viernes, 30 de mayo de 2014

Cierre del ciclo: "En la nueva literatura infantil y juvenil hay cambios en el contenido"

El “cierre del ciclo 2013” llega a su fin con la segunda entrega de la charla abierta que el ciclo Nuevas Voces de la Literatura Infantil y Juvenil realizara en dicha oportunidad. Con las participaciones de Mario Méndez y Mateo Niro, integrantes del Programa Bibliotecas para armar, quienes hablaron de sus papeles como autores, editores y lectores de literatura para niños y jóvenes, la conversación discurrió sobre cuáles son los temas acerca de los que se escribe; la relación con el público y las editoriales; la calidad de los productos y los gustos. Libro de arena publica la segunda parte de la charla que retoma a partir del tema de qué textos logran finalmente ser publicados y sobre todo alcanzar las ventas y llegar al lector.


Asistente: ¿La poesía se vende, en general?

MM: Depende… es raro. Liliana Cinetto vende muchísima poesía. Por su nombre. Porque va a la Feria. Porque es conocida. Porque son poesías muy accesibles…

Asistente: La poesía de Florencia Esses me gusta mucho.

MM: Bueno, en Amauta, La sopa de Carola,  un libro que no es de poesía, pero sí de juegos
de palabras, anda bien. Con Cantos de Dinosaurio, no tuvimos suerte. Pero escuchen. Son todos de dinosaurios. Les voy a leer unas preguntas:
 Si es verdad que existieron
Dinosaurios llamados Carnosaurios
¿Por qué razón no existen
ni Pollosaurios
ni Ensaladosaurios
ni Chocosaurios
ni Caramelosaurios?
¿Y Milanesosaurios?
Y así como existió
un tal Albertosaurio,
¿existe el Martínsaurio?
¿Y el Carlosaurio?
¿Y el Gonzalosaurio?
¿Por qué no? (Risas).

“Canción del Diplodocus”
¿Quién será ese Diplodocus
que se cuela en mi jardín?
De a poquito, poco a pocus
se comió todo el jazmín.
Comió el ficus, comió el potus/ masticó todo hasta el fin.
Diplodocus, diplodocus,
¡no te comas mi jardín! (Risas).
Es un muy lindo libro. Bueno, ahora sí, las escucho.

Asistente: Siempre hay una tendencia a que la poesía para chicos rime y tenga algo gracioso. Por lo menos de lo poco que leí. ¿Hay autores que se salvan de eso?

MM: Y… se publican menos…

MN: Menos aún…

MM: Menos aún. Porque en general, la poesía se usa para primeros lectores, en Jardín de Infantes, o en primero, segundo o tercer grado y “tiene gancho”. La otra  es más difícil de publicar y de vender, es más difícil que en las escuelas la tomen. No hay mucha costumbre de trabajar con poesía en la escuela. No a nivel de que se compren cuarenta libros de poesía para cuarenta chicos. Sí, se trabaja con una poesía que está en el libro de texto, o que se copia en el pizarrón.

Asistente: ¿Y qué autores serían?

MM: Sin esto de la rima, no sabría decirte… Liliana tiene algunos. En este de los dinosaurios leí uno con y otro sin. La poesía es otro tema para las grandes polémicas.

Asistente: Para mí tiene algo porque es muy sugerente, te abre mucho la cabeza, le escapa a esa cosa concreta de la narrativa.

MM: Poder entender las metáforas es toda una actividad. Bueno, en el de Cristina Macjus que leímos, aparecieron haikus. Anselmo Tobillolargo, hermoso libro.


MN: Creo que les contó Mario al principio… Nosotros… ¿alguno sabe guaraní? ¿No?

Asistente: Rojaijú.

MN: El guaraní tiene una cosa muy linda. Vieron que acá usamos el “nosotros” inclusivo y exclusivo, y siempre usamos el “nosotros”. El señor Pablo Medina, que entre otras cosas sabe guaraní, sabe que en guaraní el “nosotros” inclusivo y el exclusivo son distintos. Cuando recién dijo nosotros estaba usando en “nosotros” inclusivo. Todos nosotros, el día jueves, vamos a hacer el cierre formal del año del Programa Bibliotecas para Armar. El Programa cumple diez años en abril del año que viene. Y la idea es que acá hagamos un pequeño videíto con las opiniones que Mario les va a pedir. 1) Voy a filmarlos, si ustedes no se ofenden. Aprovecho para agradecerles a todos ustedes (porque más cerca de las ocho alguno quizá se va), haber compartido todo este rato con Mario. Quizá este ciclo es la coronación de muchos ciclos que venimos haciendo hace muchos años, de encuentros y charlas con escritores, en los cuales, los escritores, que están más acostumbrados a charlar con niños pero no con especialistas como ustedes. Entonces, surgen cosas no muy comunes. Si ustedes ven las desgrabaciones van a encontrar cosas riquísimas que quizá no encuentren en otras entrevistas. Aprovecho también para felicitar a Mario, por todos estos años. El año que viene va a plantear una nueva propuesta que en su momento les vamos a comentar que esperamos que les guste. Y agradecerle a Pablo Medina, que además de ser un maestro y un amigo, es el dueño de casa, de este proyecto increíblemente lindo que es La Nube, y que estas últimas semanas tuvo un protagonismo especial, lamentable en un punto, pero por otro, estas cosas malas que pasan, que ponen en evidencia todo lo bueno que tienen, así que, Pablo, un honor, y hoy que es el último encuentro quería agradecerte. (Aplausos)

PM: Para mí… si no hay birra… (Risas).

MM: Bueno, después brindamos.

MN: En realidad es la excusa para tomar vino. (Risas)

MM: Silvina Díaz, que es una compañera de ustedes que vino a casi todos los encuentros me mandó las respuestas por mail. Me parece que es una linda manera de abrir, porque Silvina es especialista desde otro punto de vista. Es promotora y recorre zona Norte. Entonces, por ejemplo me escribe acerca de ¿Qué características distintivas encuentra en los autores de “las nuevas voces” con respecto a la literatura infantil en general? : “Creo que las nuevas voces y la no tan nuevas, escriben con menos prejuicios, abriéndose un lugar entre los grandes de la literatura infantil, sin compararse con ellos, intentando recorrer el mismo camino. Me gusta que haya muchos autores, encontrar diferentes estilos, autores más sensibles, más investigadores, con más humor, que buscan en la Historia… hay lugar para todos. Hay lectores para todos. Valoro la originalidad de los textos entre tanta literatura, y me gusta el aire que la mayoría transmite, de estar aprendiendo el oficio”. Bien. ¿Quién va a ser la valiente o el valiente que va a decirme qué características distintivas ha encontrado en estas nuevas voces que venimos entrevistando acá? (Silencio). De a una, eh… (Risas).

Diana: Hay mucho cambio en los contenidos. Ya no es “el perro que habla”, son más profundos. Que sea literatura infantil no los aplana. Pueden entrar en cosas sociales. Yo leí el de Melina Pogorelsky  es fabuloso como te abre para discutir todo lo del bullyng si querés. Y en todos los chicos que estuvieron vi como esa preocupación. Me parece que hay un interés por el contenido, más profundo.

MM: ¿Qué recomendarías de las nuevas voces de la literatura infantil y juvenil argentina a alguien que no conoce? Siendo vos venezolana viene bárbaro. Pensá en una compañera lectora, a la que tenés que recomendarle algo. ¿Qué recomendarías?

Diana: Yo quedé muy entusiasmada con el libro de Melina Pogorelsky y con su participación en el ciclo, su visión editorial y como escritora. Este libro que es la historia fantástica de una brujita que es para jardín, para chicos muy pequeños y es una brujita que va en contra de todo.

MM: ¿Quién continúa con lo que dice Diana?

Asistente: A mí me gustó que los chicos no sean tratados como tontos. Todos los textos han dejado algo. La actitud de los autores es muy buena. Con palabras muy simples. Y si tengo que recomendar me encantó Anselmo Tobillolargo, por la falta de prejuicios acerca del enamoramiento del gigante.

MM: La segunda pregunta es: ¿Qué libros de los leídos y comentados le pareció más interesante, más innovador, más atrapante? Por ejemplo, Silvina menciona como innovador, Tres espejos. Luna y Espada. Dice que le parece innovador lo que se genera con la misma historia en dos libros, y dice que de los autores que participaron y no había leído aún, la que más le gustó descubrir fue Florencia Gattari. La autora de Posición adelantada y Navegar la noche. ¿Qué
es lo más innovador de todos los autores que hemos visto acá, para ustedes?

Asistente: Para mí, como innovador, Andrés Sobico tiene una mirada muy distinta, muy impertinente. Si bien habla de la ecología, tiene una visión muy contestataria. El flautista de Hamelin es un laboratorio donde las ratas toman características humanas y son las que dirigen a los hombres. Escribe un tipo de terror que a mí me fascina y que va muy bien con los chicos.

MN: Te toca, Belén. ¿Qué recomendás y por qué?

MM: Pueden no ser los innovadores…

MN: Puede ser María Elena Walsh… Tiene que ser de literatura argentina, porque es lo que estuvimos trabajando.

Belén: Creo que hay plumas que pueden transformar algo horrible en algo muy poético, como es el caso de Paula Bombara o del de Laura Escudero. Cuando ella contaba si le preguntaban si no pensaba escribir nunca “literatura en serio”. Yo nunca escuché que a un pediatra le pregunten si va a hacer medicina en serio. Y de los que vimos acá, creo que el más irreverente es Andrés Sobico. Creo que  Caperucita Verde es una mirada muy contestataria y muy parecida a la de un chico cuando algo le molesta. Hay que animarse a escribir lo que hizo Perrault desde un lugar absolutamente terrorífico, con un tema como el de la suplantación de identidad, el robo de la identidad. Es algo que reverbera y queda mucho.

MM: Hay otra pregunta que les mandamos: ¿Qué opina de la polémica acerca del crecimiento de la LIJ en la última década, y de la supuesta, o no, disminución de su calidad literaria?

Graciela: A mí me parece que toda esta proliferación es válida. Independientemente de que cada uno pueda emitir su juicio de valor, esta apertura permitió que surgieran temas variados, más comprometidos con la realidad de los chicos y con la realidad que debemos abordar todos los días. Como dijo la compañera, a mí me resultó sumamente gratificante leer El mar y la serpiente, de Paula Bombara. Y todos los años me lo piden. Como el de Esteban Valentino, Es tan difícil volver a Ítaca. Son libros muy duros pero están tan bien llevados… Y a los chicos les encanta esa historia comprometida que en algún punto toca cuestiones de ellos. O El país de Juan, de María Teresa Andruetto. También, Mal día para ser mala, los cuentos de Cristina Macjus. No la había leído, me asombró y me gustó mucho.

MM: La última consigna  decía: “Sería muy bueno que aquellos que gusten, lean especialmente algunos de los títulos de los autores invitados que no fueron comentados en el ciclo, o lo fueron poco, para compartir con los compañeros, para realizar una crítica, para recomendar, si lo creen recomendable. Silvina recomienda La casa interminable, de Martín Blasco, que yo no lo conozco, editado por Del Naranjo. Y de Nicolás Schuff, Viaje a la luna, que está editado en Uranito. ¿Alguien tiene alguna obra de estos autores que no hayamos charlado mucho para recomendar?

Asistente: A mí me gustó mucho Cómo salvar al universo y otras cosas de chicos, de Gattari. Fue lo primero de ella que leí. Tiene  mucho humor. Tiene cosas del absurdo, trata al chico como superhéroe, el lenguaje, los personajes también… Es muy divertido.


MM: Yo no lo leí, por eso no hablé de ese. Igual fui claro. Yo me junté con los quince acá al lado a tomar un café… y les dije…por ejemplo, el de Leo Batic, que fue el último, alcancé a leer el último capítulo en el colectivo mientras venía, de la primera de las tres novelas de la saga. De Victoria Bayona leí dos de los tres publicados. Tiene Viaje a Aletheia, Los monos fantasmas, y Dalila y los Tritauros.

Asistente: Un lindo libro para recomendar, que es una adaptación, son las Historias de Troya, de Nicolás Schuff. Me encantó, porque como siempre me  gustó todo lo que tuviera relación con la mitología griega. Lo encontré en una librería de casualidad. Yo no tengo formación en literatura infantil. Lo agarré, empecé a leerlo, y me enganchó mucho. Lo único que tiene la mitología griega es la cantidad de personajes. Llega un momento en el que uno se pierde, pero me encantó que estuviera este material.

MM: Hay bastantes adaptaciones de distintas características. Las de Franco Vaccarini, por ejemplo.

Asistente: Franco hace unas muy buenas adaptaciones y quizá no pone tantos personajes en el medio.

Asistente: Creo que todos los narradores tenemos algún mito metido. Otro que me encantó fue el de los monos de Victoria Bayona. Cuando la escuché hablar la vi reflejada en el ritmo de su escritura.

MM: A mí me gustó más el policial fantástico que el fantasy.

Asistente: Yo con el fantasy no tengo onda… Lo veo como algo muy celta. No puedo sacármelo de la cabeza. Tengo mucha imagen de cine.

MM: De lo de la polémica… ¿Alguien más tiene alguna opinión?

Asistente: ¿Ese crecimiento tiene que ver con el auge de pequeñas editoriales?

MM: Sí, se habló bastante, está muy vinculado. También la discusión acerca de la calidad, con la cantidad de pequeñas editoriales que en algunos casos publican con menos rigor de lectura previa. O lo que también sucede y es atendible porque es parte del oficio, escritores que entregan a editoriales más pequeñas, obras que a simple vista están menos elaboradas que las que le llevan a Alfaguara o a SM. Cosa que es bastante opinable pero que a veces ocurre.

Asistente: Puede ser que se encuentre mucha literatura que sea altamente opinable, pero está bueno que pase porque permite ver que dentro de un mismo campo, en este caso la Literatura infantil y juvenil, que era como “la hermanita fea”, haya tanto que uno puede elegir qué cosa le gusta más y qué cosa no le gusta tanto. Y esa valoración que un lector, sea un adulto o un chico, haga en ese ámbito, permite un crecimiento, de esto que es la  literatura infanto juvenil. Ayuda a poder valorar aquello que te gusta. Incluso acerca del mismo escritor. Puede gustarte más lo que publica en un lugar que en otro. Alguien que lee mucha LIJ puede hacer esto.

Asistente: Siguiendo la lógica, y tratando de sacarme la grilla televisiva de la cabeza, prefiero tener cien canales para elegir a tener tres en los que me digan qué es lo que tengo que mirar. Esa valoración prefiero hacerla yo. En ese sentido, sin conocer el fenómeno, porque estoy aprendiendo ahora… que escriban los que escriban, yo elijo después. Lo vinculo con la libertad. Para mí, es muy importante poder elegir.

Asistente: Hay algunos que apuntan más a la estética y menos al contenido. Otros hacen un combo perfecto.

Asistente: Si hubiera rigor sería mejor, digamos…

Asistente: Igualmente, creo que esto de las “muchas voces”, a mí me abrió mucho las posibilidades de poder acercarlos más a los chicos. Al haber más variedad de temas, los chicos se acercaban muchísimo más.

MN: Con respecto a eso, aunque sean opiniones contrapuestas que pueda tener, con la de todos, (Risas), me gustaría aportar una cosita más, que es como una reflexión interna. A mí me parece muy importante… podemos decir si es mejor la atomización, por usar una palabra un poco peyorativa, esto de tener muchas editoriales chicas o que haya pocas pero grandes. En todos los casos, a mí me parece muy importante hablar sobre eso. Y este espacio del que ustedes participaron, es lo que posibilita pensar que la literatura, cualquier obra literaria, es un eslabón de una cadena de discursos que no termina en el libro. Y este eslabón alrededor del que nosotros podamos pensar cuando hablamos, discutimos o charlamos de los libros, o leemos para comentarle a otro, o a nuestros hijos, o a un colega, estamos tomando a esa literatura, sea cual sea, como un trampolín hacia otros discursos. Es importante la obra, el proceso editorial, la atomización o no…  pero es una parte. Lo que ustedes realizaron acá, me parece tanto o más importante que lo previo, que es el libro. ¿Se entiende? Me parece que el libro no es un fin en sí mismo. Sea como sea. El libro es un puente, un trampolín a otros discursos.

Nuria: Yo hago una pequeña acotación. Cuando hablamos de pérdida de calidad, ¿a qué nos referimos con la “calidad literaria”? A veces esto suena a prejuicio, y en definitiva, siempre está el interés de cada uno y la propia elección.

MN: ¿Harías alguna recomendación?

Nuria: Me gustaron mucho los textos de Florencia Gattari, Posición Adelantada y Navegar la noche. El segundo me pareció absolutamente poético. La temática de Posición Adelantada me pareció muy interesante, más allá de que hoy por hoy no tiene que ver con cosas tan comunes,  hoy por hoy, me gustó mucho.

MN: Lo que quiero decir con respecto a esto, es que la lectura es un acto tremendamente solitario. Y también es una práctica imitativa, socializada y socializante, por lo cual, hablar sobre lo que uno lee, sobre lo que a uno le gusta es siempre un acto de generosidad.

Marcela: Variedad y calidad hay mucha. Lo que pasa es que lo más conocido es lo que tiene más llegada las escuelas, o lo que es de autores más conocidos y de renombre. Y las pequeñas editoriales traen todo esto nuevo, que es una maravilla. Yo tengo mi humilde opinión acerca de los maestros. Lo que les pasa a los docentes, lo que a muchos les falta, es ser lectores. Si el docente no es lector, no puede ni mediar ni promover la lectura. Si vos leíste un libro, podés darlo con los ojos cerrados. Cualquier tema bien abordado por la literatura, se puede trabajar. A veces uno tiene el prejuicio de que un tema no va a poder tratarse, y el chico lo toma con la mayor naturalidad. A mí me gustan los autores que cuando leo me hacen sentir como un adolescente o un chico.

MN: ¿Y podrías hacer una recomendación?


Marcela: Tendría miles…  Los Extrañamientos, de Martín Blasco me gustó mucho, porque pone el foco en la realidad social de las casas tomadas. Hay cosas que yo no sabía cómo eran. Cuenta lo que le va pasando a un joven con todo eso.

MM: Bien. Hay cuatro o cinco compañeras que no han dicho nada. Si quieren y tienen ganas de hacer una recorrida y una recomendación…

Adriana: A mí me gustó Tres espejos. Me pareció un texto muy bonito, lo estoy leyendo.

María: A mí me gustó Los tíos del Quinto Infierno, de Alejandra Erbitti, que rescata lo folklórico y lo de la “luz mala”.

MM: ¿Y vos?

Gloria: Recomiendo Los Extrañamientos, de Martín Blasco. Florencia Gattari me gustó mucho… Navegar la noche, Posición adelantada… Me quedé con ganas de leer a Carla Dulfano. La escuché acá y me dieron muchas ganas de leerla por su humor.

MN: Muy bien. Bueno, un aplauso para Mario. (APLAUSOS)


MM: Muchas gracias. Bueno, nos vemos el jueves, en el Cierre de año del Programa Bibliotecas para Armar, en la Casa de la Provincia de Chubut.

jueves, 29 de mayo de 2014

Bibliotecas: vigencias y transformaciones

Libro de arena publica el texto sobre el que se trabajó en el comienzo de la Capacitación de Auxiliares de Bibliotecas Comunitarias, que aborda los principales tópicos relacionados con las bibliotecas. Su historia, los antecedentes institucionales, la práctica de la escritura, el avance creciente en el desarrollo de esta tecnología, la necesidad de archivar y sistematizar la información según órdenes gobernables y útiles, así como también la posibilidad de vincular todos estos saberes con las circunstancias de lectura reales y relación con la biblioteca comunitaria como ámbito propicio para ese fin.



Por Mateo Niro

Transcurridos 5500 de la invención de la escritura, transcurridos 2300 años de la primera biblioteca moderna, transcurridos 500 años de la invención de la imprenta, transcurridos 150 años de la implementación de la ley de Sarmiento sobre las bibliotecas populares, en plena desarrollo de la internet y la revolución digital, es exigible pensar y repensar las transformaciones y la vigencia de una institución clave de la historia social general.
No debe ser ocioso dar cuenta que a cada gran proceso de transformación social –podemos utilizar los mismos hitos que acabamos de nombrar- existen reacomodamientos en donde pujan sectores más o menos apocalípticos, más o menos integrados, en términos propuestos por Umberto Eco.
Tomaremos, necesariamente, el recorrido largo y constante de la escritura, a veces más con modalidad de cuerpo del texto, a veces más como nota al pie o atención a la curiosidad. Para eso, hablaremos de la trasformación de la palabra oral en escritura, de la escritura en texto cohesivo, de la objetualización del texto en códice, el códice en libro, el libro en página digital; y, por supuesto, todo esto relacionado a la institucionalización de la escritura en biblioteca.

ASÍ COMIENZA LA HISTORIA
Noam Chomsky dice que, así como las aves tienen la aptitud de volar determinada por su biología, los seres humanos tenemos la capacidad de lenguaje. Pero mucha agua debió pasar para que los mesopotámicos inventaran lo que sería definitivamente revolucionario –y cada vez que digamos esto nos referiremos a que nada volvió a ser igual. Nos resulta sumamente lejano imaginar una vida sin escritura, porque hoy forma parte de la cotidianeidad más plena y, a su vez, existe hoy una veneración extraña a la cultura letrada, la que se escribe y la que se lee. Es así que desde la invención de la escritura y cuando la misma era un patrimonio exclusivo y excluyente, los escribas en la antigüedad eran una clase social encumbrada básicamente por esa particularidad, escribir.
Pero remontémonos a esos orígenes, donde la escritura no era tomada como una aptitud natural sino más bien lo contrario. En un texto clásico, no sólo porque se llama Fedro y su autor es Platón, sino también porque se utiliza con frecuencia para dar cuenta de lo que significó la escritura para sus contemporáneos, dice Sócrates:

“-Dicen que cerca de Naucratis, en Egipto, hubo un dios, uno de los más antiguos del país, aquel a quien se consagra el pájaro que los egipcios denominaban ibis. Este dios se llamaba Theuth; inventó, según se dice, el cálculo, la geometría, la astronomía, los juegos de ajedrez y dados y, finalmente, la escritura.
Reinaba entonces en el país el rey Tamo; habitaba la gran ciudad del Alto Egipto que los griegos llamaban Tebas la egipcia, protegida por el dios Ammón. Theus vino a su encuentro, le enseñó las artes que había inventado y le dijo que era necesario propagarlas entre los egipcios. El Rey le preguntó por la utilidad de cada una de aquellas artes; Theut le explicó detalladamente sus aplicaciones, y Tamo iba censurando o aprobando, según le parecían más o menos satisfactorias aquellas explicaciones. Muchas razones dio el Rey al inventor, en pro y en contra de cada una de aquellas artes, y sería largo enumerarlas. Cuando llegaron a la escritura, dijo Theuth:
“Esta invención, ¡oh Rey!, hará más sabios a los egipcios y aliviará mucho su memoria; yo he descubierto un medio contra la dificultad de aprender y retener.” “Ingenioso Theuth –respondió el Rey-, el genio que inventa las artes no es lo mismo que la sabiduría, que aprecia las ventajas y los inconvenientes de sus aplicaciones. Tú, como padre de la escritura y apasionado por la invención, le atribuyes un efecto contrario a su efecto verdadero. En el ánimo de los que le conozcan sólo producirá el olvido, pues les hará descuidar la memoria; y filiándose en ese extraño auxilio, dejarán a los caracteres materiales el cuidado de reproducir sus recuerdos cuando en el espíritu se hayan borrado. No has hallado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar la reminiscencia; y por dar a tus discípulos la ciencia, les das la sombra en ella. Pues cuando hayas aprendido muchas cosas sin maestro, se creerán bastante sabios, no siendo en su mayoría sino unos ignorantes presuntuosos, insoportables en el comercio de la vida.”

Esta cita puede llamar la atención por dos razones:
• porque se considera a la escritura un mecanismo artificial cuando los que convivimos con la cultura letrada podemos proponerlo inmediatamente como natural
• porque se le cuestiona a la escritura y a la lectura sus efectos supuestamente nocivos: desmemoria, haraganería, reminiscente, etc.

Si saltamos de una vez dos mil años, encontramos las mismas críticas a mecanismos tecnológicos tales como la calculadora, la televisión o la computadora, mientras que la escritura es digna del halago en las condiciones exactamente contrarias de las de Platón: permite la crítica, fomenta la fantasía y el uso de la inteligencia en forma plena.
No es la intención generar un cuestionamiento anacrónico a las palabras del Fedro, pero tampoco dejar de tener en cuenta que cuando hablamos de escritura nos estamos refiriendo a un mecanismo artificial, externo, tecnológico que surgió como invención hace relativamente poco en relación a la cantidad de años que cuenta el hombre.
El homo sapiens lleva tal vez unos 50 mil años erguido sobre la tierra. Sin embargo, la primera grafía o verdadera escritura que conocemos apareció por primera vez entre los sumerios en la Mesopotamia apenas alrededor del año 3500 a.C.

EL CUENTO DE LA ESCRITURA
La primera forma en que se plasmó la escritura parece haber sido la tableta suelta. El libro mesopotámico, denominado “tuppu”, que ha dado en latín “tábula” y en español “tabla”, resultaba del uso de la arcilla como materia prima, cortada en pequeñas tablas, planas y ligeramente abombadas. Con frecuencia menor, la forma fue de conos, cilindros o prismas huecos, con un número de caras que oscila entre seis y diez. En realidad, con estas figuras geométricas se conseguía un volumen, un conjunto de páginas que formaban una unidad. Quizás podamos pensar de éstos, el antecedente más próximo al libro como lo entendemos ahora, mientras que la tabla más próximo al folleto, al documento o a la pizarra.
Los textos valiosos se grababan en piedra o en metales preciosos, como el oro, o resistentes y maleables, como el plomo. En fecha temprana, los dibujos lineales seguían un orden descendente; luego cambiaron de orientación, con lo que la escritura empezó a correr de izquierda a derecha.
El barro secado al sol o sometido a la acción del fuego, permitió dar con ellas. Como ironía, el asalto y la destrucción consiguiente de ciudades, llevadas a cabo cuando el asaltante quería borrarlas de la faz de la tierra y del recuerdo por la acción del fuego, ha permitido conocer, al cabo de miles de años, su historia.
La mayoría de las tabletas disponibles corresponden a documentos económicos, administrativos y legales: inventarios, hipotecas, recibos, pagarés, contratos de arrendamientos, de compraventa y matrimoniales, sentencias judiciales, adopciones.
Es por esto que podemos dar como principales características del libro mesopotámico:
• la brevedad,
• su escasa circulación,
• su carácter anónimo,
• su escasa circulación,
• y la primacía de los valores sociales por sobre los literarios (la literatura seguía siendo oral).

LA ERA DEL LIBRO
El “libro” creado por los egipcios es el primero que utiliza la tinta y una materia ligera, el papiro, que puede ser considerado como el antecesor del papel, al que se parece en su aspecto exterior y en una serie de cualidades: color, flexibilidad, tersura y facilidad para recibir la tinta sin que se corra. Ya veremos que este elemento va a ser fundamental para el surgimiento de la primera biblioteca pública.
El formato del rollo de papiro fue útil a la humanidad durante tres largos milenios: Permitía recoger textos de cierta extensión con la garantía de integridad de la obra,
• tenía buena apariencia,
• se podía escribir fácilmente con tinta
• y se podía transportar con facilidad.

Pero el inconveniente que tenía el rollo era:
• la dificultad para encontrar un pasaje concreto,
• su fragilidad,
• la necesidad de utilizar las dos manos para la lectura,
• la precisión para ser enrollado de nuevo al terminar la lectura
• y su capacidad limitada si se quería que fuera manejable.

Por ello, al final del Imperio Romano, se inventó el formato libro: el códice. El códice garantizaba:
• más perdurabilidad porque estaba protegido por la encuadernación,
• su almacenamiento era más fácil como así también el transporte por ser plano y tener menos volumen,
• ofrecía una capacidad seis veces superior,
• resultaba más barato y manejable
• y en él se localizaba un pasaje con mayor rapidez.

En la Edad Media, crece el modelo más artístico del códice, ya que se mejora la encuadernación, la caligrafía y las ilustraciones.
Sobrevolando así como estamos la historia, llegamos al siglo XV, clave en esta historia. Con el surgimiento de las universidades, se produce una mayor demanda de libros. Esto generó que se agudizara la necesidad de mano de obra que permitiera una rápida reproducción de los textos. A mediados de este siglo XV, Johann Gutemberg, en la ciudad de Maguncia, junto al Rin, pareció encontrar la solución. Se supone que fue en 1456 que, junto a su socio capitalista, Johann Fust, inventó la herramienta que multiplicaría de forma considerable la divulgación de la escritura: la imprenta.
Esta invención, hija dilecta de la máquina, revolucionaría el proceso de reproducción del texto, dándole un carácter masivo. Eso que antes se tardaba días enteros, ahora llevaba minutos. Pero lo que puso en crisis la reproducción técnica, según dice Walter Benjamín, fue el carácter aurático de la obra de arte, el original. Por primera vez utilizaremos una palabra que nos va a servir de soporte para más adelante: la fetichización de aquello que es único e irrepetible, el culto a la cosa. Ya no va a importar cuál es primero o último de la serie, lo que importa es lo que ése texto lleva consigo. Otra cita que nos sirve para dar cuenta del cimbronazo que la invención de la imprenta trajo consigo a sus contemporáneos, traída por Walter Ong, en su libro Oralidad y escritura: Hierónimo Squarciafico, en 1477, se quejaba de la imprenta porque “la abundancia de libros hace menos estudiosos a los hombres”.
Lo que sigue en esta historia es más próximo, la era de la reproducción digital, que ya hablaremos más adelante.

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA
Ya se han puesto los mojones más importantes de la historia de la escritura, de forma muy escueta por supuesto. Ahora iremos a la institución que sumó ese elemento y se constituyó a partir de la acumulación de ese saber letrado.
Desde la invención de la escritura se planteó el problema de la conservación de los materiales que se acumulaban. Al alcanzar proporciones importantes, no sólo en cantidad de materiales sino en espacios, surgió la necesidad de organización de esos textos para sistematizar la conservación, la búsqueda y la lectura.
Nosotros nos centraremos en una de éstas, quizás la más grande y también el modelo del que se erigirá la biblioteca moderna.
La fecha precisa de la fundación no se conoce, aunque se supone la obra se inició en el 290 a.C. Demetrio de Falera recomendó a Tolomeo I Sóter la idea de establecer un Gran Centro de Investigación en Alejandría con una biblioteca importante ligada a éste. Demetrio ejerció su influencia para que éstos decidieran convertir a Egipto en el centro cultural del mundo antiguo y a Alejandría en la capital de las ciencias, las artes y de la filosofía. Demetrio recomendó reunir una colección de libros acerca de la monarquía y el gobierno, además de libros de autores de todo el mundo que le pudieran servir para entender mejor los asuntos de la política y el comercio. La estrategia de Demetrio consistía en traer escritores, poetas, artistas y científicos de todas partes a Alejandría para enriquecer la biblioteca. La biblioteca de Alejandría fue la primera en su tipo de carácter universal.
En Alejandría nacieron nuevas disciplinas, como la Gramática y la Preservación de Manuscritos.
Por otra parte, la colección de documentos permitió la transmisión y traducción de textos clásicos vitales al árabe y al hebreo, donde ellos se conservaron mucho tiempo después de que los originales se habían perdido en Europa.
Se supone que la biblioteca, en su apogeo, tuvo unos 700.000 manuscritos, los cuales equivalen aproximadamente a unos 100.000 libros impresos de hoy.
Los reyes tolemaicos estaban ansiosos por adquirir manuscritos originales y hacían revisar cada barco que llegaba a Alejandría: cuando encontraban un libro, éste se llevaba a la biblioteca para que fuera copiado y la copia se devolvía. En la misma línea, Tolomeo III escribió una carta “A los soberanos de todo el mundo” pidiendo prestados sus libros para ser copiados.
Al principio, la Biblioteca estaba cerca del Museo, dentro de los recintos del palacio real. Medio siglo después, cuando la cantidad de libros adquiridos sobrepasó su capacidad, se decidió abrir una dependencia adicional para acomodar los libros sobrantes. Esta “Biblioteca Hija” estaba en el Templo de Serapis, que se situaba a cierta distancia del palacio, en el distrito sur de la Ciudad. La Biblioteca Hija se volvió una biblioteca propiamente dicha y en el período romano se convirtió en un centro de aprendizaje de gran actividad.
En tiempos de Demetrio, las bibliotecas griegas eran normalmente colecciones particulares de manuscritos, como la biblioteca de Aristóteles. Por eso se considera a la Biblioteca de Alejandría la primera biblioteca moderna como hoy se entienden las bibliotecas de carácter universal y de consulta pública.
El Director de la Biblioteca era uno de los funcionarios de más alto rango y era designado por el propio faraón. Normalmente era elegido entre las personas más prominentes en Ciencia o Literatura. Calímaco de Cirene (a partir del 145 a.C.) fue el director de la biblioteca más famoso de Alejandría y quien creó por primera vez un catálogo al que llamó “Pinakes” o “Tablas”. Este catálogo no era de ninguna manera exhaustivo, más bien era un buen índice temático.
Los estantes de la biblioteca pueden haber estado en uno de los salones de conferencia periféricos, en el jardín, o pueden haber sido alojados en el Gran Salón. Consistían en casilleros, perchas para los manuscritos –los mejores de los cuales se untaban con aceite de lino-, o bolsas de cuero. El pergamino de piel (vellum) se puso en boga cuando Alejandría dejó de exportar papiro en un esfuerzo por estrangular a su biblioteca rival más joven, fundada por los Seléusidas en Pérgamo, Asia Menor. En tiempos de los romanos, los trabajos empezaron a ser escritos en forma de códice (libro), y se los guardaba en estantes de madera llamados armaria.
Curiosamente, la biblioteca más famosa del mundo nunca funcionó durante la era del libro impreso: primero fue la época del papiro, luego la del códice y hoy, en su reconstrucción, la del disco compacto o la internet.
El primer incendio se produjo en el año 48 a.C., durante el conflicto en que Julio César se involucró para apoyar a Cleopatra VII en su lucha contra Tolomeo XIII, su hermano. Se sabe que Marco Antonio compensó a Cleopatra regalándole los 200.000 manuscritos de Pérgamo. El propio Museo se destruyó junto con el Palacio Real en el tercer siglo de nuestra era, durante las disputas por el poder que agitaron al Imperio Romano.
La Biblioteca Hija sobrevivió hasta fines del siglo IV, cuando un decreto del Emperador Teodosio (391 d.C.) prohibió las religiones paganas. Teófilo (Obispo de Alejandría de 285 a 412 d.C.) destruyó entonces el Serapeum y la Biblioteca Hija por ser la casa de la doctrina pagana. Los estudiosos sobrevivieron otra generación hasta el asesinato de Hipatia en 415, el cual marcó el fin de la era escolástica de Alejandría.
La Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidadas (UNESCO) financió la reconstrucción, 1600 años más tarde. El costo fue de 200 millones de dólares. El área cubierta es de 85.000 m2 en 11 pisos, con 8 millones de volúmenes, 50.000 mapas, 100.000 manuscritos y 10.000 libros raros. La biblioteca más grande de la región renació el día 16 de octubre de 2002.

USO PÚBLICO Y ORGANIZADO
Pero ¿qué es una biblioteca?
El “Poema de los dones”, de Borges, nos permite una aproximación a lo que nos es interesante ahondar:

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden

Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esa alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro en el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.

Algo que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si el indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.

(El hacedor, 1960)

Esto, que podría funcionar como buen epígrafe cuando hablamos de bibliotecas y de Borges, nos permite más bien dar con algunas claves de aquello que el imaginario resume como biblioteca:

• un saber universal (Oriente y Occidente),
• la convivencia del caos y el orden,
• un espacio físico que lo determina,
• ese saber se acumula en forma de libro y
• ese saber hecho cosa, los libros, que lo cerca.

Sabemos que tanto Paul Groussac como Borges fueron directores de la Biblioteca Nacional, y más allá de la particularidad de ser ciegos ambos, nos permite dar cuenta de la otra clave: la biblioteca es una institución en cuyo espíritu se esgrime el uso social, ese saber que se dispone, que no es de nadie sino más bien de todos, que se comparte.
Por eso, con la constitución de los Estados Nacionales, se fundaron como institución basal las bibliotecas nacionales, un templo de la ilustración que alojarían “el saber universal” y lo pondría a disposición de todos sus ciudadanos.
Esto se dio en nuestro país con la Biblioteca Nacional fue creada por decreto de la Junta de Gobierno de la Revolución de Mayo el 7 de septiembre de 1810.
Las bibliotecas pasaban a significar, como aquella de Alejandría, la consagración del Estado Civilizado.

EL VASO QUE SE DERRAMA
El proyecto civilizador de los estados modernos tuvo en nuestro país una ley en las que asociaba al Estado con las instituciones civiles con el objetivo de llegar a cada rincón del nuevo país. Hay un libro muy interesante que trabaja sobre esos primeros pasos de Tulio Halperin Donghi que se llama Una nación para el desierto argentino. Uno de los mecanismos ideados por Sarmiento fue ese: las bibliotecas como institución misional letrada que en su constitución aliara al Estado con las fuerzas vivas esparcidas por todo el país. Había que forjar una nación.
La llamada ley Sarmiento, sancionada el 21 de septiembre de 1870 y promulgada el 23, plasmaba el objetivo de aquel proyecto y lo impulsaba:
LEY 419
Art. 1 – Las bibliotecas populares establecidas o que se establezcan en adelante por asociaciones de particulares en ciudades, villas y demás centros de población de la República, serán auxiliadas por el Tesoro nacional en la forma que determina la presente ley.
Art. 2 – El Poder Ejecutivo constituirá una Comisión protectora de las bibliotecas populares, compuesta por lo menos de cinco miembros y un secretario, retribuido con mil pesos fuertes anuales.
(…)
Art. 5 – La subvención que el Poder Ejecutivo asigne a cada biblioteca popular, será igual a la suma que ésta remitiese a la Comisión protectora, empleándose el total en la compra de libros, cuyo envío se hará por cuenta de la Nación.
Esta ley, por cuyo día de promulgación se festeja en la actualidad el día de las bibliotecas populares, generó en nuestro país una experiencia singular en donde las asociaciones barriales se erigieron en derredor de una institución letrada.
En un trabajo presentado por Luis Alberto Romero y Leandro Gutiérrez en las “VII Jornadas de Historia de la Ciudad de Buenos Aires”, los historiadores analizan este fenómeno con una mirada singular, recortando en el período de su esplendor: entre 1920 y 1945. En estos años, las sociedades barriales aparecen como fundamentales en la constitución del nuevo tejido urbano. En ella se confundían los argentinos y los inmigrantes, aunque esta distinción fue cada vez menos relevante. Convivían obreros, empleados, maestros, pequeños comerciantes, profesionales y muchos otros sin ocupación fija. Era, en suma, una sociedad popular nacida de la atenuación de conflictos posteriores al final de la primera guerra.
En la constitución de cada una de las sociedades barriales tuvo enorme importancia un conjunto de asociaciones de distinto tipo: sociedades de fomento, clubes, asociaciones mutuales, comités de partidos políticos y bibliotecas populares, cuya proliferación tenía que ver con los destinos comunes y paliativos a las múltiples e imperiosas necesidades.
Aunque las bibliotecas populares existían, como ya vimos, desde fines del siglo anterior, su gran crecimiento se produjo entre 1920 y 1945:
1924 y 1930: 46
1930 y 1936: 90
1937 y 1945: 200
Hoy, 45 reconocidas por CONABIP.
En muchos casos surgieron como iniciativa de un grupo de vecinos; a veces mantuvieron existencia institucional autónoma y otras terminaron incluyéndose en algún club o, muy frecuentemente, en la escuela, aunque conservando su identidad. En muchos otros casos, surgieron adosadas a otro tipo de instituciones –clubes o sociedades de fomento- que invariablemente creían útil y necesario tener una biblioteca pública. Entre estas instituciones, la más activa fue el Partido Socialista, que para 1932 poseía 56 bibliotecas vinculadas a sus centros. La Municipalidad de Buenos Aires acompañó más lentamente este movimiento espontáneo, promoviendo sus propias bibliotecas barriales, aunque su dispersión fue menor, limitándose a los barrios más antiguos y más poblados.
Además de reunir y prestar libros, estas bibliotecas organizaban regularmente conferencias, dictaban cursos de cultura general o de capacitación profesional (como mecanografía), organizaban actividades artísticas (grupos de teatro, coros o lecturas comentadas), y también otras recreativas (bailes, picnics, fiestas).
La proliferación, entre otras cosas, también está vinculada a la alfabetización (en 1914, 18%; en 1938, 7%). Estas bibliotecas generaron una experiencia singular de cruce entre la cultura erudita y experiencias sociales vividas por los habitantes de los barrios.
Mensajes de algunas bibliotecas populares:
“centros de la cultura popular donde se forja la mentalidad del pueblo”
Las bibliotecas tenían un sentido misional y funcionaban primordialmente como agencias transmisoras y divulgadoras de la “cultura” establecida, creada y localizada en un mundo exterior al del barrio: el de los intelectuales y, en general, el del saber universal (”La biblioteca es una institución guerrera de la conquista de la ciencia y la difusión del saber” – Lema de la Corporación Mitre).
La actividad principal de las bibliotecas –antes mismo que lo específicamente atinente al libro- eran las conferencias. La verdadera conferencia estaba a cargo de alguien venido de afuera, del distante mundo de la cultura, cuya ajenidad precisamente lo erigía en oficiante de ese rito singular que era la conferencia barrial.
Cito lo que, a modo de conclusión, arguyen Romero y Gutiérrez:
“Las bibliotecas existen para reunir y hacer circular libros. Pero, a pesar de la proliferación de bibliotecas, los testimonios de la lectura distan de ser abrumadores. (…) La gran mayoría de los libros que los bibliotecarios atesoran y a veces exhiben en lujosos anaqueles con llave no son prácticamente tocados.
Tenemos la paradoja de que existe una sociedad letrada, una cultura letrada, una red de bibliotecas y, sin embargo, hay una escasa actividad de lectura en ellas. Pero precisamente la poca lectura es la prueba del peso de la cultura letrada. Aunque no se leyera o se leyera poco, los libros cumplían una función esencial, más simbólica que real, en estas instituciones de la cultura popular. Si las bibliotecas son en realidad asociaciones solidarias en torno de las cuales se articula la sociedad barrial, y también agencias culturales de objetivos diversos, su existencia requiere imprescindiblemente de los libros, que cumplen un papel aglutinador, justificatorio y legitimador. En nombre de esa suerte de objeto sagrado es posible desarrollar un conjunto de actividades que, en realidad, tienen que ver sólo indirectamente con él. Los libros funcionan, de esta manera, como una cultura objetivada, visible, mostrable y acumulable. Más que su lectura, su presencia en los estantes es la expresión directa y sin modificaciones de una cultura que cree y puede ser exhibida como un logro de la institución y del medio social todo.
Se trata de un acceso fragmentario y ocasional, pese a que la voluntad es permanente; de un picoteo asistemático a una cultura que, así adquirida, es más ornamental que útil. Y sin embargo, en torno de esto se constituyó una suerte de religión laica, en la que los libros fungían de objetos sagrados y los conferencistas de celebrantes.”
Según estos mismos autores, luego de 1945, la decadencia de las instituciones barriales y, especialmente de las bibliotecas, es visible y acelerada. A medida que se consiguen los objetivos, se satisfacen las necesidades más urgentes, el interés colectivo va declinando. Las bibliotecas, particularmente, fueron abandonando su dimensión fomentista y social y, circunscriptas a lo cultural, tuvieron más dificultades para sobrevivir.

LAS BIBLIOTECAS EN BUENOS AIRES HOY
Hoy debemos conformar un nuevo estadio de la historia de las bibliotecas, en donde, con un mapa rígido de situación podemos distinguir:
• BIBLIOTECAS UNIVERSALES PÚBLICAS: Biblioteca Nacional / Biblioteca del Congreso de la Nación (la primera, biblioteca de patrimonio y de uso; la segunda, biblioteca de uso)
• BIBLIOTECAS ESPECIALIZADAS (Bibliotecas de las universidades, biblioteca de maestros, biblioteca anarquista, biblioteca infantil, etc.)
• BIBLIOTECAS PÚBLICAS BARRIALES (Con intención y tradición parecida a la de las bibliotecas populares. Hoy hay 26 en la Ciudad de Buenos Aires Y dependen del Ministerio de Cultura del GCBA)
• BIBLIOTECAS POPULARES (de las que ya nos hemos referido)
• BIBLIOTECAS ESCOLARES (Existen, por escalafón, en todas las escuelas públicas y en la mayoría de las escuelas privadas y tienen como objetivo brindar apoyo a los educandos)
Y dos casos más de las que hablaremos:
• BIBLIOTECAS VIRTUALES
• BIBLIOTECAS COMUNITARIAS

Este panorama nos permite dar cuenta de un cuadro bastante atípico:
• una gran concentración de las instituciones del conocimiento universal (frente a la expansión a la que hacíamos referencia en la primera mitad del siglo pasado),
• una especialización del saber,
• la perdurabilidad, no en el apogeo al que nos referíamos, de las bibliotecas enciclopedistas barriales,
• una atomización de las bibliotecas en pequeñas instituciones informales pero con un sentido dinámico y un objetivo primordial de uso (la biblioteca que ayuda a hacer la tarea, una biblioteca en una sala de espera en el hospital, etc.)
• Y la utopía de la biblioteca infinita a través de los soportes digitales-

Todo esto se da en un contexto histórico que nos propone otros mecanismos para acceder al conocimiento:
• el acceso al libro es sensiblemente más sencillo que hace cincuenta años –sea por la importación, sea por la producción nacional, sea por la mesa de saldos-;
• la lectura es una herramienta más, y no la única de la información o el ocio;
• Y el acceso a los textos de consulta –enciclopedias, atlas, etc.- es más sencillo a través de la internet.

LAS BIBLIOTECAS COMUNITARIAS
En este mapa, nos encontramos con la novedad de las bibliotecas comunitarias.
¿Qué son las bibliotecas comunitarias? Son pequeñas bibliotecas aliadas a servicios básicos como la salud, el techo, el deporte, ¿para qué? Para acceder a la información, para hacer la tarea, para la recreación, ahí donde la información es imprescindible a través de esa manera, donde la tarea alfabetizadora es aún fundamental, donde el ocio es indispensable o impuesto. Éstas ya no tienen un criterio iluminista sino de bien de uso inmediato. Podemos llamarlas también bibliotecas urgentes.
En la ciudad de Buenos Aires irrumpieron en un período clave y son consecuencia, entre otras cosas, de la ruptura de los contratos básicos de los estados modernos: en comunidades vulnerables y necesitadas de servicios básicos, surge la biblioteca no como institución altanera sino más bien tímida, que hace buenas migas con el pequeño centro de salud, el comedor, el parador de chicos de la calle, el hogar de ancianos, la unidad penitenciaria, el club donde los chicos juegan a la pelota o los ancianos juegan a las cartas.
Las bibliotecas comunitarias cumplen una función primaria:
• la lectura inicial,
• el acompañamiento al aprendizaje formal,
• la recreación íntima y colectiva, entre otras.
Experiencias próximas similares a la de la Ciudad de Buenos Aires podemos encontrarlas en Santiago de Cali, Colombia, Curitiba, Brasil y Las Condes, Chile.
En todas estas experiencias, pero también a lo largo y a lo ancho de la historia de las instituciones llamadas Bibliotecas, se encuentra un rol esencial: el mediador, el que aproxima el texto a su lector.

CONCLUSIÓN
Hemos querido reflexionar acerca del panorama de las bibliotecas en general y en la Buenos Aires del año 2000, intentando dar cuenta de la convivencia de los distintos mecanismos de lectura institucional y factual –la narración íntima, el libro y la internet. Hemos tratado de desangelar al libro de su carácter romántico para otorgarle la idea de artificio, de mecanismo, de medio y no de fin.
Y quiero cerrar parafraseando a Walter Ong. Cada vez que él hable de “escritura”, nosotros diremos “lectura”: La lectura, como otras creaciones artificiales, y en efecto, más que cualquier otra, tiene un valor inestimable y de hecho esencial para la realización de aptitudes humanas más plenas, interiores. Las tecnologías no son sólo recursos externos, sino también transformaciones interiores de la conciencia, y mucho más cuando afectan la palabra. Tales transformaciones pueden resultar estimulantes. La lectura da vigor a la conciencia. Para vivir y comprender totalmente, no necesitamos sólo la proximidad, sino también la distancia. Y esto es lo que la lectura porta a la conciencia como nada más puede hacerlo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Agenda semanal de actividades litararias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes


Miércoles 28

Había una vez una bruja...
Presentación del libro de María José Robin a cargo del editor Mario Cozzi, quien se referirá al tema de la obra: la discriminación y sus efectos en el entramado social, de su ilustradora, María Eugenia Pizzo, y de la autora. Ilustrará musicalmente el encuentro Sandra Di Kapua.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505

La orilla izquierda
Ciclo de cine europeo. Proyección del film de Pieter Van Hees, 2008; 102' (Bélgica); Marie es una atleta joven, introvertida. Cuando colapsa se ve forzada a tomar un descanso que la lleva a observar detalles de su vecino que introducen el suspenso.
A las 18:30hs
Alianza Francesa de Buenos Aires, Auditorio, Córdoba 936.
Las entradas estarán disponibles media hora antes del evento

El extraño caso de Angélica
Ciclo de cine europeo. Proyección del film de Manoel de Oliveira, 2010; 97' (Portugal). Penúltimo largometraje de De Oliveira, esta vez se divierte con una película de fantasmas en la que un fotógrafo emprende un viaje alucinado después de retratar a la hija muerta de los propietarios de un hotel.
A las 20:30hs
Alianza Francesa de Buenos Aires, Auditorio, Córdoba 936
Las entradas estarán disponibles media hora antes del evento


Jueves 29

Participan Osvaldo Aguirre, Horacio Campodónico, Luis Chitarroni, Jorge Lafforgue, Guillermo Martínez, Ezequiel De Rosso, Sylvia Saítta, Juan Sasturain y Román Setton, entre otros.
De 10 a 20 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

La explicación
Presentación del libro de Nicolás Peyceré. Escribió las novelas Las muchachas sudamericanas (2001) y Los días sentimentales (2005). Antes publicó El Evangelio apócrifo de Hadattah, el ensayo Additamenta y Poemas elegidos.
(Jueves 29 y Viernes 30)
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505


Viernes 30

Participan Osvaldo Aguirre, Horacio Campodónico, Luis Chitarroni, Jorge Lafforgue, Guillermo Martínez, Ezequiel De Rosso, Sylvia Saítta, Juan Sasturain y Román Setton, entre otros.
De 10 a 20 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

Y en el centro de la Tierra había fuego
Ciclo de cine europeo. Proyección de film de Bernhard Hetzenauer, 2013; 78', (Austria). Dos historias de vida en apariencia desvinculadas descubren el nudo que las une en Ecuador.
A las 17:00 hs
Alianza Francesa de Buenos Aires, Auditorio, Córdoba 936.
Las entradas estarán disponibles media hora antes del evento


Sábado 31

Libros y Músicas
Programa latinoamericano. Lectura de cuentos de Julio Cortázar y concierto de la Orquesta Sudamericana. Dirección: Nora Sarmoria.
A las 17 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505


Martes 3

Club de traductores
Charla sobre las traducciones de Mónica Maffia. Del inglés: Dido, reina de Cartago, de Christopher Marlowe. Del francés: La Improvisación de Versalles, de Molière, Estrenada en La Tertulia. Del alemán: La Señorita Julia, de A. Strindberg. Conferencia de Mónica Maffia. Coordina: Jorge Fondebrider
A las 19:00 hs.
Centro Cultural de España en Bs.As., Florida 943


Convocatorias

7ª edición del premio “Tristana” de novela fantástica (España)

Premios literarios del Ayuntamiento de Santander 2014.
Abierto: a todo público

Cierre: 2 de junio de 2014
Más información: aquí

martes, 27 de mayo de 2014

Historieta viva

Nada puede ser más gratificante que ver el resultado de un trabajo, del esfuerzo realizado, que da razón de ser a todo proyecto. En el límite que se juega entre palabra e imagen se despliega con toda su fuerza la historieta, género que permite el trabajo simultáneo entre la habilidad de graficar y expresar, maximizando los recursos verbales, una historia. Libro de arena tiene el gusto de compartir imágenes de la presentación de los trabajos realizados el año pasado en el taller de historieta coordinado por Julián Martínez, que tuvo lugar en la Fundación El Pobre de Asis y que ya se encuentran colgados en la cartelera de dicha institución.




lunes, 26 de mayo de 2014

Agenda semanal de actividades del programa

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes.



ACTIVIDAD DESTACADA

Homenaje a Onetti
A 20 años de la muerte del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, el 30 de mayo de1994, se desarrollarán actividades de animación a la lectura, de narración en voz alta, y de trabajo con textos específicos del autor como su obra poética en distintas instituciones y bibliotecas comunitarias, a lo largo de toda esta semana.



Programación semanal de Bibliotecas para armar


Lunes 26

El escritor no tiene quien le escriba
Un padre aguarda en vano carta de su hija: para aliviar la espera, transforma su queja en poesía. A partir de la lectura compartida  entre padres e hijos de “Querida Litty”, de Juan Carlos Onetti, se propondrá a los niños presentes una jornada de lectura y juegos literarios.
A las 8.30 hs
CESAC 10
Amancio Alcorta 1402 

Encuentro con escritores de literatura infantil y juvenil
El ciclo se propone echar una mirada sobre la literatura infantil y juvenil argentina en particular, y la literatura en general, mediante el encuentro con actores importantes del campo, y la lectura y análisis de poesías, novelas y cuentos. Actividad dirigida a los referentes y bibliotecarios de las bibliotecas populares y comunitarias con las que el programa trabaja y está abierto al público en general interesado en la temática.  Análisis de la obra de Eduardo González
A las 18:30 hs.
Asociación La Nube -infancia y cultura-.
Av. Jorge Newbery 3537, CABA


Martes 27

La palabra es salud. Cuentos en el Hospital Fernández.
Narración oral a cargo del grupo "Verdevioleta", con las participaciones de Laura Finguer y Silvina Menutti
Actividad para concurrentes a la institución.
A las 9.30 hs.
Hospital Fernández
Servicio de Diálisis
Av. Cerviño 3356 

Taller de animación audiovisual
Pasando por las distintas etapas de la producción, como la de creación de personajes, storyboard, sonido y edición del cortometraje el taller se propone el objetivo de adaptar de un cuento al lenguaje audiovisual.
A las 14.30 hs.
Actividad para alumnos de 5º grado de la escuela N°14 D.E. 20
Biblioteca Ofelio Vecchio, Club Nueva Chicago
Lisandro de la Torre 2288

Taller de Arte y Literatura: Palabra x palabra
Utilizando técnicas del movimiento surrealista hacemos de la imagen y la palabra
un medio para pensar nuestra cotidianidad en la cultura.
Actividad para adultos
A las 18 hs.
Basualdo 603, Villa Luro
Actividad con inscripción previa

Ciclo de cine y literatura: El malo de la película
Un recorrido que aborda variados textos y películas donde “los malos” asumen el rol protagónico para deleitarnos con todo aquello que no nos atrevemos a experimentar. Lectura y discusión de la novela El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias.
A las 19 hs.
Biblioteca Alberto Gerchunoff, Asociación Hebraica.
Sarmiento 2233, Once
Actividad con inscripción previa


Miércoles 28

Capacitación para auxiliares de Bibliotecas Comunitarias
El curso se orienta a proporcionar los elementos esenciales para la gestión,organización y promoción de las bibliotecas comunitarias.
A las 15 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad del Banco Ciudad
Boedo 870, Boedo
Actividad con inscripción previa
Enviar mail a: bibliotecasparaarmar@gmail.com

Capacitación en Narración oral y lectura en voz alta. 
Destinada a referentes de bibliotecas comunitarias, docentes y todos aquellos interesados en incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.
A las 15 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad del Banco Ciudad
Boedo 870, Boedo
Actividad con inscripción previa


Jueves 29

Onetti en voz alta
Actividad de lectura de textos a propósito del 20 aniversario de la muerte del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, a cargo de Gabriela Halpern para asistentes de la institución.
A las 11 hs.
Hospital Ameghino
Córdoba 3120

Taller de Arte y Literatura: Palabra x palabra
Utilizando técnicas del movimiento surrealista hacemos de la imagen y la palabra
un medio para pensar nuestra cotidianidad en la cultura.
Actividad para adultos
A las 18 hs.
Culpina 1021
Actividad con inscripción previa

Seminario Producción de proyectos en animación a la lectura y promoción de la biblioteca
Capacitación para adultos que intenta abrir un espacio a partir del cual los participantes puedan investigar, incorporar y poner en práctica los instrumentos que ofrecen las diferentes manifestaciones artísticas, en su articulación con el diseño de estrategias de animación a la lectura.
A las 17 hs.
Casa de Chubut
Sarmiento 1172
Actividad con inscripción previa


Viernes 30
Taller de producción: Las nanas y la literatura
Trabajo con nanas a partir de autores como Federico García Lorca y Gabriel garcía Márquez, en un recorrido a través del juego, la música, pero también de sus personajes, monstruos o animales.
A las 13 hs.
CAF 8
Av. Piedra Buena 3741.


“Biblioteca Abierta”
El Proyecto Biblioteca Abierta, que lleva a cabo el Programa Bibliotecas para Armar, acompaña de manera activa el trabajo que realizan día a día las Bibliotecas Comunitarias de la Ciudad de Buenos Aires, realizando diversas actividades con el objetivo de promover la lectura y el buen funcionamiento de las bibliotecas.


Lunes 26

Biblioteca Misteriosa Buenos Aires
Hogar San Martín
Av. Warnes 2650, Paternal
A las 9:30 hs.


Miércoles 28

Biblioteca Copello
Centro Cultural Barrio Copello
Av. Dellepiane Norte 4900
A las 18 hs.


Viernes 30

Balada de Onetti
Introducción a la vida y poética de Juan Carlos Onetti.
A las 19 hs.
Cuzco 220, Liniers.