lunes, 31 de agosto de 2015

Recuperar el tiempo

A veces lo necesario es algo simple y complejo a la vez. A veces es necesario que haya quien sepa escuchar. Recuperar el tiempo es una tarea de difícil resolución, y más en medio del vértigo de la actual vida cotidiana. En Momo, de Michael Ende, se trata de restituir el sentido único y el valor indiscutible de cada ser. Los personajes cuya historia reaparece en el centro del relato se reapropian de su tiempo, de su existencia, una vez que la escucha les hace lugar.Libro de arena recuerda a su autor en el mes aniversario de su muerte.



Por Milagros Corcuera*

El escritor alemán Michael Ende, más conocido como el autor de La Historia Interminable es también el padre de una historia –más breve, discreta y quizás por eso más fuerte: Momo.
Momo es una niña pobre abandonada en un anfiteatro querida y cuidada por los vecinos del pueblo cercano, quienes están impresionados por su inaudita capacidad de escuchar al otro. Cuando los Hombres Grises (una parodia al capitalismo y consumismo brillante) llegan al pueblo, comienzan a seducir a los habitantes de que ahorren tiempo y lo depositen en su banco. Momo es la única capaz de enfrentarlos, dado que no tiene nada que perder: lo único que desea es tiempo y amigos con quienes compartirlo. Una flor horaria y una tortuga que escribe mensajes en su caparazón son sus únicas armas frente quienes están robando el tiempo, consumiéndolo en sus cigarrillos humeantes.
A pesar de haber sido publicada en 1973, hoy en día la historia continúa siendo vigente. Critica el creciente consumismo de la sociedad, donde luego de darte una muñeca, vienen todos sus accesorios; casa de playa,  carteras y bolsos, zapatos y su novio (con sus propios añadidos a su vez, como el auto de moda,  los trajes y cambios de ropa, por supuesto).
Es para “el niño en mí, en todos nosotros, que cuento mis historias”, Ende decía.  Es uno de esos raros libros que pueden entretener a niños de cuarto grado, y atraer al mismo tiempo a los adultos. Recomiendo esta historia como un poema a la sencillez de la vida: leerlo puede ser una oportunidad de recuperar nuestro tiempo, algo que no nos haría mal dada la época vertiginosa en la cual nos encontramos. 
“Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial, dirá, quizás, algún lector; cualquiera sabe escuchar. Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad.
 Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.
 Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.”


Momo
Michael Ende
Barcelona, Alfaguara, 2006
















* Milagros Corcuera: es estudiante de Letras de la UBA con orientación en Literatura extranjera. Guía itinerarios en museos junto con la iniciativa de formación de espectadores Carrusel, y trabaja como docente.

viernes, 28 de agosto de 2015

El Eternauta en el Caf Mitre

Estreno del cortometraje El eternauta, el miércoles 2 de septiembre, a las 17 hs., en la Biblioteca Bartolomé Mitre, del Caf Mitre, Larraya 4379.


Cazadores ocultos

Diario Bae publica una nota sobre las bibliotecas más exóticas de Buenos Aires. Y, ahí, de forma destacada, aparecen las que están en peluquerías.


Librerías a puertas cerradas, específicas, distintas. Un recorrido alternativo por algunas de las estanterías más exóticas de Buenos Aires, de la mano de libreros y libreras imprescindibles.

Desde librerías “puertas adentro” hasta aquellas de vidrieras con títulos que invitan a entrar por su diseño particular. La Libre, Mi Casa Librería Atípica y A cien metros de la orilla son algunas de esas “librerías exóticas” ineludibles en este paseo temático, porque prevalecen las editoriales independientes, ediciones latinoamericanas que, por las trabas en la importación, no están a mano de cualquiera, títulos de colección y demás joyas que son celosamente elegidas por los libreros.Buenos Aires es la ciudad con más librerías del mundo (hay 25 por cada 100.000 personas, según el estudio de World Cities Culture Forum 2014), por eso estaría a salvo del postulado que arriesga “el fin del libro”. Se suman a estos números las librerías “puertas adentro”, estas trincheras literarias que resisten con trabajo de hormiga el mercado de grandes cadenas. Y, al menos para que la circulación de los libros no se detenga, el programa Bibliotecas para Armar aporta lo suyo con creatividad en cada barrio.Matías Reck, editor de Milena Caserola y uno de los fundadores de la Feria del Libro Independiente y Alternativo (FLIA), reflexiona sobre estas librerías desde el primer eslabón de la cadena de producción de un libro: la escritura y la edición. “Son exóticas por su especificidad. Incluso los libreros de esas librerías exóticas son exóticos, son lectores-editores-escritores que están del otro lado del mostrador cuando ya no hay mostrador, pero hay mucho que mostrar.En estos últimos años, surgieron cerca de 400 nuevas editoriales independientes, y los únicos que conocen este fondo de lectura son los libreros de este tipo de librerías, que son las que hacen el verdadero puente entre las editoriales desconocidas y los lectores”, dice.Como desprendimiento de la FLIA, Darío Semino creó La Libre, ubicada con vidriera a la calle en el barrio de San Telmo y que actualmente se está preparando para ser cooperativa. Conocida en el barrio y en el ambiente por sus eventos, La Libre cruza las fronteras del mostrador e invita a compartir presentaciones de libros, talleres, reuniones y proyección de películas. Cristian De Nápoli es uno de sus libreros y miembro de esta sociedad en formación. Premiado también por su labor como traductor de portugués e inglés al castellano, ávido lector y recomendador innato, Cristian analiza en diálogo con TMB: “Buenos Aires es una ciudad tan sofisticada en lo que hace a libros que hay público para todo. El lector que se acerca sabe, en general, que estamos totalmente en sintonía con las editoriales independientes y vienen a buscar, en su mayoría, libros sobre teoría política, teoría de género, movimientos sociales y literatura”.Yerba Mate Libre, de Guillermo de Pósfay, es un caso exótico de literatura más vendida. “Es una ciencia ficción que transcurre en Argentina en el año 2030 donde está prohibido el consumo de yerba mate. A partir de eso, surgen movimientos clandestinos para cultivarla. El vestido de mamá es un libro infantil que narra la experiencia de un nene que se viste con la ropa de la madre y que, a pesar de sufrir bullying por parte de sus compañeros del colegio, se siente orgulloso de vestirse con ropa de mujer. Un libro que no se lo puedo recomendar a cualquiera. Lo distinto acá son las ediciones caseras que en otra librería no van a tener porque son muy chicas y, por ejemplo, no tienen código de barras”, explica el librero.Ni el código de barras, ni una distribuidora, ni la apertura de una cuenta hacen falta para integrar el catálogo de una librería alternativa. La curaduría de los títulos pasa por el criterio de cada librero en base al contenido, a la calidad de los autores o a la excentricidad de la edición.El asunto, Tierra firme, Adriana Hidalgo, Milena Caserola, Caja Negra, Bajo la Luna y Katz son algunas de las editoriales que se apostan en las mesas de esta librería de San Telmo que alberga más de 200 editoras y más de 3.500 títulos para deleitarse.Mi Casa Librería Atípica, con más de 15 años de vida, es de las primeras en la especie que atiende a puertas cerradas. Es la casa de Nurit Kasztelan, poeta, editora y codirectora de la editorial Excursiones. Nurit rebalsa pasión por los libros, entusiasmo y cierto orgullo por sostener un proyecto de vida que le permite trabajar sin jefes y disfrutar (con mucho esfuerzo) de esta tarea. Físicamente, la librería se aloja en el entrepiso de su PH en Villa Crespo, pero el ingreso es restringido. Por eso, sin mostrador, los libros se pueden adquirir a través del contacto digital con Nurit. En las estanterías conviven 3.542 títulos y más de 200 editoriales, en gran parte independientes, y en un 60% argentinas. El 40% corresponde a editoriales o autores de Estados Unidos, Bolivia, Perú y Chile, entre otros. “Tener una librería en casa tiene sus pro y sus contra. Puedo manejar mis tiempos y decidir cuándo abrir y cuándo no. Pero la noción de tiempo libre está mezclada con la cuestión del trabajo y hace que, paradójicamente, esté trabajando todo el tiempo. Por eso me lo tomo con mucha profesionalidad”, cuenta Nurit.Para el que esté a la caza de rarezas, en Mi Casa se agazapan títulos que ya no se consiguen, como A boca de jarro, de Verónica Viola Fisher; Al buen entendedor, un libro de ensayo de Seamus Heaney; El Asparagus, de Francis Ponge, y Poesía vivida, de Ernesto Cardenal, además de varios libros en inglés de poesía contemporánea de Estados Unidos. Nurit es una lectora en búsqueda de joyitas para su biblioteca personal. Uno de los que más anhela es Batman en Chile, de Enrique Lihn. En este cruce alternativo tal vez algún librero exótico pueda colaborar con su captura.A cien metros de la orilla es otra de las librerías a puertas cerradas de Buenos Aires comandada por Natalia Romero, docente, librera y escritora de poesía: “La librería es una casa para venir a buscar algo que te enamore. Yo veo así a los libros y me gusta transmitir eso. Me gusta pensar que se trata de un vínculo de amistad y no comercial”. Para recomendar, Natalia elige a Luis Sagasti, Mario Ortiz, Osvaldo Bossi, Stephen Dixon y Mariano Blatt.En todos los casos, los libreros coinciden en que la librería funciona como medio y no como fin en sí mismo. Difundir literatura, incentivar editoriales chicas y formar lectores es el objetivo a flor de piel de estos espacios. Matías Reck, desde su lugar de lector y editor, describe el fenómeno: “La librería se conforma como un paseo, como una diversión. Uno puede comprar un libro en cualquier parte, hasta por Internet. Pero ir a estas librerías es ir a tomar mate con el librero. El lugar físico de la librería está en extinción, es un mundo de comunicaciones por otras vías”.
En las peluquerías, literatura para esperar el turno
Si de encontrar libros en lugares extraños se trata, el proyecto Leyendo Espero del Programa Bibliotecas para Armar sorprende por su ingenio: peluquerías de distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires se incorporaron y hoy cuentan con una biblioteca de cien títulos para que los clientes disfruten en la espera, se lleven a sus casas o, incluso, los conserven y dejen a cambio otros libros. Mateo Niro, coordinador del programa, destaca en diálogo con TMB: “Sostenemos la idea del libro como capital que pertenece a quien quiera leerlo; la idea es compartir y que abran canales de intercambio bibliográfico entre vecinos. El proyecto está funcionando muy bien y próximamente vamos a incorporar, a las 30 librerías adheridas, 40 más que estarán distribuidas equitativamente por barrio”. Entre los géneros, las bibliotecas tienen literatura argentina, latinoamericana, española, género fantástico, policial, literatura de referencia e infantiles.Para la incorporación de nuevas peluquerías, desde Bibliotecas para Armar pedirán recomendación a escritores de la zona para que incorporen un título de su autoría. Luego, será invitado a la peluquería en la inauguración de la biblioteca en ese lugar.Los libreros y editores entrevistados también tienen sugerencias para estas estanterías: Matías Reck considera que Batido de trolo, de Naty Menstrual, es uno de ellos, por los peinados de las fotos que ilustran los cuentos y poemas. “Pueden ser inspiradores para ese momento”, agrega. Cristian De Nápoli sugiere Aleana, de José Sbarra y Salón de belleza, de Mario Bellatin. Nurit propone cuentos de Federico Falco, Feliz Bruzzone y Gabriela Bejerman.Mateo Niro esboza confianza en las recomendaciones de estos sabios del mundo alternativo. ¿Podremos ver estos títulos en la peluquería de nuestro barrio?
Publicada en el suplemento TBM, del diario BAE, el 28 de agosto de 2015.

Isol: "Uno también hace una técnica de sus propios límites."

El diálogo con la escritora e ilustradora Isolque mantuvo Mario Méndez el 1 de junio en La Nube, continuó con el tema de cómo lograr hacer una posibilidad y una oportunidad de las limitaciones. De las complejidades de la edición de textos en que la forma juega un papel central, de lo que es propio y ajeno en la creación, de las imposiciones editoriales para publicar los textos, de la censura de los temas infantiles, de todo eso habló Isol. Además comentó algunos de sus libros y la intimidad y anécdotas que los hicieron surgir. En el final compartió con el público la lectura de El Menino.





MM: El otro día en la Feria, alguien se acordó de que  Un regalo sorpresa, que es de la misma colección, está en blanco y negro. Yo no sabía y me llama la atención. ¿Fue una decisión económica?

I: Sí. Ellos hacían esa colección en blanco y negro. Y después de Vida de perros, me dijeron que querían que hiciera libros para esa colección. A mí el blanco y negro me gusta. Y de hecho, me costó ponerles color, porque estaban pensados para el blanco y negro. Los coloreé muchos años después. Por eso los colores son pocos, además. También es lindo saber que si tenés una limitación, podés usarla. Es peor que te pidan que lo hagas en color y después salga en blanco y negro.

MM: El otro día, un compañera, Susana, contaba que Mario Lillo trabajó con Tener un patito es útil, en un congreso de abogados, para ver la perspectiva del otro. ¿Esta idea de diseño es tuya?

I: Sí.

MM: Para los que no lo conocen, Tener un patito es útil, hacia un lado cuenta un lado la historia de un nene con su patito, y hacia el otro se cuenta la historia de “tener un nene”, desde el punto de vista de patito, con las mismas imágenes y las mismas situaciones leídas de otra manera. Es buenísimo. Entonces la idea del diseño es tuya.

I: Sí. Me costó llegar. Vieron que hay muchos libros que hay que darlos vuelta. Siempre me pareció poco orgánico eso de llegar a la mitad y darlo vuelta. No le encontraba la vuelta. Y tardé, hasta que hablé con una amiga mía, que es una de las curadoras del Museo de Arte Contemporáneo. Como yo estudié Artes, me quedaron unas amigas que son muy útiles para esos momentos de desesperación. (Risas). Una siempre me hace unas críticas buenísimas de los libros. Y mi amiga me dijo que probara con la forma de un acordeón, y era perfecto. Y los mexicanos me dijeron que no sabían cómo iban a editar eso. A todo el mundo le encantaba, pero nadie lo editaba. Porque era muy caro, porque era muy largo. Y había que pegarlo, y tenía que ser resistente. Era carísimo. Me mandaron distintas sugerencias. Pero a la vez no lo soltaban, porque en un momento yo pensé en dárselo a Media Vaca, porque ellos lo querían y editan cosas así. Pero a mí me gusta que sean más masivos. Al final, fue el primer libro que FCE editó en China. Y ahí pudieron hacerlo a un precio al que había que hacerlo. Y lo están mejorando. Porque la caja se trababa todo el tiempo. Ahora hicieron uno, a partir de los australianos, que fueron vivos, que está cerrado acá, de un costado. Entonces no se traba más. Porque también es frustrante que se trabe a cada rato.

Asistente: Sobre todo si lo maneja el niño.

I: Uno no puede prever todo. Que como esto está forrado por adentro, se va a trabar en el reborde.

MM: ¿Por qué dijiste “australianos”?

I: Porque cuando salió en Australia lo hicieron así. Y cuando lo vi les dije que pararan las rotativas y que los hiciéramos todos de esa manera. No es que vale más. Pero es una pequeña idea, una pavada que a nadie se le ocurrió.

MM: Otra de las obras que estuvimos mirando con mucho asombro es Nocturno, este recetario de sueños. ¿Cómo surge esta idea?

I: Este es un libro que tiene una tinta que se carga y brilla en la oscuridad. A mí siempre me había gustado esta tinta, me parecía fascinante. Y en un momento vi un catálogo de una revista alemana que en la tapa había usado esa tinta, y me di cuenta de que podía usarse en impresión. Primero pensé en algo en lo que hubiera una historia principal, y que uno después viera la segunda historia. Pero si vos en un libro común tenés que parar cada tres minutos para cargarlo, te dormís a la tercera página. Tenía que ser un concepto como este, en el que elegís una página y la preparación es parte misma del libro. Esperás que venga el sueño y deje su rastro. Y entonces es orgánico. Lo que no quiero es que quede forzado. Encontré un concepto que funcionaba. En realidad una cosa te lleva a la otra; es una tinta que brilla en la oscuridad, a la noche, que te lleva un poco al sueño, lo onírico. En cuanto supe cómo hacerlo, lo hice en la compu, porque no tengo una tinta que brille en la oscuridad. Se compra, pero yo no dibujo con esa tinta, no podía hacer una prueba láser. Entonces, hasta que no salió el libro, no supe si funcionaba o no. Lo hice en el Photoshop, vi cómo se vería. Pero también se fascinaron mucho todos los que lo vieron, y eso ayudó a que saliera. El director de Fondo me había dicho que yo lo metía siempre en problemas, pero que eso los hacía aprender muchas cosas. Entonces le dije que bueno, que en el próximo… (Risas).



MM: Justo estaba pensando. Esta gente diría: “¿Con qué se va a venir?”.

I: Esa es un arma de doble filo. Porque ahora me dicen que quieren algo como lo del patito. Y yo les digo que si me piden algo específico yo no puedo crear. (Risas).

jueves, 27 de agosto de 2015

Cronograma del ciclo "Encuentros con escritores de Literatura Infantil y Juvenil"


Siempre o sólo cuando se es niño

El terreno de la fantasía, de la libertad y del sueño son patrimonio de niños y adultos, tanto como lo son el de la cruda realidad, la mentira, la crueldad o el cinismo. Ambos son el mundo que niños y adultos, con perspectivas diferenciadas, comparten. Un mundo desencantado o con un nuevo encanto es el escenario que nos une y desafía a compartirlo.


Por Adriana Marquez*


En la película El profesional (o León, el profesional, de Luc Besson), Mathilda pregunta: “¿La vida siempre es así de dura, o nada más cuando uno es chico?” León responde: “Siempre es así”.
Mathilda tiene doce años. Quien le responde es un adulto, más exactamente: un asesino a sueldo. En esta excelente película en la que sobresalen las actuaciones de la jovencísima Natalie Portman y el “profesional” Jean Reno, se rompen varios mitos sobre la concepción de la niñez como una etapa rosada, soñada, plácida, inocente –sobre todo inocente-. La respuesta del adulto rompe con el mito cuando evita la “mentira piadosa”, aparentemente necesaria para mantener a los niños en lo que Graciela Montes denominó el “corral de la infancia”; corral que, paradójicamente, a la vez que protege, encierra. Porque en El profesional la realidad cruda, cruel se introduce en la ficción con una fuerza de esas casi imposibles de evadir: está ahí. Ya no se puede vestir a las niñas con vestido de encaje y ponerles una pulcra muñeca en la mano. La realidad está ahí, ahogando: el padre de Mathilda trafica drogas, la madre se prostituye, la relación con los hermanos es nula o pobre, la escuela se advierte como reformatorio y claustro. Nada de muñecas ni vestido organdí. Entonces el adulto (en la película: León) actúa en contra de los que creen que al niño hay que responderle de modo cómodo para mantenerlo cómodo.
Es que la infancia tiene su historia, señala Graciela Montes. En la Edad Media, niños y adultos se mezclaban. Compartían espacios, conversaciones, narraciones. En el siglo XVIII esto comienza a cambiar: nace la concepción del niño como un objeto frágil al que hay que cuidar y resguardar. Los pedagogos se dan un banquete. Será con el surgimiento de la escuela cuando nazca la concepción de “lo infantil” (la escuela, la principal domesticadora), que finalmente comenzará a consolidarse en el siglo XIX. Esa pedagogía, afirma, se valió del texto literario para transmitir ideas, representaciones que se creía debían llegar a los niños: educar en valores. Transmitir mensajes edificantes a través de los cuentos. Pero esto comenzó a tambalear, porque la realidad se metía por todos los intersticios.
Y recuerdo entonces a otra Mathilda, también protagonista de una conocida película pero que nació en un libro de Roald Dahl. Matilda tiene cinco años. Sabe leer a la perfección. Es inteligente. Pero sus padres la perciben como una inútil y cambian sus libros por el control remoto de la televisión. Su padre es corrupto, su madre la desatiende, su hermano la ignora. Su escuela es casi un reformatorio en el que la directora idea sofisticados sistemas de castigos. El único adulto que le presta atención es la señorita Honey, en la escuela. Demasiados paralelismos con la Mathilda de Besson… Y ambas están en el borde de la moral. Ambas quieren venganza. Ambas cuestionan, desde su lugar de niñas, la identidad de “los buenos” y “los malos”, el margen, el límite, la imposición. La invisibilidad y la crueldad, también, dirigidas hacia la niñez.
En ambas narraciones, el abismo padres-hija es eso: un abismo. De principio a fin. También lo es entre seres no tan polarizados, es cierto. También lo es en familias más “normales”, es cierto. Y agregaría: lo es casi siempre entre el mundo de la infancia y el mundo de la adultez. Lo explica mejor Montes: “Y ahí llegamos al ojo de la tormenta. La relación entre los grandes y los chicos no es una campiña serena sino más bien una región difícil y escarpada, de a ratos oscura, donde soplan vientos y tensiones; un nudo complejo y central a nuestra cultura toda, que sería tonto pretender despejar en pocas palabras. Me limito a señalar que nuestra sociedad no ha confrontado todavía, serenamente, como el tema merece, su imagen oficial de la infancia con las relaciones objetivas que se les proponen a los niños, porque una cosa es declamar la infancia y otra muy diferente tratar con niños. Sólo cuando franqueemos nuestra relación con ellos podremos franquearnos con su literatura. Hoy apenas estamos aprendiendo a cuestionar algunas de las muchas hipocresías con que ocultamos nuestra relación con la infancia. Al menos hoy, lo infantil es problemático.” (“Realidad y fantasía o cómo se construye el corral de la infancia”, en El corral de la infancia, 1984).
Lo interesante es cuando ese abismo parece achicarse o casi cerrarse. Y en general, como bien señala Graciela Montes, este acercamiento depende de los adultos: de que cambien la percepción que tienen de la niñez, de que recuerden su yo-niño. Sólo así, dice, podrán acercarse a los niños genuinamente. León y la señorita Honey lo logran. Sin pretenciones morales (así como Roald Dahl no las tiene: en cambio, sí tiene un penetrante y ácido sentido del humor que le permite plasmar los grises que pueblan el universo de lo infantil).
Más paralelismos. Aisladas en su niñez, las dos Matildas encarnan a ese pequeño ser que en realidad es más una apariencia: parecerían decir “ya somos adultas”, “la niñez es una mentira”. O: “los niños también tenemos una mirada crítica”. Han cambiado las circunstancias generales de la crianza, y también la conciencia sobre la cuestión de la infancia, explica Montes. Los niños ya no lo intuyen: lo saben. También los escritores como Roal Dahl. O los directores y guionistas de películas como “El profesional”, donde Mathilda carga su conejo de peluche con un brazo y con el otro, la planta que cuida devotamente un asesino al que, tiernamente, la niña le enseñó a leer, y que por momentos se presenta como más ingenuo que ella. Porque el adulto, en esta película, también está tiznado por la inocencia adjudicada históricamente a la niñez. León es un asesino con un corazón infantil. Por eso puede construir una relación sincera con la niña. Por eso no puede frenar su deseo de proteger a Mathilda, incluso aprender a confiar y querer. Por eso puede, en las primeras escenas y sin conocerla aún, responderle que la vida es dura siempre, de niño y de adulto. Por esa sinceridad mutua que se tienen, un adulto y una niña logran construir una relación en la que convive lo lúdico con las armas. Una relación que dista de ser la descripta y deseada por los pedagogos del siglo XVIII pero que, sin embargo, logra configurar un nuevo vestido organdí para una nueva niña: un arma envuelta en una preciosa y delicada tela. Esa es la relación que se visualiza en “León el profesional”. Una vida dura siempre envuelta por momentos de luz. La amistad. La lealtad.
Claramente, Matilda no es un libro para disciplinar a los niños. Ni lo es el personaje de Natalie Portman en “El profesional”, ni la película misma. Ya quedan pocos adultos que puedan responder (¿mentir?): “la vida es dura sólo cuando se es niño”.
Otra vez, Graciela Montes: “Hoy hay señales claras de que el corral se tambalea, de que grandes y chicos se mezclan indefectiblemente. Ya nadie cree que los chicos vivan en un mundo de ensoñaciones, todos comprenden que son testigos y actores sensibles de la realidad. Tampoco quedan muchos que se nieguen a admitir que hasta el más sensato de los adultos es extraordinariamente sensible a la fantasía.” 



*Adriana Marquez: es Licenciada en Letras, docente del Taller de lectura y escritura en la materia Semiología (CBC - UBA). Publicó el libro de relatos De paso (2013, Editorial Simurg). Dicta talleres literarios. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Tres deseos

¿Quién sabrá qué cosa hace funcionar los deseos?, ¿cómo, cuándo, con qué excusa es posible pedir? ¿cuál es la ley que los rige?¿cómo se ordenan? Los especialistas en desear no tienen reglas para el deseo, no tienen reglas previas. Los especialistas, los niños, inventan las reglas. "Tres deseos", el precioso cuento que Florencia Gattari comparte con Libro de arena narra la intimidad de esa búsqueda y la conexión especial que genera.



Por Florencia Gattari*

...antes de soplar las velitas. Creo que así es como se ingresa socialmente al juego de pedir deseos. No  de pedirle a alguien como quien reza o confía en alguna entidad superior, sino de pedirlos nomás, soltarlos al aire a ver qué pasa.
También con los panaderos. Este verano mi hija los encontraba de a dos, de a tres, de a cinco en Córdoba, y los traía para que pidiéramos los deseos juntas. Y resultó un buen juego, porque nos deja compartir el momento y a la vez reservarnos lo que pedimos.
Ni loca me digas, mami, que si no no se te cumple.
La reserva es la condición para jugar de verdad, porque entonces no tenemos que editarnos las ganas. Como no nos hace falta calcular lo adecuado -lo que una estaría dispuesta a contar, lo que la otra podría escuchar- podemos compartir ese instante serio en que las dos buscamos para adentro, antes de soplar con todo el aire de los pulmones.
Y la primera estrella de la tarde, cómo no pedir ahí también. Que sea feliz, que no se enferme. Y a los tréboles: la cantidad de hojas es lo de menos. Que no se aburra de jugar conmigo. Y a las luciérnagas. Que siempre encuentre motivos para seguir deseando.
A mi hija le pareció que podía continuar la lista a su criterio. Así que empezamos a pedir deseos cuando veíamos un picaflor, cuando el agua del río venía manchada de espuma, cuando... Llegó un momento en que casi cualquier cosa alcanzaba. Si tuviera que pensar unas regularidades, diría que eran asuntos de la naturaleza: esos que no ocurren con demasiada frecuencia y que son bellos de ver.
Me conmueve el desparpajo. La facilidad que tiene para pedir, que viene de la mano de saber que no siempre se consigue. Y que no importa, porque se puede seguir pidiendo. Me alivian, me alegran esos lugares donde la encuentro tan cercana y a la vez tan distinta de mí.

En estos días, pedimos deseos cuando vemos caer hojas de los árboles. Tiene su dificultad porque hay que pensar lo que uno quiere antes de que la hoja se apoye en el suelo; si no, no funciona. Pero nosotras ya estamos cancheras.


*Florencia Gattari: Nació el 20 de noviembre de 1976 en la ciudad de Buenos Aires, y aquí vive todavía, en el barrio de Flores. Estudió algunos años de Letras primero, y después la licenciatura en Psicología en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se dedica al trabajo clínico y a la escritura. Y compartió con Libro de arena este texto, que originalmente fue publicado en su blog: Tengo hasta ahí

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes.




Miércoles 26

Las Casas se visten de letras: Tertulias de poesía y teatro
Proyecto itinerante cuyo fin es recuperar el placer y el interés por la lectura y la apreciación de la poesía y el teatro no sólo como un género literario sino como constructor de identidades donde la metáfora es la protagonista. El intercambio de diferentes propuestas poéticas contribuirá a la divulgación de la escritura regional. Las provincias de Corrientes, Mendoza, Chubut, San Luis y Catamarca llevarán a cabo cinco performances.
Entrada libre y gratuita con degustación de productos regionales.
A las 18 hs.
Casa de San Luis, Azcuénaga 1077

De este lado del charco
Presentación del libro de Mariana Komiseroff con Leonardo Oyola y Claudia Piñeiro.
Una novela sobre una familia de inmigrantes uruguayos que se instala en el conurbano bonaerense justo antes de los ‘70. Está escrita desde el punto de vista de Adrián, un personaje que transita el fin de su infancia, su adolescencia y una parte de su vida adulta. Publicó editorial Conejos.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505

Bibliotecas de Rep
Piezas escogidas de una de las informales “series” que pueblan las publicaciones de Rep en las contratapas de Página 12: la de los libros de la biblioteca de Gaspar y su familia, y reflejan el vínculo entre libros y lectores a través de La biblioteca de Gaspar y su familia.
Biblioteca Nacional, Plaza del lector Rayuela, Agüero 2505

Hilda y Freud. La laguna creativa.
La obra está basada en los escritos y la correspondencia de Hilda Doolittle, reconocida poeta y escritora de lengua inglesa, sobre su análisis con Freud. Con una vida afectiva libertaria y tumultuosa, de una sensibilidad extrema y melancólica, Doolittle llegó a Viena en marzo de 1933 y comenzó su “gran viaje” con el profesor, una relación – primero analítica y después de amistad - que duró hasta el final de la vida de Freud.
26, 27, 28 y 29 de agosto
A las 22 hs.
Centro Cultural Rojas, Sala Batato Barea, Corrientes 2038


Jueves 27

Ciclo William Shakespeare en la Argentina
Hacia una cartografía teatral shakesperiana de la Argentina. Provincia de Buenos Aires, Mar del Plata: Análisis de Marde Troya de Guillermo Yanícola. Conferencia de Jorge Dubatti. Presentación de Patricio Orozco.
A las 19 hs.
Centro Cultural de la Cooperación, Sala Nelson Giribladi, Corrientes 1543

Libro marcado 2015
En esta tercera entraga del ciclo organizado por Cecilia Szperling, participan Pablo Gianera y Nushi Muntaabski.
Esta es una búsqueda de las marcas en los libros, los subrayados, las notas, los signos, las palabras, las anotaciones. Las huellas que dejó la lectura. Así se intenta reconstruir la escena de ese momento solitario, íntimo, privado y antisocial para transformarlo en un momento comunitario, ritual y un poco teatral.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505


Viernes 28

Juanchi y los animales marinos
Presentación del libro de María Fernanda Mejía publicado por Editorial Tinta Violeta.
Mediante este libro, la autora ofrece una recorrida por la aventura pedagógica en el ámbito del medio ambiente, tratando, específicamente, el mundo de los animales marinos.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505

Música y otros textos
Espectáculo musical y literario a cargo de Marcelo Singer y Roberto Fonseca.
Con músicas cuidadosamente elaboradas, relatos finamente seleccionados y sutiles dosis de humor, el espectáculo explora las relaciones entre música y literatura tomando microrrelatos de ficción narrados en vivo y canciones de cuidada poesía.
Marcelo Singer: violín, composición y selección de textos
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555


Sábado 29

Chingolo, un historietista que vuela
Muestra de trabajos originales, diarios y revistas donde fueron publicadas las historietas de Carlos “Chingolo” Casalla.
Carlos “Chingolo” Casalla nació el 1º de mayo de 1926 en Buenos Aires. Es dibujante egresado de Bellas Artes, trabajó en publicidad y es músico de jazz. En el campo de la historieta, su maestro fue José Luis Salinas.
Del 28 de agosto al 6 de septiembre
Biblioteca Nacional, Hall del Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505

Libros y Músicas. Eurindia
Selección de obras vocales e instrumentales en torno de Eurindia, de Ricardo Rojas.
Juego escénico (escritura, voz, instrumento, cuerpo, espacio) en alternancia de fragmentos del libro, una suite de canciones de cámara francesas de los tiempos linderos a la “exposición universal”, y una serie de transcripciones de “música precolombina” recopilada por Manuel Benavente en el contexto de las investigaciones estéticas impulsadas por Ricardo Rojas
A las 17 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505


Domingo 30

Borges en el Borges
Obra de teatro a partir de textos del escritor argentino.
Dirección: Helena Tritek. Actuación: Daniela Magnone, Mariana De Cristófaro, Ezequiel Ruiz, Ariel Gangemi, Gerardo Maleh, Natalia Cociuffo, Mariana Fernández, Silvina Quintanilla, Stella Brandolin, Denise Vasiloff, Marcelo Vilaro, Carlos Ponte, Rolo Sosiuk, León Bara, Sergio Sánchez de Bustamante, Vanina Fabiak
A las 17:30
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505

Caras y Caritas.
Fotos de Ronald Shakespear. Medio siglo después
Exposición del fotógrafo y diseñador gráfico argentino que recorre una galería de retratos de personajes célebres del país y del exterior.
Julio - Agosto
Biblioteca Nacional, Sala Leopoldo Lugones, Agüero 2505


Martes 1

Cartón 5ta edición
Ciclo Vueltas por el universo. Celebración del cine argentino
Décima temporada del Cine independiente y de autor de la Biblioteca Nacional y La Nave de los Sueños. Cartón tiene como propósito reunir a animadores, directores, productores, dibujantes, historietistas y a toda la comunidad para ver, disfrutar e impulsar el cine de animación como medio de comunicación y expresión de ideas artísticas, técnicas y políticas.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2505


Convocatorias

Premio Marosa Di Giorgio (Uruguay)

Género:  Poesía
Premio: DOS MIL QUINIENTOS DOLARES americanos; y Mariposa de oro, y Diploma
Abierto a: nacidas o con residencia legal acreditada en Uruguay, Argentina, Brasil , Paraguay y Venezuela
Entidad convocante: Asociación Marosa de Giorgio y la Intendencia Municipal de Salto
País de la entidad convocante: Uruguay

Fecha de cierre: 29 de agosto de 2015
Más información: aquí

martes, 25 de agosto de 2015

Festival Internacional de Cuentacuentos

El 25 de agosto, a partir de las 16 hs., en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), Florida 943, se llevará a cabo el primer encuentro del Festival Interncional de Cuentacuentos, organizado en colaboración con Asociación Artes Escénicas: Palabras más, palabras menos. Actividad teórica. 


Cuentos con adultos mayores: Escalando la gran montaña. Participan: Grupo Abuelos Relatoras por la Identidad, la Memoria y la Inclusión (La Matanza); Abuelos de Cuento (San Isidro)
A las 16 hs.
Cuentos en espacios de salud: en busca de la salud escondida.  Participan: Casacuna Cuenteros (CABA); Cuentacuentos del Gandulfo (Lomas de Zamora); Escuela Patagónica de Narración Oral (Neuquén).
A las 18 hs.

Muñequita

Asaltan con su imaginación la de todos. Así son los chicos. Nos roban el lugar desde donde estamos seguros de cómo funciona el mundo. Las cosas no son lo que esperamos, son otra cosa hasta que ellos las nombran. Libro de arena publica el cuento breve "Muñequita" en el mes dedicado a festejar la niñez.



 Por  Gabriela Vidal*


-La abuela tiene una muñeca con capa. Dice que es tuya mamá, de cuando eras chiquita.
- ¿Con capa? No sé... ¿Batman?
-No, muñeca.
-Humm... Superman tampoco entonces... ¿Superchica?
-¡No mamá!
-No sé, no me acuerdo ¿Yo tenía una muñeca con capa? ¿Y dónde la tiene la abuela?
-En la mesa de luz.
-No me acuerdo, Guabi...
-Que te la dieron en la Comunión, me dijo.
-¡En la Comunión?
-¡Sí! Esa muñequita con capa celeste. ¡La que tiene un bebé a upa, mamá!



*Gabriela Vidal: La autora, que ha obtenido premios y está publicada en algunos libros de textos, es alumna del taller de Literatura de Iris Rivera desde hace ya algunos años. Nació en Cañuelas pero vive en Buenos Aires. Es madre, esposa, docente y Psicopedagoga. Concurre desde hace varios años al taller de Literatura de Iris Rivera y dice que lo que más le gusta es escribir y leer cuentos.

Lorca

El miércoles de la semana pasada se cumplieron setenta y nueve años del asesinato del poeta y dramaturgo andaluz,  Federico García Lorca. La madrugada de un desolado 19 de agosto, poco tiempo  después de la toma de Granada a fines de julio,  y de  la conformación de uno de los grupos de tareas más nefastos del franquismo llamado “la escuadra negra”,  organizada por los Roldan, primos de la familia del poeta. Federico fue asesinado en esa, su bella Granada en la zona llamada Fuente Grande, más precisamente en un pueblo llamado Viznar donde se encontraba “la colonia”,  una guarnición de los falangistas que servía de cárcel y cementerio de fusilados. Allí pasó su última noche junto con otros condenados y allí fue asesinado Lorca, uno de los autores más grandes de la primera mitad del siglo XX.


Por Ernesto Hollman*

Uno de los artífices de la denuncia contra el poeta fue Ruiz Alonso acompañado de Juan Luis Trescastro –quien a su vez era pariente de la familia Lorca por parte de los Roldán. Lo detuvieron en casa de un  falangista y amigo personal de Federico: el poeta Luis Rosales y  de esa casa lo  trasladaron a “la colonia”. Lorca había intentado otros escondites -como la casa de Manuel de Falla o la de tantos otros amigos- pero como todos pertenecían al Frente Popular, de una u otra manera considerados “rojos”, qué mejor manera de ocultarse, habrá pensado, que refugiarse en la casa de quienes estaban vinculados más estrechamente  a la Falange. Otras versiones dicen que la denuncia surgió de uno de los integrantes de la familia Rosales, pero este hecho lo desmiente enfáticamente Ian Gibson en el mejor estudio que se ha hecho sobre los pormenores de la muerte del poeta: El asesinato de Federico García Lorca (Bruguera, España, 1981).
Trescastro afirmó mucho después,  que Granada estaba “harta de putos” y como  Lorca era considerado un reconocido maricón de la sociedad granadina, su fusilamiento debía de servir como ejemplo de que la nueva España no soportaría ya más a esa clase de gente.  Incluso hizo alarde en público de haber fusilado a Federico y de meterle dos tiros por el culo “por puto”. Esto lo hizo al día siguiente del inexplicable asesinato. Más allá de estos  alardes machistas tampoco podemos ignorar la participación que había tenido Lorca en la vida política española y cuáles eran sus ideales y su actividad republicana. 
Pero aclararemos que este asesinato, como el mentado crimen de Pier Paolo Pasolini, poco tiene que ver con su actitud intelectual o militancia política, sino con una franca y abierta manifestación homofóbica. Cosa que la izquierda intelectual nunca quiso admitir, tanto en el caso italiano como en el español. Manejaron la teoría, siempre recurrente de las izquierdas: decir que un homosexual declarado no podía ser asesinado por puto, debían ser siempre víctimas ofrecidas en el altar de la lucha por el marxismo. (Actualmente se mantiene la teoría de que a Pasolini lo mató un mercenario pagado por la derecha y no un taxi-boy).   
En agosto de 2006 se estrenó en España el documental de Emilio Luís Barrachina, Lorca, la mar deja de moverse,  en el que demuestra que la muerte de Federico tuvo que ver con una rencilla familiar de orden sexual, y en segundo plano con cuestiones económicas. La investigación estuvo supervisada por el hispanista y biógrafo lorquiano Ian Gibson. En el filme se demuestra en base a datos fehacientes la participación concreta, del nombrado Trescastro (que estaba casado con una prima de Lorca), en el fusilamiento del poeta. Esto lo afirma uno de los sobrevivientes de la colonia: Manuel Castilla Blanco, que fue quien enterró el cadáver de Lorca. Lo que habría enfurecido a los Lorca y a  los Roldán, primos directos del dramaturgo, habría sido la publicación de La casa de Bernarda Alba que se estrenó en 1936, y en la que se hace referencia a asuntos muy íntimos de las dos ramas familiares.
La homosexualidad fue uno de los motivos de la denuncia, que para gran parte de la familia era un tema tabú y en gran medida un asunto muy difícil de soportar en una España muy cerrada. Una pregunta que sería bueno hacerse es por qué la familia aún no ha permitido desenterrar el cadáver, ya que se sabe fehacientemente donde está. Hoy con la nueva tecnología podrían saberse muchas cosas que parecería que no quieren hacerse públicas.
Dentro del universo lorquiano podemos descubrir infinidad de mundos poéticos, tanto en su prosa dramática como en el campo de la poesía. Sus primeros textos tienen una lírica
exultante, de rasgos simples y directos, Libro de Poemas (1921), Poema del Cante Jondo (1922), Primeras Canciones  (1922),  Canciones (1921/24) y Romancero Gitano (1927).  Estos escritos están marcados por una métrica imaginativa de imágenes de alto vuelo y de exquisita sensibilidad: “La luna vino a la fragua/con su polisón de nardos,/El niño la mira, mira,/El niño la está mirando.”, “La sombra de mi alma/huye por un ocaso de alfabetos,/niebla de libros/y de palabras” y ésta, del más hermoso de los romances del Romancero…: ”Verde que te quiero verde./Verde viento. Verdes ramas./El barco sobre la mar/y el caballo en la montaña”.
Tendrán que pasar tres años para  su viaje a Estados Unidos en el que compone su primera obra de madurez creativa y extremado dolor compositivo: Poeta en Nueva York . A la que la siguen en los años sucesivos las obras de la trilogía dramática sobre mujeres: Yerma, Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Estas obras no tienen parangón en la literatura teatral del siglo veinte, por su extremado despojamiento de artilugios teatrales. Lorca compone visceralmente esos personajes femeninos sin que por ello les falte el alma de la verdadera tragedia, la de una España antigua, oscura y tétrica y la de un futuro que no le resta sino que le suma, aún más sangre. Esta dramaturgia sólo es comparable con el mundo despiadado de la mujer sureña de Tennessee Williams.Casi con seguridad el dramaturgo norteamericano ha abrevado en el alma de esas mujeres lorquianas. Tennessee dijo alguna vez: “El hogar sureño es como un gran incendio y todas las salidas están bloqueadas”. Esto mismo se puede decir, sin duda, del hogar español de las tragedias lorquianas. También en estos años escribe sus poemas más desolados y hermosos: Llanto por Ignacio SánchezMejías, Diván de Tamarit y los once Sonetos del amor oscuro , su obra póstuma.
Para volver a la idea de esta nota y de por qué en el asesinato de Federico tuvo tanto peso su condición de homosexual, me detendré a analizar brevemente los textos de Diván… y los once  Sonetos del amor oscuro. El Diván… consta de once poemas denominados “Gacela”  y nueve denominados “Casida”. Estos poemas están escritos a partir de  una relación bastante compleja que Federico mantenía con un tal Rafael Rodríguez Rampún. Se habían conocido en Madrid en 1933 y fue durante bastante tiempo su secretario privado. Rampún era bisexual y esto queda claro en algunas estrofas que se le suponen dedicadas, por ejemplo, en dos de Casida de la mujer tendida : “Tu vientre es una lucha de raíces,/ tus labios son un alba sin contorno./ Bajo las rosas tibias de la cama/ los muertos gimen esperando turno”,  “La sangre sonará por las alcobas/y vendrá con espada fulgurante,/ pero tú no sabrás dónde se ocultan/ el corazón de sapo o de violeta”. Aquí Federico se enoja por su amor compartido y se lo grita; y también gime su desesperación de amor por alguien que no le corresponde en plenitud: “No te lleves tu recuerdo, /déjalo solo en mi pecho…” , “Por el arco del encuentro/la cicuta está creciendo, /Pero deja tu recuerdo, déjalo solo en mi pecho.” (Gacela del recuerdo de amor). Estos poemas van y vienen en una constante lucha de sexo, amor y desasosiego: “Solamente por oír/ la campana de la Vela / me abrasaba en tu cuerpo/ sin saber de quién era” de (Gacela del amor que no se deja ver). Hay un poema de Diván de Tamarit que marca la vivencia soterrada, claustrofóbica con Rampún y que señala, en alguna medida la definitiva separación que él intuía como poeta. Esto no impide a Rampún alistarse y morir un año más tarde en el frente norte, quizá a causa de  no haber asumido su homosexualidad,  o por el abandono del poeta. No lo sabremos nunca.  

Gacela del amor desesperado:

La noche no quiere venir
Para que tú no vengas
Ni yo pueda ir.
Pero yo iré,
Aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
Con la lengua quemada por la lluvia de sal.
El día no quiere venir
Para que tú no vengas,
Ni yo pueda ir.
Pero yo iré
Entregando a los sapos mí mordido clavel.
Pero tú vendrás
Por las turbias cloacas de la oscuridad.
Ni la noche ni el día quieren venir
Para que por ti muera
Y tú mueras por mí.


En este maravilloso poema Lorca despliega toda su creación con una potencia tenebrosa y pasional que nos llevará por caminos únicos hasta su temprano asesinato. Aquí habría que hacer un paréntesis para analizar la composición medular de Federico en cuanto a un comportamiento social que lentamente va madurando; a una amplitud amorosa más suelta, pero que  siempre deja en claro (pese a ciertos amaneramientos),  una actitud de varón español. Su desprecio por la mariquita se hace explícito en La canción del mariquita  en Canciones y aún más grave, con asco y desprecio furibundo en la Oda a Walt Whitman de Poeta en Nueva York donde las maricas son rebajadas a la calaña de arpías venenosas: “Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos/ gotas de sucia muerte…/”. Esta actitud de refregarse en la oscuridad, de hacer las cosas entre cuatro paredes marca la cerrazón estúpida e hipócrita de la sociedad patriarcal, y burguesa española, contra la que Federico nunca dejó de polemizar en su corta vida, y creo yo, fue un empujón más a la fosa en la  que lo metieron.
Hasta tal punto llegaba el enfrentamiento, que su hermano Francisco (fallecido en 1976) negó hasta el último momento de su vida la homosexualidad de Federico. Llegó incluso a prohibir toda mención de su condición en cualquier publicación de los poemas de Diván… o la negación a que se publicaran los sonetos póstumos con el nombre que Federico había escrito en los originales. Que Federico fuera puto hería y emponzoñaba toda la relación familiar. Su biógrafo Gibson escribió en Lorca y el mundo gay que el imaginario lorquiano es inseparable de su homosexualidad.
LosSonetos del amor oscuro fueron escritos para un nuevo amor que surgió poco antes de su muerte: Juan Ramírez de Lucas. Con sus juveniles años, ese rubio de Albacete rompió el corazón de Federico y se enamoró. A tal punto que le compuso un poema inédito que escribió en la reversa de un recibo del pago del mes de mayo de 1935, de la Academia Orad en donde estudiaba Juan:

Aquel rubio de Albacete
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel rubio de los trigos
hijo de la verde aurora,
alto, sólo y sin amigos
pisó mi calle a deshora.
La noche se tiñe y dora
de un delicado fulgor
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel lindo de cintura
sentí galán sin...
sembró por mi noche obscura
su amarillo jazminero
tanto me quiere y le quiero
que mis ojos se llevó.
¡No lo puedo mirar yo!
Aquel joven de la Mancha
vino, madre, y me miró.
¡No lo puedo mirar yo!


Este poema salió a la luz en los papeles que se abrieron a la muerte de Juan Ramírez, hace pocos años. El texto ha sido peritado y consta que se trata de  la caligrafía de Lorca;  además hay una carta personal que Juan Ramírez recibió el 18 de julio y está su diario íntimo.
La pareja vivió un intenso romance en la clandestinidad. Se habían conocido en Madrid en 1935 y en julio de 1936, a pocos días de la revuelta militar en Granada y del asesinato de Federico, se separaron con la promesa de encontrarse a mediados de octubre, para emprender un viaje a México donde Federico tenía la intención de montar una de sus obras teatrales.
Aún se discute si los Sonetos están dedicados a Rampún o a Ramírez de Lucas. Por la fecha y la pasión que se desprende de sus versos, se supone que el destinatario es este último; además  por la impronta del amor juvenil ya que Federico tenía casi treinta y ocho años y Juan apenas diecinueve: “Que no acabe nunca la madeja/del te quiero me quieres, siempre ardida/ con decrépito sol y luna vieja.”, “Pronto ¡pronto! Que unidos, enlazados, / boca rota de amor y alma ámordida, / el tiempo nos encuentre destrozados.” Cuánta delicia expresan estás líneas por el muchacho de Albacete…
En Llagas de amor tiñe de dolor la diferencia de edad: “Son guirnaldas de amor, cama de herido, /donde sin sueño, sueño tu presencia/ entre las ruinas de mi pecho hundido.” “Y aunque busco la cumbre de prudencia/ me da tu corazón valle tendido/ con cicuta y pasión de amarga ciencia.” Y para reafirmar la madurez de su escritura,  y toda la pasión que este hombre sentía por su enamorado adolescente, transcribo quizá el más bello de todos, el Soneto de la dulce queja:

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.

No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.




A esta altura es imposible negar la incidencia directa de la homofobia generalizada en la España prefranquista,  tanto de la derecha (que lo odiaba) como de la izquierda (que no miraba con buenos ojos su condición), en el asesinato de Federico, crimen que se cometió apenas empezado el alzamiento militar. Para cubrirlo se llegó a fabricar la infame mentira de que los “rojos” habían fusilado a los hermanos Joaquín y Serafín Álvarez Quintero (famosos comediógrafos de la época) y al dramaturgo Jacinto Benavente y que,  en venganza, la Falange habría matado sin juicio y en veinticuatro horas,  a  uno de los más grandes poetas y dramaturgos de España del siglo XX.
¿A qué se debe todo este ensañamiento contra una figura pública, que no militaba en ningún partido de izquierda, un hombre que se declaraba apolítico (situación que el franquismo utilizó para tratar de  menguar su participación en el crimen) y que fue sacado a rastras de la casa de un poeta falangista de la primera hora como Rosales? La respuesta es una sola: su homosexualidad.


*Ernesto Hollman: nacido en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1947. Hizo crítica de cine para las revistas Siete Días, Biógrafo y El Porteño. Ha publicado Hierofanía de Samael (poemas), editado por Faro en 1992.  Fue integrante del FLH en los años '70, participó en el año 2008 de la película "Rosa Patria", de Santiago Loza, dedicada a la vida y la poesía de Néstor Perlongher. Se han publicado, además 12 poemas suyos en la antología Poesía Gay de Buenos Aires-Homenaje a Miguel Ángel Lens, de Acercándonos Ediciones.