobre y vulgar.
         Oculto en los altos de una taberna equívoca.

          ...poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
          voluptuosos y rojos de la embriaguez..."

Sólo lo salvaba el sentido más tenue y más embriagador del éxtasis: el instante feliz.
El mundo homosexual prostibulario lo fue autodestruyendo como hombre libre (intuyo en algún poema la libertad futura, esa de dotarlo de elección y exhibicionismo) pero esa misma promiscuidad  potenció su escritura).
 Vale mencionar un film memorable en este sentido : "Kavafis" de Yannis Smaragdis(1996) con un magnífico Dimitris Katalifos como el poeta y también como guionista. Y también  la ópera "Lostres círculos del exilio" (la habitación, el café y la memoria) que concibieron Alfredo Arias y René de Ceccaty sobre la tragedia personal del poeta, estrenada en Buenos Aires en la primavera de 2004 en el centro experimental del Teatro Colón, sobre vida y poemas del genial griego.
       
     "en medio del temor y las sospechas,
      con espíritu agitado y ojos de pavor,
      nos consumimos y planeamos cómo hacer
      para evitar el seguro
      peligro que así terriblemente nos amenaza".

La vulnerabilidad de Kavafis lo acosa y destruye desde niño; la presencia y belleza masculina lo perturban, su primer amor se consumará -quizá- años después, con su primo, en una especie de romanticismo a lo E.M. Forster, otro poeta automarginado de su sexualidad. Forster conoce a Kavafis cuando visita Constantinopla en 1917.
En dos textos posteriores analiza y traduce la obra completa del poeta, para hacerlo conocer en Londres. Forster no puede abstraerse de la magia, la sensualidad de las azules riberas, el paganismo homoerótico que substancia toda la obra kavafiana. No por nada era el autor anónimo, aún, de "Maurice" que se publicaría recíen después de su muerte por expreso pedido de su autor.

La plenitud del goce se hace explosión:

     "dicha y perfume de mi vida el recuerdo de las horas
      en que hallé y tuve la volumptuosidad como la anhelaba.
      dicha y perfume de mi vida, de mi vida que evité
      todo roce de amores rutinarios".

 y también el llanto en la hora fúnebre

       "...y en el desmedro de la aciaga vejez
       piensa cuán poco gozó los años
       en que poseía fuerza, y palabra, y apostura.
       sabe que ha envejecido mucho; lo siente, lo ve..."

No hay casi espacio virtual entre el uno y el otro, entre el amor casi idílico o el soez y cruel burdel en que el pago es la moneda del deseo y el amor.
Entre las sucias sábanas las canas presagian que el tiempo -inefable en su creación de destrucción- traerá la vergüenza del vicio y con él, el inmenso pavor de ser ignorado para todo goce posible. Como llamado por su tristeza baja el dios apaciguador de su tinta, que escribe en esos bellísimos arabescos griegos rasgando el papel, mientras las gotas, levísimas, caen una a una, al deslizarse de la tinta sobre la hoja (carne blanca) de la pluma y lentamente van cubriendo el infinito vacío de lo no posible.

Regresan bruscamente en tropel los bellos efebos que se brindaban bajo el sol del Egeo. Las jónicas aguas de los baños purificadores o la tumultuosa garganta sedienta de licores con olor a mar y el gusto al líquido del hombre que enturbia el placer; también ese otro amor con piel de jazmín regresará por un momento fugaz. Sólo un momento. En la memoria retornan los labios rojos, los cuerpos sudorosos, las amplias frentes, la belleza sin par de los espejos que guardan para siempre cada fracción del tiempo irrecuperable.

               "vuelve otra vez y tómame en la noche,
                 cuando los labios y la piel recuerdan..."

Bello, delicado, triste y desesperado este poeta explora también su patria griega: dioses muertos, dioses en piedra caídos, columnas desgastadas, mares afrodisíacos, epitafios en piedra caliza en la que yacen sus antepasados, su primo -quizá el amor de su vida- y entre otros, la potente figura de su madre.
Así recorre cada rincón de su amada Grecia. 

Quisiera decirles que se embriaguen como yo lo hice, escuchando a Sir Sean Connery recitar "Ítaca" (se puede encontrar fácilmente en la red) y comprenderán  el alma que añora la teogonía que envuelve su espíritu. El pasado histórico que pisa y acaricia; el cuerpo que envuelven afrodisíacos perfumes en Fenicia. Todo el fragmentario pasado histórico deviene en poemas magistrales como "Esperando a los bárbaros", "Idus de marzo", "El cortejo de Dionisios" y la ya citada "Ítaca" entre muchísimas más.

Escuchemos su voz histórica.

"Cesarión estaba de pie más adelante,
ataviado con seda rosada,
en su pecho un ramo de jacintos,
su ceñidor una doble hilera de zafiros y amatistas,
atadas sus sandalias con cintas
blancas recamadas con perlas color rosa"   

"Aunque rompimos sus estatuas,
aunque los expulsamos de sus templos,
no por eso murieron del todo los dioses".

Kavafis perturba el alma y reconforta, en parte, la memoria guardada en algún lugar del páramo de la soledad, allí donde iremos a encontrar, cabizbajos, nuestro más preciado tesoro. La tersura de un rostro olvidado o los dones brindados en las delicias de una alcoba convertida ya en cenizas. También preanuncia en su desesperación una alborada para el amor, para el deseo, para quienes ya no se ocultarán en las sombras siniestras de las barracas y los puteríos, y que como él ofrendaron su juventud en las tinieblas.

"Nunca descubrirán quién fui
en lo que hice o he dicho...
Cuando el tiempo pase, en una sociedad mejor,
habrá seguramente personas creadas como yo
y actuarán libremente"

                                                              Constantino Kavafis.




lunes, 28 de abril de 2014

Agenda semanal de actividades del programa

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes.



ACTIVIDAD DESTACADA

Los personajes más temibles se apoderan de la hoja en blanco y ocupan todos los lugares. Monstruos, animales, seres innombrables se esconden en los más insospechados rincones de los libros; relatos, cuentos, novelas tienen por protagonistas seres de asombro y de miedo, y a veces de ternura y amor. El Programa Bibliotecas para armar propone actividades relacionadas con este mundo de personajes con el fin de festejar durante toda la semana el día del animal. Talleres, encuentros y ciclos de actividades harán aparecer monstruos y animales siempre presentes en la imaginación de todos.


Programación semanal de Bibliotecas para armar


Lunes 28

Encuentro con escritores de literatura infantil y juvenil
El ciclo se propone echar una mirada sobre la literatura infantil y juvenil argentina en particular, y la literatura en general, mediante el encuentro con actores importantes del campo, y la lectura y análisis de poesías, novelas y cuentos. Actividad dirigida a los referentes y bibliotecarios de las bibliotecas populares y comunitarias con las que el programa trabaja y está abierto al público en general interesado en la temática.
A las 18:00 hs.
Asociación La Nube -infancia y cultura-.
Av. Jorge Newbery 3537, CABA


Martes 29

Ciclo de cine y literatura: El malo de la película
Un recorrido que aborda variados textos y películas donde “los malos” asumen el rol protagónico para deleitarnos con todo aquello que no nos atrevemos a experimentar. Lextura y análisis de El silencio de los corderos, de Thomas Harris.
A las 19 hs.
Biblioteca Alberto Gerchunoff, Asociación Hebraica.
Sarmiento 2233, Once
Actividad con inscripción previa

Taller de Arte y Literatura: Palabra x palabra
Utilizando técnicas del movimiento surrealista hacemos de la imagen y la palabra
un medio para pensar nuestra cotidianidad en la cultura.
Actividad para adultos
A las 18 hs.
Biblioteca Gustavo Roldán
Basualdo 603, Villa Luro
Actividad con inscripción previa

Taller de animación audiovisual
Pasando por las distintas etapas de la producción, como la de creación de personajes, storyboard, sonido y edición del cortometraje el taller se propone el objetivo de adaptar de un cuento al lenguaje audiovisual.
A las 14.30 hs.
Actividad para alumnos de 5º grado de la escuela N°14 D.E. 20
Biblioteca Ofelio Vecchio, Club Nueva Chicago
Lisandro de la Torre 2288


Miércoles 30

Bestias de papel
Personajes espantosos que hacen su aparición en historias de todos los tiempos: dragones, gárgolas, basiliscos, sirenas…  Sus nombres invocan  imágenes horrorosas y  poderes nefastos. En algún tiempo sirvieron para explicar aspectos de la realidad, en otro, considerados simples productos de la imaginación humana, pero siempre su presencia inquietante resulta atractiva y misteriosa.
A partir de la lectura de “Bestiario” de Gustavo Roldán, se propondrán a los participantes juegos grupales reglados por el lenguaje teatral, para divertirse con los monstruos y confrontarlos con los que todavía hoy los visitan en sus pesadillas. Actividad para niños de 6 a 12 años
A las 13.30 hs
CAF 8 - Piedrabuena 3741 - CABA
Av. Córdoba 3120 - CABA
Actividad para asistentes a la institución

Capacitación en Narración oral y lectura en voz alta. 
Destinada a referentes de bibliotecas comunitarias, docentes y todos aquellos interesados en incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.
A las 18 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad del Banco Ciudad
Boedo 870, Boedo
Actividad con inscripción previa

Animaladas
Narración oral de textos que tienen en el centro un protagonista elemental: el animal. Actividad a cargo de Gabriela Halpern
A las14 hs.
CESAC 35
Osvaldo Cruz y Zavaleta Barrio de Barracas



“Biblioteca Abierta”
El Proyecto Biblioteca Abierta, que lleva a cabo el Programa Bibliotecas para Armar, acompaña de manera activa el trabajo que realizan día a día las Bibliotecas Comunitarias de la Ciudad de Buenos Aires, realizando diversas actividades con el objetivo de promover la lectura y el buen funcionamiento de las bibliotecas.


Lunes 28

Ciclo de narraciones sobre biografías amorosas de los hombres de nuestra historia
Biblioteca Misteriosa Buenos Aires
Hogar San Martín
Av. Warnes 2650, Paternal
A las 9:30 hs.


Miércoles 30

Biblioteca Copello
Centro Cultural Barrio Copello
Av. Dellepiane Norte 4900
A las 18 hs.


viernes, 25 de abril de 2014

Viaje Dandy

En el siglo XX el futuro ya había llegado, así lo veían los ojos de los hombres de mundo, acostumbrados al destello efímero de lo nuevo. Mujica Lainez viaja en Zeppelin para alcanzar Alemania en tiempos del nacionalsocialismo. Y como sobre tantos otros de sus paseos deja para los lectores de su tiempo y de todos los tiempos una crónica con la que Libro de arena se despide del escritor y cierra la semana en su homenaje. Las crónicas periodísticas de viaje escritas para el diario La Nación entre 1935 y 1977 por Manuel Mujica Lainez muestran su mirada sobre la historia: el final de la Guerra del Chaco en la misión a Bolivia de 1938, la China invadida o el Japón en guerra inminente en 1940, la posguerra europea en 1945 y la londinense también en 1948.



"El cronista en tiempos turbulentos (1935 - 1955) "

El viaje en Zeppelin ejerce la atracción de lo maravilloso



Río de Janeiro. El Graf Zeppelin va a partir. En torno de la nave inmensa agítase una multitud de chicuelos impacientes pronta a iniciar las maniobras que liberarán al dirigible. Los pequeños obreros se afanan. Corren. Bromean. Tiran de los largos cables. Comienzan a quitar las pesas que cuelgan de la góndola. Para ellos el Graf Zeppelin -cuya sombra delgada fue hace años motivo de supersticiosos pavores- es ahora un monstruo doméstico y familiar, que trabaja, que come, que duerme y que, de tanto en tanto, de acuerdo con un horario establecido, recorta su silueta en el cielo de la bahía. Los curiosos no se cansan de estudiarlo. Uno perora delante de la cabina del comando con aire doctoral. Me llego hasta él en el instante en que suministra a quienes le rodean algunas cifras, leídas en prospectos de la Lufschiff: “El Zeppelin 127 ha recorrido ya más de un millón de kilómetros sobre el océano, sobre África, sobre el polo, sobre los países y las Islas de Oriente. Casi 28.000 personas han viajado en él. Yo no lo he hecho aún, pero espero que con el tiempo…” La gente escucha, distraída… Toda la atención se halla concentrada en el enorme pez plateado que, dentro de diez minutos, se lanzará a nadar por mares de nubes y de estrellas. Una señora fotografía la góndola destinada a los pasajeros. Hay quien se retrata, de pantalones de golf, en una apoteosis de maletas… Nadie fuma… La consigna, repetida en todos los idiomas, es severísima al respecto. El áspero rauchen verboten (está prohibido fumar) aparece fijo en el ceño fruncido de los oficiales. Más tarde, cuando los viajeros se hayan instalado en sus camarotes, deberán entregar fósforos y encendedores automáticos al comisario de a bordo. Toda precaución sería poca para evitar que el gas se inflamara, transformando en pocos minutos a aquella maravilla en un montón de hierros humeantes. Varios pasajeros han llegado ya. Pasean con sus amigos y sus parientes. Se les distingue por cierta vaguísima superioridad distante. Los demás han venido a ver. Ellos serán, durante tres días, señores del dirigible. Pero la nave se va ya… la nave se va ya… Óyense voces de mando. El capitán von Schiller trepa la escalerilla ágilmente. Como nadie, conoce los secretos sutiles del Gran Zeppelin. Él es quien ha de guiarlo hasta Friedrichshafen. Su cara franca, su sonrisa, sus ojos claros con una claridad de agua, infunden confianza aun a aquellos que antes de embarcarse escrutaban con sospechosa fijeza al dirigible. Estoy en el salón de los pasajeros. Aquí se almuerza y se come. Aquí se escriben cartas y se estudian mapas. Aquí se juega al ajedrez. Aquí he de relacionarme con mis compañeros de viaje. Por ahora, valijas y bultos lo llenan. Entre ellos, acomodándolos, distribuyéndolos, averiguando a quién pertenecen para trasladarlos a las cabinas, va y viene Herr Kubis. Herr Kubis es un ser extraordinario. Herr Kubis es el último geniecillo del aire que ha quedado rezagado entre los mortales. Es, al mismo tiempo, comisario y maitre. A él se le compran el whisky y los sellos de correo. A él se le confían fósforos y máquinas fotográficas. Atiende todas las quejas, responde a todas las preguntas. Sabe cómo deben deslizarse las maletas para que quepan debajo de las camas. Anota la longitud y la latitud en un mapa verde y celeste. Cuando crucemos la línea del ecuador bautizará a los novicios y les entregará sendos diplomas en nombre de Eolo. También vende fotografías y “recuerdos”, cigarreras (¡ay! cuyo empleo debe postergarse), lápices, alfileres…
En un ángulo cuatro alemanes beben vino del Rin. Brindan con voz sonora. La maniobra no les interesa. Son los seniors, los que ya han efectuado el viaje muchas veces. Nosotros, neófitos que en vano pretendemos ocultar nuestra emoción, los miramos con respeto. Ahora, simplemente, gentilmente, como un nadador avezado, el Graf Zeppelin empieza a ascender. Con la misma gentileza, sin una sacudida ha de depositarnos en Pernanbuco y en Friedrichshafen. En
esa absoluta inmovilidad del dirigible radica su fuerza. Los pasajeros olvidan a las pocas horas, que van navegando por el aire. Olvidan que sólo unos metros los separan de un abismo de varios centenares de metros. Van seguros. Ni cuando fui a Europa en el Graf Zeppelin, ni cuando en él volví desde el viejo continente hasta Río, se me ocurrió que pudiera suceder un accidente. Y lo mismo acontece a todos los viajeros. El Zeppelin es una gran ciudad que marcha. Su jefe es el
comandante; su intendente, Herr Kubis. Basta, al retirarse a dormir, haber estrechado la mano del primero y haber probado el coñac del segundo, para tener plena conciencia de que nada turbará el sueño de la ciudad móvil. Y los días se suceden. Un día. Dos días. Tres días. Quien lo solicite puede visitar la nave. El comandante von Schiller o uno de los oficiales lo conducirá entonces desde la cabina del telegrafista hasta las máquinas. Caminará, como yo lo he hecho, por el estrecho puente que se hunde en las sombras del aeróstato. Verá los balones de gas, las habitaciones de la tripulación, esa tripulación de 40 hombres, cuya vida, en lo alto de la nave, pasa inadvertida para los pasajeros. Verá también los depósitos de alimentos y de piezas de repuesto. Se deslizará en un mundo nuevo, desconocido, de cuerdas, de mica, de tela, frágil y recio a un tiempo. Luego retornará a la monotonía del salón. Porque es de todo punto inútil callar la monotonía de la existencia de a bordo. Al segundo día el tablero de ajedrez no tienta ya… la lectura fatiga… la conversación decae… El paisaje idéntico del mar no consuela a los exigentes. Así será hasta que lleguemos a las costas de África. Allí, el exótico prestigio del continente negro conmueve a los turistas. Uno se siente un poco explorador cuando vuela sobre los fortines, sobre las mezquitas y sobre las caravanas. Y también un poco contrabandista de no sabemos qué, acaso de esa civilización que asoma celosamente en forma de una sombra alargada por arenales y caseríos… De noche, el sordo gruñir de los motores nos acuna. Quien no puede descansar se pone a la ventana. Y es entonces una locura de estrellas un escudriñar de abismos, que va descubriendo con su hondo tajo de luz el reflector del Graf Zeppelin.
“Mañana -he pensado en una noche como ésa- llegaremos a Alemania. Con sólo tres días de distancia habré volado sobre la bahía de Guanabara y sobre el lago de Constanza.” Bajo el cielo tropical la silueta del sabio de Friedrichshafen me ha aparecido en toda su magnitud. El conde Zeppelin hizo el milagro: el doctor Eckener ha hecho del milagro algo estable y simple, ha sujetado el milagro a un horario fijo. El dirigible parece responderme con su runrún inmenso. Yo, a pesar de que es estrictamente verboten arrojar objetos por las ventanas, he tirado al mar el cigarrillo que mordisqueo hace una hora. Y he visto asomar a la distancia las primeras claridades del alba.


 Fragmento de:

 El arte de viajar

 Manuel Mujica Lainez

 Buenos Aires, FCE, 2007

jueves, 24 de abril de 2014

Canto a Manucho

Mujica Lainez anima el debate y alborota las miradas. El canto a Buenos Aires abre paso a la imaginación y a la revisión histórica en el Centro Cultural Copello, donde la lectura de sus textos tuvo por finalidad además de dar ánimo a las siempre latentes ganas de leer, recordar a este escritor argentino al que Libro de arena dedica la serie semanal de publicaciones especiales.


Las bibliotecas comunitarias de la ciudad también recuerdan a Manuel Mujica Láinez, y, en el caso de la biblioteca del Centro Cultural Barrio Copello, se hizo durante el taller de canto a cargo del profesor Nelson. En ese espacio lleno del encanto de la música se alzaba la intriga de conocer un poco más a Manucho.
Es por eso que se escuchó un audio donde el propio Mujica Láinez recita el comienzo de “Las fundaciones” de su Canto a Buenos Aires (1943). Varios con los ojos cerrados, pudimos imaginarnos mejor aquel relato que la voz de Manucho iba contando, como si sus palabras delinearan líneas rimadas en un lienzo. Pero no todos los paisajes son vistos de la misma manera y en el taller surgió el debate de la conquista de América y el modo de aquellas posteriores fundaciones. Asimismo, se habló de los diferentes libros del autor que había en la biblioteca del Centro Cultural, como Aquí vivieron (1949), Misteriosa Buenos Aires (1950), El brazalete y otro cuentos (1978), entre otros.
Con respecto a este Canto, en un rincón del barrio de Belgrano, donde vivió también el escritor, un pequeño monolito recuerda cual piedra fundamental un fragmento de su poesía que alude al barrio.



miércoles, 23 de abril de 2014

De autor en autor

En el día internacional del libro, el 23 de abril, que la Unesco eligiera para conmemorar como tal debido a la coincidencia de la muerte de Cervantes y de Shakespeare, Libro de arena publica un comentario de María Pía Chiesino sobre el homenaje que Mujica Láinez tributa a Cervantes en uno de los cuentos de Misteriosa Buenos Aires, donde el libro es protagonista.


Por María Pía Chiesino

En Misteriosa Buenos Aires, Mujica Láinez nos presenta una suerte de recorrido histórico por la ciudad, que comienza con “El hambre”, tremendo relato que transcurre en 1536, y que cuenta los primeros infortunios padecidos por los hombres que llegaron  al Río de la Plata con Pedro de Mendoza.
En “El Libro”, la acción se ubica en 1605, cuando el puerto de Buenos Aires empezaba a constituirse como estratégico para los contrabandistas.
A ese puerto llega el primer ejemplar de Don Quijote de la Mancha. El pulpero es quien lo encuentra y lo deja a un costado. Es lector de novelas de caballerías, y no tiene interés en leer nada nuevo. Es así como el libro llega a manos de Lope, el adolescente a quien llaman “escritor”. Y escritor querría ser, escribir las historias que surgen de su imaginación, y no limitarse a inventariar las cosas que llegan escondidas en las cajas de los contrabandistas (telas, pantuflas, armas). Lope se sabe escribiente, y se desea escritor. Y se lleva ese libro que a nadie interesa.
Cervantes “atrapa” al muchacho, que por la noche lee la historia en la soledad de su cuarto, se ríe solo, y olvida su cita amorosa de esa noche con la hija del pulpero.
Como todo buen lector, necesitado de buenas historias, cuando Lope se sumerge en la lectura de las andanzas de Alonso Quijano, el mundo deja de existir, y él se ríe, “a mil leguas de Buenos Aires”.
Pero no está solo. Su amante, despechada por el abandono de esa noche, espía esa situación amorosa paralela, que la excluye,  y que es ese acto de lectura que el protagonista necesita y elige.
Esa lectura que absorbe a Lope  esa noche, no podemos separarla de otra  muy anterior: la avidez de Don Quijote por los libros de caballerías. También podemos comparar las consecuencias: en un caso, la sobrina y la criada de Don Alonso Quijano hacen una inmensa pira con esos libros que él leía y releía, y que le trazan esa ruta que va a llevarlo a recorrer La Mancha, para hacer justicia y ayudar a los desvalidos.
En el  otro caso, el libro es arrancado de las manos de ese lector incipiente y ávido, (en una acción imperdonable de vanidad y  despecho),por esa muchacha que va a usar las páginas de Cervantes para rizarse el pelo.
Esto no va a hacerla más bella: el narrador se referirá a ella comparándola con una caricatura de  Medusa. 
Tampoco va a conseguir que su amante pase la noche con ella. Lope no va a poder leer la belleza de Cervantes esa noche, y quizás nunca más en la vida tenga la oportunidad de hacerlo. Y ella se habrá hecho los bucles con páginas de una de las más hermosas historias que jamás se hayan escrito, para llorar sola en su cuarto.
Cuando se ama la literatura, es muy difícil compartir ese amor con quien no siente algo parecido. Cervantes amó la literatura. Mujica Láinez también lo hizo. Y le dedicó a ese maestro de todos aquellos que escriben en español, este hermoso cuento, con ese entrañable pequeño lector, al que le arrancan de las manos el  Quijote, antes de que pueda reírse con la mitad de sus andanzas, y amarlo como debería.


 Misteriosa Buenos Aires

Manuel Mujica Láinez

Buenos Aires, Sudamericana, 1951

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculrelacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes



Miércoles  23

Letras sin fronteras. 80 Aniversario del Fondo de Cultura Económica
Inaugura la exposición con la mesa redonda "El Fondo de Cultura Económica en la vida cultural hispanoamericana" integrada por José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica; Horacio González, director de la Biblioteca Nacional; el escritor Ricardo Piglia, el crítico literario y escritor Noé Jitrik; el antropólogo, especialista en el mundo del libro y la cultura Gustavo Sorá, y la agente literaria Mónica Herrero.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505

Libros que muerden. Literatura infantil y juvenil censurada durante la última dictadura cívico-militar 1976-1983
Presentación del libro de Gabriela Pesclevi, publicado por la Biblioteca Nacional, con la participación de María Pia López, Florencia Bossie y la autora.
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

Cantar a la intemperie
Presentación del segundo libro de poemas de Héctor Mendes, autor radicado hace más de veinte años en Neuquén, cuyos relatos figuran en varias antologías nacionales de cuento y de poesía. En diálogo con Rodolfo Alonso.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero2505

Cine al aire libre. La Nave Cinética proyecta
Proyección de la película Las alas del deseo (Der Himmel über Berlin) (1987) de Wim Wenders.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Explanada Juan José Saer, Agüero 2505


Jueves 24

Tierra y mar. Canciones argentinas y brasileñas
La mezzosoprano brasileña Angela Diel y la pianista argentina Laura Maito realizan un recorrido musical a través de paisajes, leyendas y mitologías argentinas y brasileñas.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505

Del perezoso andar
Presentación del libro de Pilar Rezzano a cargo de María del Carmen Colombo y Gustavo Javier González. El actor Iván Balsa leerá poemas escogidos del libro. Música a cargo de Tomei Montano Dúo.
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555


Viernes 25

El roce de los cuerpos
Cine y video sobre los años 80 latinoamericanos
A las 19.00 hs.
Casal de Catalunya
Chacabuco 875

El hilo del engaño
Presentación del libro de Raúl Tamargo. Lectura de fragmentos de la obra a cargo de Claudia López, Miguel Vitagliano, Patricia Caldo y el autor, y concierto del grupo Impasible, en el que interpretará algunas canciones con letras de Raúl Tamargo.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero2505

Sombra de cóndor, Lo que precipita y Sutura.
Presentación de los libros de Mariel Monente Cordel, Sombra de cóndor, Lo que precipita y Sutura.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505


Sábado 26

El roce de los cuerpos
Cine y video sobre los años 80 latinoamericanos
A las 18.00 hs
Casal de Catalunya
Chacabuco 875

Cuarteto de Cuerdas de la Ciudad de San Pablo
El cuarteto brasileño interpreta a Osvaldo Lacerda, Antonio Carlos Gomes y Heitor Villa-Lobos.
A las 17 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505


Domingo 27

Federico Siksnys Ensamble Rojo
El ensamble presenta su nuevo disco MAT.
A las 17 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505


Martes 29

Verbum. Diálogos públicos sobre dramaturgia.
Alfredo Megna dialoga con prestigiosos dramaturgos de nuestro país. Roberto "Tito" Cossa es el invitado de este segundo encuentro del ciclo.
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555


Convocatorias

IX Concurso literario de relato breve el laurel (España)


Cierre: 30 de abril de 2014
Más información: aquí

Día mundial del libro



martes, 22 de abril de 2014

Mujica Láinez de entre casa

Las anécdotas que rodean a los literatos ofrecen un espacio propicio para imaginar qué interés los liga a la escritura, cuáles son los tonos y colores en los que formó su lengua. Y nada mejor que una entrevista para acceder a esa intimidad que la charla descubre a la vez nos muestra el perfil del personaje. Libro de arena comparte un fragmento de la entrevista realizada por Joaquín Soler Serrano en el programa de la televisión española (TVE) “A fondo”, el 19 de junio de 1977. En ésta se abordan todos los detalles de la vida de Manuel Mujica Láinez, sus recuerdos más lejanos, la impronta familiar, sus inicios literarios.


Joaquín Soler Serrano: Creo que una de las cosas que contaba Manucho en sus primeros libros, o en confesiones a periodistas, era que uno de los recuerdos infantiles que tenía eran los centelleos de los anillos de la madre.
Manuel Mujica Láinez: ¿Has leído eso? Que astuto eres. En verdad, el primer recuerdo que yo tengo de infancia, en mi casa natal, es ese (el escritor parece trasladarse a esa escena infantil mirando hacia arriba, moviendo sus pupilas del centro a su derecha, en varias ocasiones). Es el brillo de las sortijas de mi madre, que eran muy grandes, como se usaban entonces, yo nací en el año 1910. Ese es uno de los recuerdos, y el otro es el color de las glicinias. Había en esa casa una enredadera de glicinias, yo que dejé esa casa cuando tenía menos de dos años, recuerdo sí… (levanta Manucho la cabeza para rememorar), ese brillo lila en la pared y recuerdo el brillo de las sortijas de mi madre alrededor mío. Eso es lo primero, primero que yo conservo en la memoria.


JSS: Las mujeres de la familia han estado siempre muy cerca de él (Soler Serrano sigue utilizando la tercera persona del singular, mirando al entrevistado, curiosos), y no solamente la abuela y la madre, sino que también había tres tías…

MML: Tres tías… (interrumpe Manucho, pero luego corrige) eran cuatro. Sí, todas estas mujeres vivieron dedicadas a mí, porque, en mí se dio el caso de un chico que nació, luego de otro, que fue mi hermano mayor, que murió cuando tenía un año y medio. Yo nací poco tiempo después de la muerte de él. Y entonces era muy esperado y demás, a la edad de cinco años tuve una desgracia grande, me caí dentro de un gran tacho (cubo) lleno de agua hirviendo, me quemé la mitad del cuerpo. Y estuve un año entero en cama, muy enfermo, por supuesto, los ojos, el oído…, qué sé yo, entonces fui terriblemente mimado, tenían que salvarme, tenían que cuidarme. Las curaciones eran atroces. Para distraerme de esa desgracia, me contaban cuentos, me contaban cuentos tradicionales, pero también me contaban los cuentos de nuestra familia, que era una familia llena de cuentos, y llena de leyendas, sucesos y extravagancias. Todo eso me fue nutriendo, desde entonces, y sin saberlo yo, eso era lo que iba a hacer de mí un escritor más tarde.

JSS: Las tías, las tías Lainez eran mujeres muy cultas… (no hay forma de que Manucho deje terminar las frases a Serrano)

MML: Eran mujeres muy cultas y distintas entre sí. La mayor, que era mi madrina, que murió cuando yo era un chico de 13 años, era la menos brillante, pero era la más buena, quizá por eso mismo. Luego había la que era dada a las genealogías, era mi tía -todas solteronas- que dedicó toda su vida, bueno, desde la edad de veinte años hasta que murió muy viejecita, a hacer unos cuadernos de genealogías de reyes de Europa, cuadernos infinitos que yo he heredado después de su muerte, pero como no he heredado la clave que sirve para manejarlos y pasar de un cuaderno a otro, y entenderse en medio de todos esos Habsburgo, este, están ahí como si fuesen un gran osario de reses, pero inútil. Yo siempre revuelvo cajones para ver si encuentro la clave. Esa era mi ti Papita. Después venía mi tía Ana María, que se interesaba mucho por las religiones extrañas, las religiones orientales. Vivía buscando libros hindúes y cosas así. Y por último estaba mi tía Marta, que era la menor, que en aquella época era menos interesante, en verdad, pero era la dada a la literatura, la que sabía mucho sobre los romances viejos, y mucho sobre los simbolistas franceses, y mucho sobre los trovadores franceses…, es la única que vive, vive conmigo allá lejos, donde yo vivo, en el centro de la Argentina. Luego estaba mi abuela que era un personaje muy, muy curioso. Era una mujer, que en esa época hablaba inglés como una inglesa, que era muy raro en la Argentina, sobre todo en una mujer. Y hablaba francés admirablemente. Tenía una cama gigantesca, china, que yo, mucho más tarde, supe qué era. Yo creía de chico que eso era una cama, pero no, no era una cama, era un quiosco. Mucho después, en Pekín, andando por jardines, yo vi de esos quioscos. Son unos quioscos donde los chinos toman el té, o tomaban el té, son del siglo XVIII. Y un tío abuelo mío, que tenía no sé qué negocios con chinos, recibió en pago unas sedas, que me parece que eran divinas, que le dio a su mujer. Y ese aparato, probablemente para sacárselo de encima, se lo dio a su cuñada que era mi abuela. Ese extrañísimo quiosco, que cuando yo era chico estaba en el centro de un inmenso cuarto redondo, en el cual se entraba, tenía puertas y ventanas, mi abuela estaba allí adentro. Era todo de unas maderas claras con infinitas figuras de marfil, entonces uno entraba ahí, se sentaba en una silla de paja, y ahí era donde mi abuela me contaba los cuentos… era muy mágico. Era una mujer que había sido divina, no linda, divina, fue famosa por eso.

JSS: Qué bonita evocación la que nos ha ofrecido Manuel Mujica Lainez…

MML: Muy verdadera

JSS: …de estas personas tan entrañablemente ligadas a toda su vida y que han influido decisivamente en lo que él había de ser después. Por cierto, me contaron una cosa que no sé hasta qué punto roza los límites de la indiscreción, Manucho, y es que las tías, en los últimos tiempos, vivían con unas ciertas estrecheces económicas…

MML: ¡Muy grandes!

JSS: …pero no renunciaban a abrir, una vez a la semana, sus salones para recibir a la gente…

MML: ¿Te han contado eso? Sí, sí, sí

JSS: …sacaban las grandes mantelerías, las vajillas más hermosas…

MML: Yo creo (Manucho habla por encima de la voz del entrevistador, al que no deja terminar una pregunta) que era el único día que ellas comían por semana. Ellas hacían ese gran almuerzo, al que yo les llevaba siempre gente, y entonces sí, ahí iban las porcelanas y todo lo que quedaba. Como yo tenía que ver mucho con el periodismo y todo eso, conocía a la gente que pasaba por Buenos Aires, y se los llevaba. Invariablemente, una vez por semana, había ese almuerzo, verdaderamente triunfal, de las tías. Luego el resto de la semana desaparecían, yo creo que comían en la cama (esto lo dice moviendo las manos como un prestidigitador, para dar un aires de misterio a la “desaparición” de la tías). Eran unas mujeres admirables.

JSS: Aparte de ese recuerdo, de la quemadura producida jugando en la terraza al caer sobre el agua hirviendo, creo que hay un recuerdo parecido, pero a la inversa, que es el de que, para que perdiera el miedo, lo ataron una vez con una soga por la cintura…

MML: ¿Quién?... Sí, sí.

JSS: … y lo dejaron caer en una piscina de agua helada.

(Manucho está un poco desconcertado, pensando en quién le pudo contar esto al periodista, pero pronto cae en la cuenta.)

MML: ¿Dónde has leí…? ¡Ah!, eso está en Cecil, que es un libro traidor.

JSS: En Cecil, del que hablaremos después.

MML: Sí, sí, mi padre deseaba mucho que yo supiera nadar, entonces cuando me llevaban a Mar del Plata, que es nuestra gran playa, de muy niño, de seis años, o así, me llevaban a una piscina donde había un hombre que nos enseñaba, pero no, no aprendíamos nada. Eso enfureció a mi padre, que entonces, en Buenos Aires, me hacía ir a una piscina cubierta donde un hombre, una especie de bárbaro, nos enseñaba a nadar atándonos una soga alrededor de la cintura y tirándonos ahí, al agua helada. Y ahí uno manoteaba como podía, por eso es que yo… sí nado, como un perro, como nos enseñaron allí, como perro, para salvarme la vida.

JSS: ¿Qué otros recuerdos infantiles, más o menos, aflorarían a tu memoria ahora?

MML: ¿Infantiles? (se toca la cabeza)

JSS: De esos años primeros.

MML: Bueno, me acuerdo sí, de mi primera obra literaria. Se sabe que yo tenía seis años, porque fue entonces que nos mudamos de esa casa, era una casa que quedaba en Buenos Aires en pleno centro, en la calle Maipú. Mi madre escribía teatro, escribía en francés, escribía en español; escribió una pieza que le elogio Benavente (don Jacinto), yo tengo la carta de Benavente a ella. Yo, que era un chiquito, la oía leer teatro, leer los distintos personajes y tal y cual. Eso me impresionaba mucho. Y una noche hubo una comida (sería una cena, luego), en que iban varias amigas a casa, y mi hermano menor, mi único hermano, que tiene dos años menos que yo, es decir, yo tenía seis y él tenía cuatro, estábamos -por supuesto que no participábamos de esa comida, que hubiera sido un horror- arriba y, a través de la baranda de hall, veíamos entrar a la gente y tal. Nos metieron en cama y nos llevaron la comida a la cama. Y entonces nos trajeron la noticia de que una señora, que estaba en la mesa, una solterona, que era una mujer muy ridícula de la cual siempre nos reíamos, se había enfermado durante la comida, porque había unas mollejas -¿se dice mollejas acá?-…

JSS: Sí, sí

MML: …Bueno, unas mollejas que le habían caído (sentado) mal. Y eso nos hizo una gracia enorme, y entonces yo, inmediatamente, tomé un lápiz y un papel y escribí una pieza de teatro…

JSS: La que pertenece, si no estoy mal informado, estos versos: “sirva la sopa Adela, está caliente que pela”

MML: Es lo único que se ha salvado (y corrige): “Sirva la comida, está caliente que pela, contesta Adela”. Lo curioso es que yo escribiera teatro, que nunca más he podido hacerlo, por más que lo he intentado, y luego que escribiese en verso, en verso que lo hiciese, y en verso bien medido (recordemos que tenía seis años). Lo otro que recuerdo es que había indicaciones, por ejemplo decía: tal cosa, tal cosa… y entre paréntesis, “señalando la lámpara”. Era lo que yo le había oído leer a mi madre. Bueno, esos fueron mis comienzos literarios.


Versión completa: aquí