lunes, 28 de diciembre de 2015

Istvansch: "Busco que mis alumnos sean lo más libres que sea posible."

La libertad es la bandera del autodidacta. Y para un escritor, como Istvansch, el mundo que se conoce se conoce desde la mirada que, formada en la búsqueda personal, no académica, intenta comprenderlo y explicarlo según la lógica de la ficción, de la construcción, de la creatividad. Desde esta cuestión retoma la segunda parte de la charla que ahondó acerca de la relación entre el trabajo del ilustrador y el del escritor, de lo que el texto pide en cuanto al diseño visual, del artesanado de su factura, de la permanente tarea de innovación, entre innumerables otros temas. Libro de arena despide el año con la última parte de la entrevista llena de imagen y color que Mario Méndez le realizó al autor en La Nube.



Asistente: Quizá lo de ser autodidacta, tenga que ver con tu libertad creativa, ¿no?

Istvansch: Puede ser porque me animo a cosas que, quizá, habiendo transitado algunas instituciones académicas no me animaría… No sé. Por ahí me hubiera ido de la academia, o me habría frustrado.

Mario Méndez: Ya que estamos con el aprendizaje y con la didáctica, cuando das clase, ¿qué buscás con tus alumnos?

I: Que sean lo más libres que sea posible. Que se animen a lo que tengan ganas. Uno debe ser guía para eso. La necesidad de crear algo, de mostrar qué cosa es la que tienen para decir. No otra cosa. No lo que un editor quiera, lo que un mercado quiera, lo que una sociedad quiera, lo que un momento coyuntural quiera. Si un artista tiene algo para decir, tiene que decir eso. Si no tiene nada para decir, que se calle. Hay una cosa en la que siempre fui muy estricto conmigo: los libros que publico, los publico cuando estoy convencido de que representan algo que realmente tengo necesidad de decir. De esa manera, han pasado años en los que no sale nada mío. El año pasado salieron varios libros que estuvieron gestándose durante años. Mientras tanto, durante ese lapso de gestación, publiqué muy poco y en coautoría, La durmiente por ejemplo, pero nada integralmente mío, porque no tenía nada para decir. Y bien sabés, Mario, son tantas las veces que los editores lo interceptan a uno por la Feria y le piden que les lleve algo. Yo no quiero llevarles “algo”. Quiero llevarles algo que valga la pena. Si me piden y realmente siento que no tengo nada potable les digo con total sinceridad que todo lo que tengo en ese momento está crudo o no sirve, o sea que no tiene sentido publicarlo.

Asistente: ¿Vos te referís a la amplia academia?

I: Hace poco un crítico alucinó con Puatucha por todo lo que tiene de patafísico. Y me hablaba de todo lo que yo supuestamente sabía de patafísica. Y “patafísica” es una de esas palabras que uno escuchó alguna vez y tiene una idea, pero no más. Y él me decía que si yo conocía a tal o cual autor. Y la verdad es que no. Por supuesto que conozco a Duchamp, conozco el Ubú Rey de Jarry, y la palabra “patafísica”. Pero como no soy académico, no es que los tenga presentes, frescos. Me sale así. Y tiene que ver con esto que acabás de decir. Pensar el mundo desde la explicación que la misma ficción pueda dar. Así soy.

Asistente: Puede ser el mismo inconsciente que te lleva a lugares de manera más certera que el conocimiento mismo.

I: Creo que tiene que ver con un alto sentido de la irresponsabilidad. (Risas). Hay otra cosa que sé, que me sale solita, que siempre me salió: el ser persuasivo. Eso me ha facilitado mucho las cosas. Todo esto de publicar sólo cuando amerita, y darme los tiempos de producir, y no repetir fórmulas, y apuntar siempre hacia lo innovador, todo eso lo defiendo y lo sostengo, creo en eso  y me hace totalmente feliz… pero sigo alquilando, Mario, o sea, no hice un mango ¡pucha digo!. (Risas). Otro se hubiera ido a Estados Unidos o a Suecia, qué sé yo. O acá mismo pero repitiendo fórmulas para hacer un caudal de guita… pero va en contra de lo que yo pienso… aunque a veces diga: “Tan creativo al pedo”. (Risas).
No, en serio, igual siempre he vivido de esto, y sin úlceras ni ninguna de esas porquerías producidas por hacer lo que no se tiene ganas de hacer.



MM: Dos o tres cosas. Una de esta larga y fructífera carrera, que no está en tus biografías pero vos me contaste… ¿Empezaste en la revista Hortensia?

I: Lo primero que publiqué fue en Hortensia, sí. No está en las biografías porque es algo de la prehistoria, y fueron apenas unos chistes de humor gráfico, muy poco. Además son páginas que a pesar de ser buenísimas y sólidas, dibujadas con muchísimo detalle, no tienen nada que ver con mi estilo de ahora. En Hortensia publiqué a los quince o dieciséis años…
  
Asistente: ¿Maitena también estuvo ahí?

I: Me parece que no, no sé. Me parece que Maitena empezó en La Urraca, en las publicaciones de Cascioli, pero puede  ser, no sé. Yo caí en Hortensia porque gané una mención en un concurso de humor gráfico e historieta que organizaba el diario El Litoral, de Santa Fe. Al ganar esto, que en los ’80 era muy importante, conocí a varias figuras, como Fontanarrosa, Quino, Fasola, que fueron que me dieron los primeros contactos, como Hortensia, que fue lo primero que fui a ver. Ellos me hicieron pensar, porque yo había transitado los libros para chicos como lector, pero no había pensado en mí como hacedor de libros infantiles. Pero ellos fueron los que me dijeron que lo que hacía era bueno para libros para chicos. Fue el Negro Fontanarrosa quien me conectó con Laura Devetach, Gustavo Roldán, y ellos a su vez con Graciela Montes. Ahí fue que vine a Buenos Aires y publiqué mi primer libro.
Fue así, Laura y Gustavo fueron quienes me confiaron el primer libro, pero de todas maneras antes salió El bramido Horripilante de Víctor Iturralde Rúa, que me había encargado Graciela, en Ediciones El Quirquincho. Un texto que no me gustó en absoluto, pero tenía diecisiete años y no sabía si se podía hablar con el autor o el editor, así que no dije nada y –aunque pendejo, ya muy profesional- me dediqué a dibujar en los espacios asignados, sin discutir.
Era otro momento. Uno no se metía en los textos.  Yo era muy lector y Víctor era un tipo solidísimo tanto en el campo de la escritura como en el del cine. Pero si ahora me llegara ese texto yo le marcaría dos o tres cosas que son “sólidas inconsistencias”. (Risas). Me resultaba rarísimo que se publicara algo así, porque los libros para mí eran como objetos sagrados, que tenían que estar cerradísimos para que se los publicara. Al leer ese texto encontré contradicciones, inconcordancias, no lo podía creer.
Como sea, ese libro salió primero y, al poco tiempo Laura y Gustavo me mandaron aquel que me habían prometido antes: La mesa, el burro y el bastón de los Hermanos Grimm en versión de Laura Roldán, en la colección El Pajarito Remendado, en Colihue. Ese sí fue era una maravilla tal como yo imaginaba que debía ser un libro, y quedó ilustrado divino. Si ven esos dibujos ahora no van a creer que son míos, son muy distintos, yo en ese momento tenía un estilo muy tipo Asterix, y trabajaba con fibras y estilográfica, pero están muy muy muy buenos también esos dibujos.

MM: ¿Y cómo pasaste de la ilustración en esos otros materiales a la de tijera y papel?

I: Siempre me gustaron los materiales difíciles, pero trato de que no sean líquidos. Que no hiciera falta mezclar, que no hiciera falta lavar pinceles, cosa que me embola. Me embola que se terminen los lugares en la huevera, que se te termine el color piel cuando te falta un pedacito chiquito y haya que volverlo a hacer. Lo sé hacer, lo he hecho, lo hago, si el libro lo necesita se lo doy. El libro habla y cuando pide algo hay que dárselo. Pero si puedo trabajar con materiales que sean directos, como fibras, lápices, o papel y tijera, prefiero mil veces eso.
Yo empecé con fibras en  mis primerísimos libros y en las publicaciones que hacía para Hortensia. A los diecisiete o dieciocho años entré en una crisis con aquellos materiales. Explorando, descubrí los papeles, recorté, pegué, investigué… y así fue que hice Un pez dorado, que fue mi tercer libro. Con texto de Laura Devetach, también en Pajarito Remendado. Ese es mi primer libro hecho con recorte de papel, en ese caso con terminado en témpera. La cosa es que aluciné con el papel como material. Porque el color está en la hoja misma , si se te termina vas a librería y comprás el mismo y listo, esa facilidad me cautivó.
Muchas veces digo esto y me miran como diciendo “estás totalmente del tomate, eso será fácil, ¿pero para hacer una manito diminuta no te resultaría más fácil dibujarla que recortarla?”… pero no es el caso, me gusta el papel por el nivel de sorpresa que generan en el lector. Adoro cuando el lector no puede creer que eso está hecho con esos materiales. Me produce un placer totalmente orgásmico. (Risas).
Hay una anécdota que marca eso en un libro que publiqué en AZ, uno de los primeros, con texto de Ana María Ramb, que se llama Como por arte de magia, que está todo hecho en papel, salvo los ojitos de los personajes, que son un puntito echo con tinta. Unos amigos estaban en el éxtasis de la contemplación de los originales, mirando los papelitos, fascinándose como con el papel se lograba una postura o una expresión (estamos hablando de tiempos en los que el único que trabajaba en papel era yo; no éramos tantos los ilustradores, y menos de libros para chicos), y de repente alguien me preguntó si los ojitos también eran en papel… Cuando dije que no, que eran un puntito de tinta, me dijo: “Aaaaaah”, poniendo cara de “¡Así cualquiera!...”. Ese gesto me pasmó, ¡quedé indignado, destruido mi amor propio! (Risas). A partir de ahí ¡jamás me permití hacer los detalles ínfimos con otra cosa que no sea papel! ¡Hasta las pupilas de los ojitos de personajes ínfimos son un recortecirto de papel!, si el libro me permite hacer todo con papel, es todo con papel, incluso los ojitos.
No me quiero olvidar de que les traje Con todas las letras: la historia del libro, publicado en Del Eclipse Es un libro que salió el año pasado. Acaba de salir la segunda edición. Es una historia del libro en veintisiete secuencias, una por cada letra del abecedario. Y les traje para que vean este dibujo. Tiene 5 x 5 cm[U3] . El ojito del egipcio que está ahí es un papelito que debe tener apenas medio milímetro de diámetro, y está recortado con la tijera. Este libro es íntegramente papel. Hasta lo demencialmente diminuto. Este es el original. Lo traje para que lo vieran, está cubierto, háganlo recorrer entre todos, pueden tocarlo. Lo único que les pido es que no lo escarben… (Risas).

MM: Podríamos decir que ahí la crítica fue constructiva.

I: Sí. Totalmente. Lo fue.

Asistente: ¿El boceto lo hacés dibujado en el papel?

I: Hay libros que boceto previamente y otros que no. Traje otro original[U4] , de Todo el dinero del mundo, publicado por Sudamericana.



Hay casos como este en el que hay un dibujo previo, sobre todo de los personajes, porque siento que hay que mantener sus proporciones. Tengo que saber cómo es ese personaje de frente, de perfil, de arriba, de abajo, tengo que conocerlo en sus distintas posiciones. Eso lo estudio todo, bocetando previamente. Ese boceto es como el molde que me va a servir para calcarlo, para pasarlo en el reverso de la cartulina, y cortar cada una de las partes del dibujo, o sea, cada papel es algo así como una ficha en una especie de rompecabezas que es el personaje. Lo más trabajoso de un libro es lo previo. Pueden ser años de trabajo previo. El original se hace cuando ya está todo ese trabajo hecho, ya está hecho el boceto, la paginación, el proyecto gráfico… a veces un original, como este que estoy mostrando, lo puedo hacer en uno o dos días, pero para llegar a ese momento uno ya hubo pasado . Eso que están viendo, puedo llegar a hacerlo en uno o dos días. Uno sabe tanto sobre lo que hay que hacer, es como parte de la familia y ya pasó por todas las instancias previas, por la infelicidad y el desasosiego de no saber qué hacer y cómo resolver ese sistema que es el dibujo,l que esd el libro, que es la relación entre texto e imagen. Son momentos en que uno quiere ser cajero del supermercado chino, momentos de plantearse “¿para qué me metí en esto?”… después esa sensación pasa, cuando uno está en instancia de realización de originales se alegra de no ser cajero de supermercado, porque esto lo hace a uno muy feliz.
Bueno, esto de los bocetos es en los casos en los que se necesita mantener cierta proporción de los personajes. En otros casos, como el otro original que están viendo, el de Con todas las letras, o los originales de Puatucha, o de Escenitas de vida cotidiana (de gente común y corriente), publicado éste por Edebé, no hay ningún dibujo previo y todo está directamente hecho con la tijera. Esto es posible porque los personajes no necesitan mantener proporciones, o porque aparecen una sola vez en la historia, o porque la estrategia de identificación de ese personaje no es a partir de la proporción. Es a partir de un color, por ejemplo. Como  el caso de este libro que aportó Pablo Medina, que siempre nos sorprende teniendo la bibliografía completa de todos nosotros, los autores de literatura infantil argentinos. Es Plic Ploc, publicado por Editorial Guadalupe hace tantos años.
Aquí el color y la composición definen al personaje. Y no la proporción. El sol, por ejemplo, es uno de los personajes, es el único sol que hay en el libro. Así es que por ello puedo permitirme dibujarlo distinto cada vez, porque sé que el lector va a entender que no son muchos soles, el texto habla de uno solo, el sol (el del cielo, el de todos los días) es uno solo, son suficientes reaseguros como para que se entienda que el personaje es uno y solo uno… pero al buscarle distintas fisonomías, agrego un contenido desde la ilustración: ese sol cambia, porque el sol cambia a lo largo del día. En definitiva, lo que hago es jugar con todos esos saberes inconscientes que el lector tiene, como forma de resolver compositivamente de una manera distinta cada doble página de cada dibujo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes



Miércoles 23

Folletos anarquistas en Buenos Aires. Publicaciones de los grupos La Questione Sociale y La Expropiación. Edición Facsimilar
Presentación del libro con selección y prólogo de Christian Ferrer y Martín Albornoz editado por la Biblioteca Nacional. Horacio González se referirá a la obra.
Un capítulo primordial de la literatura del país permanecería inexplorado si no se abordaran los primeros textos anarquistas. Desde fines del 1800, entre los rescoldos aún humeantes de la Comuna de París, se abría paso una vasta experimentación colectiva, con fuerte énfasis en la afirmación individual, que abarcaba grupos, consignas, formas de lucha, teorías políticas y una amplia ensayística no exenta de ironía y de una prosa refinada y consecuente.
Este volumen reúne los folletos de los grupos La Expropiación y La Questione Sociale, activos promotores de la propaganda anarquista de aquellos años.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505

Tertulia de lo recobrado
Artista: María Emilia Marroquín. La muestra despliega esculturas y objetos-instalación de pequeño formato que surgen de la experimentación con materiales nobles, dados por la naturaleza, y otros encontrados. En este sentido, María Emilia Marroquín sigue la tradición del arte concreto escultórico en la delgada línea entre lo estático y lo móvil, del mismo modo que experimenta con distintos materiales como bellas copas de vidrio francesas, que se encuentran rotas, fisuradas y, quebradas, que combina con alambres, cintas de acero, adoquines y maderas. Su carga conceptual es un disparador a múltiples reminiscencias. Tertulia de lo recobrado es un desplazamiento de la escultura hacia el objet trouvé. Curadora invitada, Eugenia Garay Basualdo.
Sala Abraham Vigo, PB
Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543

Presencias reales
La Biblioteca Nacional presenta la exhibición de la artista Marta Elena Rego Groussac, quien a través de sus obras revisita escenas de la vida y libros de su bisabuelo, Paul Groussac. Así, como un símbolo del retorno al edificio histórico, la mirada severa y febril de su antiguo director recorrerá, una vez más, su antiguo despacho.
La muestra se podrá visitar de lunes a lunes de 11 a 18 hs. en el primer piso del Anexo Sur Borges-Groussac, calle México 564.
(Debido a que están restaurando el ascensor del edificio, sólo se podrá acceder por la escalera. Sepan disculpar las molestias.)
Anexo Sur Borges-Groussac, México 564


Sábado 26

“Héroes de la Patria Grande". Pintura de Juan Jorge Harb
La muestra presenta una galería de héroes del pasado y del presente en la cual organiza un relato visual en la estética monumental del muralismo latinoamericano, como genealogía de las identidades políticas, sociales y culturales que se fueron sedimentando desde los procesos emancipatorios y revolucionarios del siglo XIX hasta los cambios regionales en la América del Sur durante el siglo XXI, a través de retratos de: Tupac Amaru, Juana Azurduy, Bolivar, San Martín, Artigas, Güemes, Chacho Peñaloza, Martí, Zapata, Evita, “Che” Guevara, Hugo Chávez y Néstor Kirchner entre tantos otros que recuperan la memoria histórica de la Patria Grande.
Coordinación y Curaduría de la muestra: Departamento de Ideas Visuales.
Sala Raúl Lozza [2º SS] [MIE 16] Inauguración 19:30   
Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543


Domingo 27

Buenos Aires, un mapa del degüello
Un recuerdo de la barbarie que nos llega como un rumor cotidiano al solo pronunciar un destino: el nombre de una de esas calles que transitamos día a día.
El terror deja sus marcas ocultas en los nombres. Vivimos en calles de cuyos nombres poco sabemos. En el extenso entramado de la ciudad, descubrimos numerosas calles que cargan con el estigma de la decapitación. Esta relación entre destino infausto y toponimia, que configura el catastro de la violencia política del siglo XIX, nos habla de una lucha bautismal por el espacio, una puja por la atribución de nombres que conllevan la memoria del horror. Pero, merced al olvido, no solemos advertirlo.
Biblioteca Nacional, Sala Leopoldo Lugones, Agüero 2505


Convocatorias

XVIII Concurso Internacional de cuento navideño, súbito, breve y electrónico (México)

Género: Relato
Premio: botella de buen whisky escocés y un lote de libros, y pubicación
Abierto a: sin restricciones
Entidad convocante: Ficticia
País de la entidad convocante: México

Fecha de cierre: 6 de enero de 2016
Más información: aquí


martes, 22 de diciembre de 2015

Un perro vestido de perro

De qué se disfrazan nuestras compañías más queridas, o de qué creemos que se disfrazan es un juego de imaginaciones propio del universo infantil pero también del no tan infantil. Muchas cosas terminan por emparejarse con lo que nos parece que es más adecuado que las represente. Libro de arena comparte una ficción de una alumna de Iris Rivera que aborda las dimensiones de las cosas.


Por Luciana Schwarzman

Marita se dio cuenta  de que su perro Tadeo estaba vestido de perro. Lo descubrió esta mañana mientras se lavaba los dientes. Resulta que Tadeo siempre la espera en la puerta.  Él la mira, la espera. Ella lo mira, se enjuaga. Y recorren juntos todos los rincones de la casa. Adonde ella va, él la sigue. Adonde él va, ella lo deja.
Cada vez que Marita prepara el desayuno, el gran danés Tadeo va solito a la terraza, marca el territorio haciéndole pis en alguna de las macetas. Y ambos tardan el mismo tiempo: Marita en preparar el desayuno, Tadeo en hacer pis. Hasta esta mañana, Marita se preguntaba cómo hacían las plantas para resistir el largo pis de un gran danés. El caso es que lo aguantan y Tadeo y Marita desayunan juntos.
Pero esta vez  Marita puso a calentar su leche y una sospecha la acercó a la escalera. Dejó sus chancletas en el primer escalón y subió en puntas de pie a espiarlo. Primero asomó la nariz por la puerta de la terraza. Sabía que si él la escuchaba, dejaría de hacer lo suyo y ella no podría descubrir si estaba escondiendo algo.
Marita soltó tres olfateos al aire y nada. La puerta estaba despejada para atravesarla. Con un saltito suave se acercó hacia la primera maceta. Detrás de la planta de palta volvió a asomar la nariz. Y ahí estaba Tadeo. Marita inclinó la cabeza por entre las hojas de la palta para verlo mejor. Hizo unas maniobras de mimo para despejar la visión, y sí. Lo confirmó. Su disfraz de gran danés encubría a un Tadeo pekinés.
¡Lo pescó justo! Marita ahora estaba segura de haber visto a un pekinés disfrazándose de gran danés. No va a olvidarse jamás de esa imagen de su propio perro;  unas patitas cooortas que abrochaban una camiseta laaarga. No se estaba rascando el ombligo. Estaba terminando de abrocharse la camiseta de gran danés. Tadeo se estaba terminando de vestir de perro. Ella lo vio. En seguida, Tadeo gran danés se asomó por el balcón. Marita entendió que lo hacía para alardear con los perros del paseador.
¡No lo podía creer! Todos estos años había vivido engañada. ¿Cómo es que no se había dado cuenta? Y es que Marita se levanta tan dormida por la mañana… Y Tadeo, tan astuto…
Enojada, volteó la maceta sin querer. No pasaron ni dos segundos antes de que Tadeo se pusiera a jugar con la tierra. Marita había quedado parada de una forma extraña, entretorcida y malabareada. Al descubierto, sin la planta de paltas.
Ella no paraba de mirarlo. Buscaba algún cuello de camiseta, una costura, un botón. Amagó tirarle una pelotita para distraerlo y así Marita salió corriendo hasta donde lo había encontrado segundos atrás abrochándose el traje. Tadeo la siguió, como siempre, como si nada.
Dentro de su disfraz de perro grande, Tadeo encubría su identidad de petiso y ñato ¡Con razón ladraba tan finito! Ni siquiera espantaba a los gatos del cuartito de la terraza. Y siempre sobraba comida en el plato que Marita le llenaba cada día. Cuando venían visitas a la casa todos se reían porque semejante gran danés no les diera ese empujón de bienvenida que esperaban. Claro, por eso es que hacía meses que estaba sin terminar el hueso que le había traído de la carnicería. ¡Y las plantas! Siempre encontraba a las macetas más bajitas con tres gotitas de pis.
Igual, después de semejante descubrimiento, mucho no cambió la situación. Marita sigue dejándose llevar por las perrerías de Tadeo, son el uno para el otro y por más traje que se ponga, va a seguir siendo su compañero. Tadeo es un chiquito con ganas de grande. Y ella lo descubrió.


Ilustración: Verónica Fradkin
*Luciana Schwarzman: es periodista y escritora ¡Por su culpa! es su primer libro editado por Ediciones de la Terraza. Participa del proyecto solidario de libro álbum, “Cuenten con nosotros”, que realiza la cátedra Lenguaje Visual en la Universidad de Bellas Artes de la FBA UNLP (Universidad de La Plata). Escribió cuentos para la revista Billiken. Participó de la edición especial del Día del Niño que organiza la UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires). También, es parte del taller literario de Iris Rivera y organiza el Picnic de Palabras Argentina en la sede de Haedo, Buenos Aires. Pueden seguir sus trabajos en: www.unapiedraytecuento.blogspot.com www.lucianaps.com.ar 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Seguinos en Instagram Instagram



Luces, cámaras, imágenes

Recorridos por imágenes, recorridos por soportes tecnológicos que son recorridos por la historia de la cultura del siglo XX y llegan a la actualidad. Libro de arena comparte una crónica acerca de un paseo particular: El Museo de la TV en la Noche de los Museos.



Por Corina Auster


La televisión, el cine, internet.  El siglo XXI es el de la fascinación por la imagen.  Giovanni Sartori (investigador en Ciencias Políticas, italiano y contemporáneo) en su obra "Homo Videns" explica este cambio en la constitución del hombre refiriéndose al reemplazo de homo sapiens por el homo videns, una persona que presta más atención a las imágenes que a las palabras escritas.  Pareciera que avanza la cultura visual en detrimento de la letrada.
En cuanto al medio de comunicación televisivo, en 1927 se producen las primeras emisiones públicas de prueba de la BBC Inglaterra.  El sistema utilizado era el creado por el escocés John Baird (quien ya en 1925 había logrado transmitir siluetas en movimiento, aunque en muy baja definición).  Localmente, el 17 de octubre de 1951, Argentina hacía su primera transmisión (de la mano de Jaime Yankelevich), a través de Canal 7, en ese entonces LR3 TV, que se inauguró con el discurso de Eva Perón en Plaza de Mayo.  Había pocos aparatos de TV así que tener uno era el motivo de convite a las casas para los vecinos y amigos.
En los '60 la tele comienza a desplazar a la radio y en la década del  '70 pasa a ser el centro del living en donde se reúne la familia.
Cuando se expande el cable y aparecen la videograbadora y el videoclub (en los '80), el público empieza a programar qué quiere ver, cuándo y a través de qué dispositivos en un proceso que no se detuvo pues no tiene vuelta atrás: la audiencia tiene más poder sobre los contenidos.
Y si de contenidos hablamos, la TV argentina es una TV que fue cambiando.  De considerarse un espacio orientado a la familia y a la educación pasó a poner el foco en el entretenimiento.  De ser un medio de gran producción a convertirse en uno de bajo costo.  Hoy es autorreferencial, muchos programas se dedican a comentar lo que sucede en otros.  Asimismo, proliferan en ella las estrellas fugaces o "mediáticos" (personalidades que en general surgen de escándalos) y los reality shows en los que los participantes ventilan su vida íntima.  No hay que olvidarse de los programas de chimento y los de archivo que también abundan.  Y se suman los "enlatados" (telenovelas mexicanas, venezolanas y brasileñas).  La televisión es un ámbito que refleja pautas y costumbres de nuestra sociedad actual.
Para conocer más del tema, concurrí al Museo de la TV Pública (ubicado en Av. Figueroa Alcorta 2977, el primer museo de la TV Argentina), uno de los espacios participantes de la 12ava edición de la Noche de los Museos, celebrada el 31 de octubre último.  Allí se exhiben cámaras fijas (entre ellas una reliquia, la Dumont, pionera en el país), cámaras móviles, televisores antiguos, osciloscópios, sintetizadores de sonido, monitores, archivos audiovisuales, fotográficos y artísticos, cintas de grabación, premios obtenidos por la emisora y algunos estudios.  Se puede tocar todo, sacarse fotos manejando las cámaras y verse en pantalla gigante.  También conocer la historia de la TV pública y sus momentos emblemáticos como la emisión de "Las 24 horas por las Malvinas" -suceso muy controvertido en los momentos en que salió al aire- y los ciclos memorables como "Situación límite", "La bonita página" y "Mesa de Noticias", todos ellos programas del canal que tuvieron muy alto raiting.  Un canal que fue Canal 7, ATC, Canal 7 nuevamente y en la actualidad se denomina "La Televisión Pública". 
Una curiosidad imperdible es una vitrina en donde se conserva el libro de actas con la inscripción de aquella primera emisión, ¡todo un hallazgo!
Es un museo hecho por gente que hace televisión.  Se ocupa de la preservación del patrimonio del canal, la organización de la información y la exposición de los objetos que mejor ilustran la actividad televisiva.  En definitiva, sirve para construir memoria.

        

Felicidades


viernes, 18 de diciembre de 2015

Istvansch: "La manera de que algo no funcione es repetir las fórmulas."

Todo sale de una imagen, una imagen tiene la potencia de condensar el mundo. Así nos invita a imaginar Istvanschescritor, ilustrador, diseñador, editor, profesor. En la charla con Mario Méndez habló de los concursos, de los premios, del gusto y ductilidad por la docencia, y a la vez de lo indómita de su personalidad para adoptar el lugar de alumno, de su vocación autodidacta. También contó acerca de sus inicios, de la relación con el mundo editorial, y de las políticas de consumo y el contrapunto que otros desarrollos culturales pueden permitir proponer. Y por supuesto, reveló el detalle de la elaboración de sus publicaciones que centran en la imagen la construcción del universo verbal, lo temas, las tramas, la lectura que los niños son capaces de elaborar a partir de esas relaciones. La primera parte que hoy publica Libro de arena corresponde al encuentro realizado en La Nube el 21 de septiembre de 2015. La segunda parte saldrá publicada la semana próxima.

Mario Méndez: Buenas tardes. ¿Cómo están? Tenemos acá otro momento gratísimo de este ciclo, esta vez con nuestro invitado Istvansch. Nació en Madrid pero se crió en San Jorge, Santa Fe, en el mismo pago que Luis Pescetti. Es escritor, ilustrador, diseñador, editor, profesor, y unas cuantas cosas más. Ha tenido una carrera larguísima y muy premiada. Entre otros, me acuerdo de que en el ’98 ganaste el concurso del Premio Fantasía, con un cuento que recuerdo que se llamaba “Quiero ganar este concurso”. (Risas). Y creo que pasaste dos veces a recibir premio ese día.

Istvansch: Puede ser. Ahora no me acuerdo. Lo tengo registrado, seguramente, porque tengo todo registrado prolijamente. Por no me acuerdo de cuál habrá sido el otro premio ¡qué intriga! Al llegar a casa me pongo a investigar.  

MM: El Premio Fantasía era un premio que entregaba una fundación, para el que ponía dinero Coca Cola y el Ministerio de Educación lo auspiciaba. Lo interesante es que te ganaste ese premio y ahí nos conocimos.

I: …y entonces ahora vas a contar tu anécdota de ese día…

MM: ¿La mía? Noooo... (Risas). Bueno, está bien… Yo era un autor casi neófito, tenía dos libros publicados, y me dieron uno de esos Premios Fantasía. Era en un hotel en Recoleta, había una comida espectacular. Yo fui de saco y corbata, muy contracturado, y pasó Istvansch a recibir uno de los premios que le daban a él, la gente se tiraba al piso de risa con los chistes que hacía (ya sabemos que es muy histriónico) y mientras tanto yo estaba ahí, con mis nervios. Entonces cuando pasé a recibir el que me daban a mí, lo primero que dije, muy gentil, fue: “Yo no soy tan payaso como Istvansch”. (Risas). Yo no me di cuenta. Y cuando salí, uno de mis amigos, que estaba ahí por la comida, seguramente, me dijo: “¿Cómo le vas a decir eso?”. Así fue como nos conocimos.  Después estuviste en el colegio en el que yo era maestro, durante una feria que organizaba Pablo Saposnic. Y presentaste Detrás de él estaba su nariz

I: Tal cual, la versión publicada Francia, pues todavía no estaba publicado en Argentina.

MM: Los pibes quedaron alucinados. Sigamos con la parte biográfica. Premiado dos veces en el ’98 con el Premio Fantasía. Nominado por ALIJA para el Premio Hans Christian Andersen en la  categoría “Ilustración”, dos veces también. Varias veces Destacado de ALIJA, y reciente Lista de Honor de IBBY. Ganador también del Premio Octogonal. ¿Nos contás qué es?

I: El Octogonal es un premio muy prestigioso en Francia. Lo otorga una institución que es el CIELJ, Centre International d’ Études en Litteratura Jeunesse, fundado por Janine Despinette que es una estudiosa muy conocida de literatura infantil de ese país (con la donación de su biblioteca personal es que se fundó Ricochet, la biblioteca francesa más grande de literatura infantil, que a su vez es la más grande biblioteca virtual francesa)
Es un premio muy prestigioso, otorgado por los mismos bibliotecarios a los libros que reciben durante todo el año, sean de autores franceses como autores internacionales. A mí me premiaron como director de la colección Libros Álbum Del Eclipse. Me dieron un Octogonal de Honor, entendiendo que mi postura al crear esa colección era algo totalmente de autor, algo totalmente original en lo que es el marco de los libros ilustrados, incluso en el panorama europeo.
Eso fue en el 2004. Ellos decían que Francia estaba repitiéndose mucho (cosa que siento cierta, a pesar de todo lo alternativos que parecen) y me reivindicaron por cierta conducta que siento que en realidad todos tenemos al vivir en estos países más tangenciales: la de animarse a publicar aquello que ellos no se animarían a publicar jamás, por una cuestión de marketing. Justamente los otros días leía una entrevista a un editor alemán que declaraba que es muy difícil que se publiquen libros latinoamericanos en Europa porque aquí nos damos permisos que allí no se dan: mientras que allá no logran dejar de depender de la intención didáctica en la literatura infantil, él siente que aquí nos centramos en la literatura, cosa mucho más sana y deseable para el mundo editorial. Marketing contra literatura, el negocio contra lo creativo. Dos universos en constante conflicto. Esa actitud de priorizar lo creativo es lo que el Octogonal me premió ya en aquel entonces.

MM: Tomemos esa línea entre las muchas que hay para charlas por tus múltiples facetas profesionales. ¿Cómo fue tu inicio como editor? Porque entre otras cosas, lo que leí de tu biografía es que sos autodidacta.

I: Totalmente. Me gusta mucho la docencia, dar clases, e incluso desde la docencia estar dentro de instituciones. Pero como alumno, me resisto totalmente. Me gusta tener mis propios ritmos, mis propias maneras de encarar el aprendizaje para mí mismo. Siempre fui autodidacta. Y en cuanto a lo editorial, empecé en Ediciones del Eclipse con los libros álbum, cuando Rosario Charquero me llamó para decirme que quería empezar una colección de libros para chicos.
Nos conocíamos tras hacernos amigos a partir de otras publicaciones que hice para la editorial, como ilustrador o como director de arte de la colección Libros del Olifante, junto a Maite Alvarado, directora de la parte literaria. También había hecho ilustraciones para manuales. A partir de todo eso es que hicimos buenas migas con Rosario, y un día me contó que quería hacer libros para chicos. Corría el 2002, plena crisis… le dije de no repetir las fórmulas que habían tenido las colecciones de libros para chicos en Argentina hasta ese momento. La manera de que algo no funcione, es repetir fórmulas (algo que pensaba entonces y que sigo pensando hoy). Había que hacer otra cosa. Y  yo sentía que eso nuevo que había que hacer tenían que ser los álbumes, un género que apenas estaba empezando a verse en el país, gracias a libros importados de México y España que, debido a la misma crisis, dejaron de entrar o se volvieron imposibles de comprar por sus altísimos precios.
Ella no tenía idea de lo que eran los libros-álbum, entonces la tuve dos horas en el teléfono dándole clases. En ese momento estaba justo empezando con mi cátedra en el IUNA (en el instituto Nacional de Arte Ernesto de la Cárcova) ¡estaba inspiradísimo! Así que ella terminó preguntándome si ya que la tenía tan clara no quería dirigirla yo. No era esa mi intención. Estaba simplemente diciendo algo que me parecía. Y ella me dijo que no había hablado del tema con nadie, pero que lo que yo le estaba diciendo tenía lógica. Ella quería apostar a algo que fuera distinto para posicionarse de otra manera. Así fue como empecé con la tarea editorial. Y la verdad es que me salió bastante bien (risas), porque creo que tengo una actitud autodidacta que me permite ser muy intuitivo. Hay cosas en las que, como todo el mundo, me equivoco muchísimo, y me castigo, me flagelo, por supuesto, como todo el mundo. Pero hay otras que me salen bien, y la intuición en esta zona siempre me ha funcionado. Creo efectivamente que eso fue un “dar en la tecla”, postular esta colección. Estaba convencido.
Lo que yo le decía a Rosario, es que era algo que nunca se había hecho en Argentina y que la gente no conocía. Estoy convencido de que uno, como editor la pega cuando sabe ver aquello que el lector no sabe que  quiere. Yo intuía que el 99% de los lectores en la Argentina desconocían este tipo de libros. Pero sabía (intuía, bah) qué querían. Y efectivamente fue una pegada.
Fue (es) la primera colección de libros-álbum de la Argentina, la que marcó el debut de toda una corriente editorial a la que con los años otras editoriales se sumaron, hasta llegar a hoy, a este momento de auge total del álbum en nuestro país. A la semana de esa conversación yo le tenía a Rosario un plan editorial de diecinueve títulos, el nombre de la colección, un planteo de diseño… Todo armado, todo pautado y organizado. ¿Cómo fue que pude ser tan veloz? Es que yo hacía quince años que venía viendo en el Foro de Ilustradores libros que nadie se animaba a publicar, porque ya fuera por una cuestión de formato, de discurso alternativo o de demasiada innovación… no había en qué colección publicarlos.
Yo tenía presentes a varios ilustradores que tenían proyectos absolutamente brillantes ¡encajonados! Ojo, no era que los editores argentinos hasta ese momento no vieran que eran brillantes, sino que no se animaban a publicar, porque no tenían dónde hacerlo. En aquel momento las colecciones tenía formatos preestablecidos e inamovibles, si llegaba un libro con un formato distinto no tenían dónde meterlo y no se publicaba aún cuando fuera excelente, aunque le gustara al editor. Así era que iban quedando libros inéditos en las carpetas de los colegas… y así, haciendo memoria, armé ese primer plan de diecinueve títulos.
Primero salimos con cinco, después salieron dos más, después otros tres, y hoy es una colección que tiene cerca de sesenta títulos.

MM: ¿Te acordás de los primeros?

I: Los primeros fueron La línea, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes, Un rey de quién sabe dónde, de Ariel Abadi, ¿Quién está detrás de esa casa?, de Graciela Repún y Mónica Weiss, El ratón más famoso, que es mío, y  Cosas Cositas, de Nora Hilb, porque estimé que la primera salida tenía que tener al menos cinco títulos. En general las colecciones de libros para chicos salen con dos o tres títulos. Era poco. Sentí que dos o tres títulos no llegaban a crear un concepto de colección. ¿Por qué? Porque era (es) una colección que se define por el género. El álbum es lo que aglutina y crea cuerpo. Había que mostrar a lectores acostumbrados a identificar una colección por el formato, diseño y tipografía iguales; que ahora la identidad se lograba a través del género, del fuerte anclaje en el diálogo texto/imagen, pero en objetos todos distintos. Sabía que el lector se sorprendería frente a eso, pero terminaría entendiendo que estaba unido por algo: la lógica interna del propio discurso… Por eso tenían que ser cinco, bien distintos entre sí. Un rey de quién sabe dónde es un libro diminuto, de tapa dura, de autor novel; ¿Quién está detrás de esa casa?, un libro grande (mejor dicho: lo más grande que pudimos hacer), con tapa blanda, de Graciela Repún y Mónica Weiss, o sea de una dupla autoral. Un clásico: La línea, que a la vez era una recuperación histórica. Uno que tenía que ver con algo relacionado con un aprendizaje (el mío). Uno para chicos muy chiquitos, como el de Nora Hilb… Un paquete muy diverso que llevaba, per se, a insinuar un concepto: libros muy distintos entre sí también hacen cuerpo de colección, porque la coherencia interna es mucho más sustancial que los entornos gráficos.

MM: Y la gente captó que había una línea de catálogo…

I: Sí, sí. Eso está a la luz por lo que pasó históricamente. A los dos años empezó a haber tanto otras editoriales que se fundaron para hacer libros álbumes, como editoriales de las grandes, que viendo que el negocio empezaba a funcionar, como a los dos años empezaron a replicar la fórmula. Hoy está a todas luces confirmadísimo que la gente captó la línea de catálogo.



Asistente: ¿Cómo te animaste a largar algo así, importante, en un momento de crisis?

I: Esa sería en realidad más una pregunta para Rosario, que lamentablemente falleció hace cuatro años. En mi caso podía tirarme a la pileta que estaba vacía. Total, me reintegraba después. Ella tuvo la enorme valentía de publicar algo de lo que no había nada. Y la respuesta que quizás ella daría (me atrevo a hipotetizar) podría ser a partir de contar que ella, como fundadora de la editorial, y quien la sostenía, tuvo que tomar una decisión riesgosa en 2001 debido no solamente a la crisis, sino también a la llegada muy reciente de los grandes monopolios editoriales escolares, que habían dificultado enormemente la posibilidad de que las pequeñas editoriales sacaran libros escolares.
Del Eclipse había empezado como editorial de libros escolares. Entre la llegada de los monopolios y la crisis, Rosario dijo en el año 2001: “Cierro o pruebo con algo distinto”. Lo distinto fue que publicó una colección de libros de teatro para chicos… Una decisión al menos rara (risas). Pregúntenle a cualquiera de ventas: el teatro es algo que muchos ni siquiera ahora se atreverían a publicar. Fue una actitud muy de avanzada la de publicar esa colección (que se llama “Subiendo a escena”), y viajar automáticamente a México y a Colombia a venderla. En ese momento no era común que los editores viajaran a Ferias internacionales a vender derechos o buscar distribución internacional. Le funcionó muy bien, y comprobó que la cosa no era repetir modelos preestablecidos. Y esto hizo que se animara a algo totalmente nuevo.

Asistente: ¿Por qué siendo hace diez años el editor de Del Eclipse, aparecen cosas tuyas en Edebé, en Calibroscopio…?

I: Tengo pocos libros publicados en Libros-Álbum Del Eclipse, y por supuesto que entrarían ahí perfectamente títulos de mi autoria publicados en otras editoriales. Lo que pasa es que a veces siento que no puedo ser editor de mí mismo. Necesito la mirada de otro. Necesito que otro agarre y me dé con un caño, o que al menos me dé otra mirada. Por supuesto que podría contratar a otro editor para Del Eclipse, en estos casos, pero no es esa mi función, porque estoy yo para eso. Entonces, lo que publico mío, es aquello de lo que siento que no necesito otra mirada.
Por otro lado, creo que no es la función de un director de colección autopublicarse, al menos no autopublicarse tanto. Yo empecé en este campo a los dieciocho años, en el año 86, cuando el auge de la literatura infantil argentina en democracia. Recuerdo que en aquel momento una cosa muy debatida era cuánto se autopublicaban los directores de colección. Eso me quedó. Me pareció que era cierto, que pasaba demasiadas veces. Creo que la función de uno es la de publicar a otra gente. Por supuesto que creo en mí, entonces me publico. Pero cuando siento que necesito una mirada de otro, busco en otra editorial. Me lo han preguntado mucho, incluso en las editoriales.
Por ejemplo, los aportes que Judith Wilhelm me hizo en Calibroscopio son los que han hecho que un libro como Puatucha Rentes, la leyenda olvidada, explote, se redimensione, gane en múltiples sentidos. La mirada de Judith fue una lección inmensa para mí, gracias a ella el libro ganó muchísimo. O María del Carmen Caeiro en Edebé, que me hizo aportes tan inteligentes para Escenitas de vida cotidiana (de gente común y corriente). Crecí muchísimo con ellos. En casos como esos, jamás hubiera podido llegar a conocerme tanto siendo mi propio editor.
Uno hace cosas que no sabe que hace, cuando crea, cuando escribe y cuando dibuja. Y el otro tiene que cumplir la función de hacer que uno se conozca. Y se descubra, y encuentre dónde se está haciendo trampa. Donde está aquello que falta o que sobra.

MM: Entonces estás de acuerdo con esa frase que dice que “el libro termina en la edición”.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Leer es salud

Durante la última semana de noviembre el Programa Bibliotecas para armar ha participado de dos instancias de promoción de la lectura en el marco de instituciones de la Salud. Y es que los hospitales y otros centros de salud consideran de suma importancia el acercamiento a la lectura como otro aspecto sanador y de ocio, tanto para pacientes como para los profesionales que los atienden. 



Por Belén Leuzzi

Compartir la experiencia de la lectura llena, no solamente tiempos de espera, sino que aumenta nuestro universo individual y colectivo.

El martes 24 de noviembre se realizaron las Jornadas científicas multidisciplinarias “Vaivenes de las políticas de salud”en el Hospital General de Agudos Dr. José M. Penna donde se presentaron varias mesas de diversos temas y una carpa de arte “Cuidar al que cuida”. En ésta se exponían obras pictóricas y fotográficas de trabajadores del hospital y de pacientes. Asimismo se compartió un momento muy especial donde se contaron historias en la voz de la narradora Silvina Mennuti de Verde Violeta. Uno de los relatos que generó un clima muy emotivo fue Una mujer alada de Adela Basch, donde por esas cosas de la vida, habíamos quedado todas mujeres en la ronda de las narraciones, y se produjo un instante de silencio que dijo mucho... Pero al rato ya estábamos nuevamente hablando y comentando acerca de los libros y las pinturas que teníamos alrededor.

Al día siguiente, en el marco del III Congreso Nacional y I Internacional de Promoción y Educación para la Salud. “Prácticas, utopías y realidades”, se llevó a cabo una experiencia paralela de lecturas y arte en el sector de internación clínica del Hospital General de Agudos Dr. E. Tornú. Por un lado, un grupo hizo una recorrida por las salas de internaciones, práctica que se hace semanalmente, alcanzando libros y haciendo lecturas para los pacientes y sus acompañantes. Por otro lado, al mismo tiempo, se hizo una actividad plástica de armado de retratos ligada a la literatura y al cubismo, en la sala de espera junto a pacientes que pueden movilizarse, parientes y profesionales del hospital.




miércoles, 16 de diciembre de 2015

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas relacionadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes

 


Miércoles 16

Jornadas José Martí: En conmemoración del 120 aniversario de su caída en combate
José Martí fue uno de las figuras políticas e intelectuales más trascendentes de la historia de nuestra región. Vivió una vida apasionada, en la que la palabra y la acción militante estuvieron al servicio de la defensa de los humildes y en pos de la emancipación cubana y regional. No sólo elaboró una obra literaria y teórica radical y de vanguardia, sino que además encabezó la gesta independentista de Cuba hasta su caída en combate en 1895.
Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543

La ficción calculada 2
Mesa redonda acerca de Luis Gusmán
En ocasión de la presentación del nuevo libro de ensayos de Luis Gusmán, La ficción calculada 2, los escritores y críticos Luis Chitarroni, Eduardo Grüner, Verónica Luna y el propio Gusmán dialogarán sobre Joyce, Piglia, Gombrowicz, Kafka, Pizarnik y Gombrowicz, entre otros autores.
Organizado junto a Editorial Godot.
A las 19 hs.
Malba, Auditorio, Av. Figueroa Alcorta 3415

Sin embargo Juan vivía
Presentación del libro de Alberto Vanasco con Noé Jitrik, Reynaldo Sietecase y Alberto Vanasco (hijo). Sin embargo Juan vivía fue editada por primera vez en 1947 por el sello HIGO Club, en forma artesanal, limitada, dedicada a Costanaza de Menezes, y con prólogo de Alberto Vanasco.
En la segunda edición de Sudamericana en 1967, se incluyó un extenso estudio preliminar de Noé Jitrik, reproducido íntegramente en este libro. La novela estuvo dedicada a Mario Trejo, veinte años después, con dos epígrafes generales “No aspires a la vida inmortal pero agota toda la extensión de lo posible” (Píndaro) y “La existencia se proyecta en lo posible: elegir es su destino” (Heidegger).
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505

El río sin orillas. Revista de filosofía, cultura y política
Presentación del volumen 8 de la publicación.
En este número se presentan dos secciones: Notas de archivista y Papeles de la guerra. Y conversaciones con Alejandro Fernández Mouján, Martín Kohan y Cecilia Flachsland. Escriben: Juan Bautista Duizeide, Fabio Wasserman, Ximena Espeche, Mario Cámara, Leticia Egea, Mariano Pacheco, Hernán Dardes, Juan Carrique e integrantes del comité editor.
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

El otro mar
Presentación del libro de Daniel Ballester publicado por Ediciones Ciccus.
El autor nació en 1955. En marzo de 1976 se trasladó a Florianópolis, Brasil, donde permaneció hasta el año ‘90. Allí escribió artículos, poemas, cuentos y una novela: Uma e um, en la prensa alternativa.
A las 16 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505


Jueves 17

Océano
Presentación del libro de relatos poéticos a la colección de narrativa Interlunio de Ediciones Lamás Médula, de Gabriela Borrelli Azara, que escribe con voz propia desde cada una de sus lenguas, desde cada una de sus orillas.. La orilla del amor y la de la furia; la de la esperanza y la nostalgia; la del deseo y el olvido. La orilla que cabe en la pequeña palma de su mano y la orilla del destierro que la trasciende, inmenso y fundacional, a uno y otro lado de este Océano.
Participan: Jorge Ariel Madrazo, Julieta Desmarás, Cristina Domenech, Coni Banús, Miguel Martínez Naón, Eduardo Sívori, Romina Funes, Pablo Campos y Marcelo Lazovic (Integrantes de la Colección Noche Tótem)
A las 20 hs.
Tano Cabrón, Jean Jaures 715

Las Dramas, ocho piezas teatrales
Presentación del libro que contiene textos de las dramaturgas Mercedes Jacobo, Mariela Díaz, Alejandra Ponce, Sara Ham, Carmen Ladio, Soledad Lavagna, Patricia Russo y Sandra Silveyra Nasi.
Las Dramas, un grupo de escritoras de teatro, nos muestra en esta selección de obras un despliegue artístico, fluido y visceral, encerrado en ocho piezas teatrales únicas.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505

Acaso lo fugaz y Del otro lado de la noche
Presentación de los libros de Mariel Monente y Valeria Pariso, publicados por Ediciones El Mono Armado. Participan Ramiro Silber, Eugenio Polisky, la pianista Marilú Eisele y las autoras. Las poetas leerán sus textos y también se proyectará un video con imágenes de la fotógrafa Catalina Boccardo.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortázar, Agüero 2505


Viernes 18

Música y otros textos
Presentación musical de Marcelo Singer y Roberto Fonseca junto a la agrupación coral Tiempo Thames. El espectáculo consta de músicas cuidadosamente elaboradas, conjugadas con relatos seleccionados especialmente, más el agregado de sutiles dosis de humor.
A las 19 hs.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

Galaxia Borges
Museo de la eternidad
Como hay teatro dentro del teatro o ficción dentro de la ficción, el Museo del libro y de la lengua contiene su propio e invertido museo: el de la Eternidad o Galaxia Borges. En este museo se presentan las huellas de la empresa que algunos consideran fracasada y otros triunfante, de vencer al tiempo. Varios escritores imaginaron modos de la eternidad: Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, Adolfo Bioy Casares, Ricardo Piglia.
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555


Martes 22

Fernando García Curten. Un reflejo en la penumbra
Presentación del libro de Marcos Kramer publicado por Milena Caserola.
Luego de su retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta en 1990, García Curten decidió inexplicablemente renunciar a la exhibición pública y volver a San Pedro, su pueblo natal, abandonando todo contacto con el mundo del arte y fundando su propia Casa-Museo, donde hoy vive y trabaja. Allí se dirigió el autor para resolver el enigma.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2505


Convocatorias

Concurso de cuentos y relatos de navidad astorga 2015 (España)

Género: Relato
Premio:  Diploma y un vale de regalo valorado en 120 €
Abierto a:  A partir de 3 años
Entidad convocante: Ayto de Astorga
País de la entidad convocante: España

Fecha de cierre: 23 de diciembre de 2015
Más información: aquí