miércoles, 24 de mayo de 2017

Agenda semanal de actividades literarias

Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar selecciona una serie de actividades gratuitas desarrolladas por distintas instituciones destinadas a promover la relación con el libro y la lectura.



Miércoles 24

Augusto Roa Bastos. El supremo guionista
Inauguración de la exposición Augusto Roa Bastos. El supremo guionista, donde se exhibirán los afiches de las películas que escribió el famoso autor paraguayo durante su estancia en Buenos Aires. Participan Mirta Roa, hija del escritor y directora de la Fundación Roa Bastos, y el presidente de la Fundación, Antonio Carmona.
A las 19 hs.
Biblioteca Nacional, Plaza del lector Rayuela, Agüero 2505

Rodolfo Walsh. Los oficios de la palabra
Homenaje al periodista y traductor argentino al cumplirse 60 años de la publicación de esa, su obra más famosa.
Marzo - Julio 2017 |
Biblioteca Nacional, Sala Leopoldo Marechal, Agüero 2505


Viernes 26

El soñador
Inauguración de Pablo de Bella. Una obra lúdica, original y muy potente. Historias anidadas, sueños que se mezclan con la vigilia y la constante duda. Un mundo pictórico deliciosamente creado en óleo para renovar el repertorio onírico que conocimos con Magritte, Giorgio de Chirico y Hopper. Un regreso al surrealismo local, a la escuela clásica de ilustración, reflexiva y primigenia, siempre vigente, que logra imágenes entrañables.
A las 18:30 hs.
Librería del Fondo y Centro Cultural Arnaldo Orfila Reynal, Sala Tina Modotti, Costa Rica, 4568

Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz
Poesía visual y experimental. Participan: Rodolfo Alonso, Hilda Paz, Fabio Doctorovich, Luis Pazos y Claudio Mangifesta.
A las 19 hs.
Casa Lugones (SADE), Uruguay 1371


Sábado 27

Déjalo Beat. Insurgencia poética de los años 60
La muestra recorre el derrotero artístico de los beatniks porteños: Ruy Rodríguez, Reynaldo Mariani, Néstor Sánchez, Victoria Slavuski, Gianni Siccardi, Poni Micharvegas y Sergio Mulet, entre otros, impulsores de una literatura urbana, autorreferencial y confesional.
Marzo - Julio de 2017 |
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555

Verboamérica
Curadores: Andrea Giunta y Agustín Pérez Rubio
Catálogo Verboamérica se presenta como un proyecto integral del museo. Junto con la nueva exposición, se editó un catálogo de 380 páginas -en doble edición español e inglés-, que incluye un glosario de términos clave que se vinculan con las obras de la Colección y provienen de la experiencia artística, social y cultural de América Latina.
Glosario. El catálogo abre con un glosario que contendrá términos, nomenclaturas y definiciones que puedan pensarse como parte de un vocabulario propio, latinoamericano. En este sentido, Verboamérica se propone como una reescritura posible de la historia moderna y contemporánea de América Latina.
Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415


Martes 30

Juan Rulfo. En la tierra de las voces
La muestra recuerda al escritor mexicano autor de Pedro Páramo y El llano en llamas al cumplirse cien años de su nacimiento.
Abril - Julio de 2017 |
Biblioteca Nacional, Sala Leopoldo Lugones, Agüero 2505


Convocatorias

Primer Concurso Nacional de Poesía EMR (Argentina)

Género: Poesía
Premio: $30.000 y edición
Abierto a: escritores nacidos o residentes en Argentina
Entidad convocante: Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario
País de la entidad convocante: Argentina

Fecha de cierre: 31 de mayo de 2017
Más información: aquí

martes, 23 de mayo de 2017

Entrevista a Vicente Muleiro

Continúa el ciclo "Literatura sin fronteras" en La Nube. El próximo lunes 29 de mayo el invitado será el escritor y periodista Vicente Muleiro. ¡Los esperamos!





Los procesos técnicos en la Biblioteca del Congreso de la Nación

El viernes 12 de mayo los participantes de la Capacitación para Auxiliares de Bibliotecas comunitarias visitaron la Dirección de Procesos técnicos de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Allí fueron recibidos por Cecilia Izquierdo, Subdirectora de Procesamiento bibliográfico, y Luis Pestarini, Subdirector de adquisiciones. Compartimos aquí una síntesis de lo conversado con ellos.


El título de esta comunicación es los Procesos Técnicos en la Biblioteca del Congreso y el propósito es tomar el concepto de “proceso técnicos” en su sentido más amplio, o sea no como algo acotado a la catalogación y la clasificación, sino como el proceso total que incluye, en primer lugar, la selección y adquisición de los materiales bibliográficos.
En esta ocasión se comentarán algunas particularidades que se presentan en la Biblioteca del Congreso en cuanto a la selección y adquisición de documentos ya que el carácter de ingreso del material en la BNC es variado y particular y contempla no solamente la compra, el canje y la donación que son los conceptos clásicos en la mayoría de la bibliotecas, sino que además incluye el ingreso por el llamado Depósito Legal y porque es depositaria de las publicaciones de los Organismos Internacionales.

Comisión de Alta y Baja patrimonial

En primer lugar es necesario decir que en la Biblioteca del Congreso funciona una Comisión de Alta y Baja patrimonial integrada por directores de diversas áreas de la Biblioteca. Esta Comisión tiene como finalidad seleccionar y supervisar todas las incorporaciones de material bibliográfico que ingresan a la Biblioteca por las diversas modalidades. Es decir que no se incorpora todo el material que se recibe sino que se selecciona de acuerdo a los perfiles de los usuarios y a las características de las distintas colecciones. La Biblioteca del Congreso cuenta con más de 50 destinos o colecciones diferentes. Algunas de ellas son la Colección General, la Sala Multimedia, la Colección Infanto Juvenil, las Colecciones Especiales que incluyen la Colección Reservada, la Biblioteca Peronista y la Biblioteca de Juan María Gutiérrez, la Hemeroteca, la Biblioteca Móvil Multimodal, etc. Todas estas colecciones tienen características y usuarios particulares y se diferencian claramente unas de otras.
En cuanto a los criterios de selección se pueden mencionar por ejemplo que no se incorporan más de 3 ejemplares de una obra en una misma colección, ni se incorpora material obsoleto como libros de temas científicos o tecnológicos que se encuentren desactualizados, ni material escrito en idiomas que no son manejados a nivel general por nuestros usuarios. Tampoco se incluyen libros de prédica religiosa, pero sí los que son de dogma, como la Biblia o el Corán y comentarios e interpretaciones de los mismos.

Compra

La selección de material para la compra se hace a partir de los pedidos de los lectores, de los pedidos de las distintas áreas de la Biblioteca y de las propuestas de la Dirección de Procesos Técnicos, que tiene a su cargo el Departamento de Adquisición de documentos. Con estos pedidos se elabora una lista que además de los datos del libro incluye el precio tomado del catálogo de donde se extrajeron los datos.
Esta lista la debe aprobar la Comisión de Alta y Baja patrimonial, mencionada anteriormente, y por último recibirá la aprobación del Director Coordinador de la Biblioteca. Luego de este procedimiento se llama a licitación. Una vez recibidos los ofrecimientos de licitación, se analizan y se desestiman los ofrecimientos que superen en un 20%  al precio de referencia tomado de los catálogos editoriales y libreros.

Canje

La Biblioteca del Congreso tiene convenios de canje con más de 300 instituciones, tanto nacionales como extranjeras. La biblioteca ofrece en canje las publicaciones de las que es autora y editora, como el Boletín de la Biblioteca del Congreso, que comenzó su publicación en 1918 y ya lleva 129 números publicados.
Donaciones
La Biblioteca del Congreso recibe donaciones espontáneas de particulares y de instituciones y también solicita donaciones de material nuevo o usado.
La Biblioteca realiza una evaluación previa antes de recibir el material ofrecido, ya que no incorpora material obsoleto, en mal estado o que no responda a las necesidades de sus usuarios.
En los últimos años ha recibido donaciones muy importantes como la llamada donación Cutolo que realizó la viuda del famoso historiador y biógrafo Vicente Cutolo. La Biblioteca recibió 10.000 libros sobre historia argentina, en excelentes condiciones. En otra ocasión un particular donó una tonelada de diarios en muy buen estado, donación que se utilizó para reemplazar los diarios que por el uso de los lectores se van deteriorando.

Depositario de Organismos Internacionales

En el año 1948 la Biblioteca del Congreso es elegida por la Organización de las naciones Unidas como depositaria de sus publicaciones. En los años subsiguientes se fueron sumando las publicaciones de los demás organismos internacionales: OIT, UNESCO, FAO, etc.
La Biblioteca cuenta con un Departamento de Organismos Internacionales dedicado exclusivamente a este material donde se brinda referencia especializada en esta temática.

Depósito Legal

La modalidad de ingreso de obras por Depósito Legal la comparten la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Congreso.
De acuerdo con la Ley 11.723 “Régimen legal de la propiedad intelectual”, el editor de una obra debe depositar a través de la Cámara del Libro tres ejemplares en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual. El depósito de las obras, hecho por el editor dentro de los tres meses siguientes a su aparición, garantiza los derechos del autor sobre su obra y los del editor sobre su edición.
Los ejemplares depositados son destinados a la Biblioteca Nacional, a la Biblioteca del Congreso y al Archivo General de la Nación.
La Biblioteca del Congreso recibe en concepto de Depósito Legal entre 10 mil y 15 mil obras por año. Se rechaza una quinta parte, y el resto se incluye en sus colecciones. El material que no pasa a formar parte de su acervo se destina para realizar donaciones.
Otra modalidad de ingreso de material a la Biblioteca del Congreso está pautada por la mencionada Ley 11.723, que en su artículo 64  indica que todas las reparticiones oficiales y las instituciones que reciban subsidios del Tesoro de la nación están obligadas a entregar a la biblioteca del Congreso un ejemplar de las publicaciones que produzcan.
A modo de cierre y para completar este panorama de los procesos técnicos en la Biblioteca del Congreso diremos que anualmente se procesan alrededor de 23 mil obras y entre 35 mil y 40 mil publicaciones periódicas.
En cuanto a su base de datos bibliográficos la Biblioteca del Congreso cuenta desde el año 1990 con un programa propio, desarrollado por la Dirección de Informática de la institución.
La Catalogación se realiza de acuerdo a las Reglas de Catalogación Angloamericanas, 2da. edición. Se destaca que en su base de datos cuenta con más de 144 mil registros de autoridades.
Para la Clasificación se utilizan los Encabezamientos de Materia, de C. Rovira y J. Aguayo, y a través de los años se fueron adoptando las actualizaciones sucesivas de esta obra. Además se utilizan más de 20 tesauros especializados en temas como educación, economía, ciencias sociales, humanidades, agronomía, etc., debido a las características de la colección. Si bien en la Biblioteca del Congreso hay una gran prevalencia de las obras de temática jurídica y de jurisprudencia, su acervo bibliográfico cubre todas las áreas del conocimiento por lo que los instrumentos para asignar descriptores deben abarcar todas las temáticas.
Se procesan también diariamente y de manera analítica cuatro periódicos de alcance nacional: La Nación, Clarín, Página/12 y Ámbito Financiero. Y se realiza además un trabajo de procesamiento analítico de diarios argentinos de los siglos XIX y XX, entre los que se encuentran La Prensa, Democracia, Crítica, El Mundo y La Vanguardia, entre otros. Esta información se encuentra en una base llamada Índices, que es independiente de la base de datos principal. En la base Índices también se encuentran procesados todos los discursos de Juan Domingo Perón y de María Eva Duarte de perón entre los años 1946-1955.

Cecilia Izquierdo
Subdirectora de Procesamiento Bibliográfico


Biblioteca del Congreso de la Nación - Argentina

lunes, 22 de mayo de 2017

¡Devuelve la bolsa, muchacho!

El policial negro sigue dejando su marca en Libro de arena. Hoy compartimos un relato lleno de humor que mezcla géneros, tradiciones culturales, discursos, e historias desde una mirada que hace del lector un verdadero cómplice.


Por Fernando Barragan*


Los hechos y personajes de la siguiente historia son imaginarios y carecen de todo rigor histórico, por lo que cualquier semejanza con la realidad debe ser reportada al “Crease o no de Ripley”

I
Los Ángeles, 20 de noviembre de 1941

El edificio estaba descuidado, sucio, oscuro y era obligatorio usar las crujientes escaleras. El ascensor exhibía un añejo letrero de “En Reparación”. Un hombre grueso y elegante, con el cabello entrecano, buscaba la oficina 1F. Su pulcritud no encajaba con el edificio ni con el vecindario y era evidente que pretendía pasar inadvertido. Se detuvo frente a una puerta de vidrio esmerilado en la que se leía, en la parte superior, “Of. 1F”; más abajo, formando un arco, “John W. Laveo” y finalmente, en forma horizontal, “Investigador Privado”. Golpeó el vidrio. Esperó. Esperó más. Desde dentro, una voz dijo:
– Pase, está abierto.
El hombre entró. La oficina, mal iluminada, apestaba a cigarrillo. De hecho, todo parecía estar dentro de una nube blanca. A cinco pasos de la puerta había un escritorio de madera, grande y robusto, con muchos papeles desordenados, una taza sucia de café seco, un cenicero desbordante de colillas y una pistola negra e imponente. Sentado detrás, hombre fumaba con indolencia. Al ver al recién llegado, como toda muestra de asombro, arqueó una ceja y dijo:
– Sr. Campbell. Vaya. ¡Esto sí es una sorpresa! ¿Qué lo trae por aquí?
– ¿Cómo estás Johnny?– dijo el hombre forzando una sonrisa.
El detective dio una pitada. El humo salió por su boca sin forzarlo, lentamente, como si por dentro se estuviera consumiendo. Al mismo tiempo sus cejas le dieron, esta vez, una expresión casi hostil. Sólo cuando su interior terminó de arder respondió:
– Solo me llaman Johnny mis amigos, Sr. Campbell. Usted tal vez hoy sea mi cliente. ¡No más que eso!
Campbell comprendió que las amabilidades estaban de más, se sentó en la silla para los visitantes y fue directo al grano.
– Tengo un problema Sr. Laveo y creo que sólo usted podrá ayudarme. Ya antes lo hizo y de forma  muy profesional debo reconocer.
Por toda respuesta Johnny dio otra pitada. Campbell continuó:
– Como sabe muy bien, soy el dueño de la fábrica de sopa más grande del país. Mi negocio prospera y debo reconocer que todo se lo debo a ese hombre que una vez le dijo a mi padre: “Campbell, si logras vender agua, el mundo será tuyo”. Tenía mucha razón aquel sujeto. El Viejo sólo agregó verduras y condimentos y aquí estoy yo ahora, casi en la cima del mundo.
Johnny echó el humo de forma ostensible y sonora. Campbell se esforzó por ir al punto.
– Como le dije, soy el rey de las sopas enlatadas, pero todo reino tiene que enfrentar a algún descarriado. Mi hijo, el pequeño Tommy, se niega rotundamente a tomar el producto que le permite vivir como un príncipe. De nada valen las reprimendas, las explicaciones o las amenazas. El muy condenado no la toma.
Johnny se volcó hacia delante, acercó su rostro al de Campbell y sin disimular el sarcasmo dijo:
– Mi padre hubiera reemplazado la cuchara por un embudo.
– ¡Oh sí! Yo hubiera hecho lo mismo, pero seguramente su madre no era como mi esposa Gertrude. – Johnny recordó: Gertrude Knorr. Una inmigrante suiza que parecía la hermana mayor de la bruja de Blanca Nieves. Siguió escuchando. – Ella se la pasa leyendo los libros de ese judío loco que tuvo que escapar de Alemania. ¡Rayos! No logro recordar su nombre.
– ¿Einstein?
–No, ese no, era uno bastante pervertido.
– ¿Freud?
– Sí, sí, ese sujeto. Mi esposa leyó uno de sus libros y ahora está convencida de que el pequeño Tommy está enamorado de ella y quiere matarme a mí. Gertrude insiste: para no ir al reformatorio, su subconsciente lo obliga a rechazar la sopa.
– ¡Demonios! – Dijo el detective – ¡Su mujer ha perdido la chaveta! Creo que no soy su hombre, más bien necesita un doctor, Sr. Campbell.
La afirmación no fue delicada, pero estaba hecha con sinceridad. Campbell negó con la cabeza, suspiró y continuó.
– Gertrude no me preocupa, detective. La cuestión es: si el pequeño desgraciado sigue negándose a tomar la sopa, temo por su seguridad. ¿Me comprende?
– Francamente, no.
– Amigo Laveo, creo que usted no ha tenido infancia.
Johnny empezaba a irritarse. El recuerdo de la señora Smith y sus reclamos por la renta impaga lograron contenerlo. Mentalmente contó hasta diez y forzando la paciencia preguntó:
– ¿Qué rayos tiene que ver mi infancia con este asunto?
– Todos los niños lo saben: si no toman la sopa, se los lleva el Hombre de la Bolsa.
Laveo empezó a ver la punta del asunto. Nadie tenía más experiencia que él en esas cosas y el hombre sentado en su escritorio podía pagarla muy bien. Se tomó un segundo para pensar y respondió:
– Conque teme que el Hombre de la Bolsa se lleve al hijo del Rey de la Sopa. ¡Eso sí sería irónico! De todas formas debo decirle que, desde hace bastante tiempo, el Hombre de la Bolsa no asoma su nariz por los bajos fondos. En las calles se rumorea que tal vez se retire.
Campbell cambió ligeramente su expresión dando la pauta de que, a partir de ahora, hablaría de negocios.
– Sr. Laveo, los rumores de la calle no tranquilizarán a mi esposa ni a mí. Esto es muy simple: Tommy no tomará la sopa de ninguna forma, por lo tanto el peligro es real y si, como usted bien dijo, el Hombre de la Bolsa se lleva al hijo del Rey de la Sopa, al día siguiente seré el hazmerreír de todos los periódicos amarillistas de América. Por lo tanto pretendo contratarlo para que, de la forma más discreta posible, encuentre a ese tipo antes de que él venga por mi pequeño. Como se imaginará el dinero no es problema. ¿Qué me dice?
El sabueso, antes de responder, dio una última pitada muy lenta. Era su técnica para una última evaluación del cliente y calcular su precio. Nuevamente recordó a la señora Smith y la renta impaga. También  pensó en un traje nuevo y en unas vacaciones en Acapulco. Mentalmente triplicó su precio habitual, aplastó la colilla en el cenicero y arriesgó:
– Un pago inicial de mil dólares y ciento cincuenta por día más los gastos.
El rey de la sopa sacó de su bolsillo un fajo de billetes, separó algunos, los puso sobre el escritorio y dijo:
– Aquí tiene dos mil dólares para empezar. Cada viernes recibirá un cheque por doscientos cincuenta dólares diarios más gastos y habrá, cuando el tipo caiga, dos mil dólares extra. ¿Es un trato Johnny?
Campbell extendió su mano. Laveo la estrechó diciendo:
–Es un trato Sr. Sopa.
La ocurrencia pareció divertir al hombre de negocios que se retiró sonriendo. Johnny encendió otro cigarrillo, guardó su pistola en la cartuchera, saco de un cajón del escritorio una botella de cerveza, bebió un trago del pico y se dijo a sí mismo:
– ¡Caracoles! ¡Debí pedir más dinero!

viernes, 19 de mayo de 2017

Agenda de actividades del Programa Bibliotecas para armar de la semana del 22 al 26 de mayo.


LUNES 22
15 HS:
LOS FRIDOS. Luego de conocer las pasiones de Juan Rulfo y Octavio Paz, en esta oportunidad nos acercaremos íntimamente a la vida de Frida Kahlo y Diego Rivera. Una gran historia de amor contada, esta vez, desde la mirada amorosa de su sobrina Isolda.
Actividad para asistentes a la institución.
Biblioteca del Hogar San Martín - Av. Warnes 2650, La Paternal


18 HS:
LITERATURA SIN FRONTERAS. Como parte del ciclo “Encuentro con escritores que también escriben literatura infantil y juvenil”, Mario Méndez entrevista a Diego Paszkowski. Autor de novelas y cuentos para adultos, ha publicado El otro Gómez, Alrededor de Lorena y Rosen, además de la novela Tesis sobre un homicidio, ganadora del premio La Nación en 1998, llevada al cine, con gran éxito, en 2013. Incursionó en la literatura infantil y juvenil con El día que los animales quisieron comer otra cosa, La puerta secreta y Te espero en Sofía.
Biblioteca “La Nube” – Jorge Newbery 3537, Chacarita.

18 HS:
SEMINARIO GRATUITO DE NARRACION ORAL Y LECTURA EN VOZ ALTA. Segundo encuentro de la capacitación en narración oral, destinado a referentes de bibliotecas, docentes y aquellos interesados en incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos. A cargo de Paula Martín.
Actividad para con inscripción previa.
Biblioteca “José Hernández” del Banco Ciudad – Av. Boedo 870, Boedo

MARTES 23
18 HS:
SEMINARIO GRATUITO DE NARRACIÓN ORAL Y LECTURA EN VOZ ALTA.La propuesta tiene como eje la articulación entre la literatura, la lectura, la actitud lúdica y la oralidad; el entrenamiento vocal y corporal.  A cargo de Diana Tarnofky.
Actividad para con inscripción previa.
Biblioteca “Ricardo Güiraldes” - Talcahuano 1261, Recoleta

19 HS.
LEONARDO FAVIO Y EL CINE : SINFONÍA DEL SENTIMIENTO.. En este encuentro se llevará a cabo la proyección, para su posterior debate del film “El romance del Aniceto y la Francisca”” Coordina: Mario Méndez.
Biblioteca “Alberto Gerchunoff” de la Sociedad Hebraica Argentina – Sarmiento 2233, Balvanera.


MIERCOLES 24
10 HS:
SOL DE OTOÑO. "Macario" de Juan Rulfo abre la puerta a este banquete de historias narradas y leídas a viva voz.  El sol derramado en palabras en un encuentro para disipar tormentas en este otoño.
Actividad para asistentes a la institución.
Bibliotecas “Memoria con yapa” del Centro de Salud Mental Ameghino -Av. Córdoba 3120, Palermo

15 HS:
LAS TIERRAS DE RULFO. La presencia de los paisajes mexicanos se encuentra en Rulfo tanto en sus escritos como en sus fotografías. En esta propuesta iremos buscando relaciones entre distintos relatos latinoamericanos  y las imágenes de los escenarios en los que transcurren.  
Actividad para asistentes a la institución.
Biblioteca "OfelioVecchio” del Club Nueva Chicago - Lisandro de la Torre 2288, Mataderos

VIERNES  26
9.30 HS:
LIBROS MARAVILLOSOS. Al igual que Alicia en el país de las maravillas nos deslizamos por una madriguera para conocer a los personajes del cuento a través de distintas versiones y ediciones.
Actividad para asistentes a la institución.
Centro de Primera Infancia "Lunita" - Lisandro de la Torre 4548, Villa Lugano

13 HS:
OTOÑO DE CUENTOS Y POEMAS. Al abrigo del calor de las palabras que tejen historias populares, que ruedan de boca en oreja y oreja en boca, de persona en persona, de lugar en lugar,  abriremos la puerta de los libros, para entrar en  múltiples mundos posibles de habitar.
Actividad para asistentes a la institución.
Biblioteca “Bichito de luz” – CAF 6 - Retiro 

13.30 HS:
NUEVOS ESPACIOS DE LECTURA EN EL HOSPITAL MUÑIZ. Encuentros de trabajo en articulación con los profesionales de la salud del Hospital Muñiz. El objetivo es evaluar y diseñar estrategias para la implementación y promoción de espacios de lectura en diferentes áreas del Hospital, que estarán a disposición de pacientes, familiares acompañantes y trabajadores. En esta oportunidad, llevaremos lecturas y actividades plásticas área de farmacia del hospital.
Actividad para asistentes a la institución.
Hospital Muñiz - Uspallata 2272,  Parque Patricios

17.30 HS:
CAPACITACIÓN PARA AUXILIARES DE BIBLIOTECAS COMUNITARIAS: La experiencia de la biblioteca del club Ofelio Vecchio, del club Nueva Chicago, compartida por su responsable, la Lic. Alejandra Lezcano. Una charla sobre las particularidades que supone la gestión de un espacio de  lectura comunitario.
Actividad para con inscripción previa.
Biblioteca “OfelioVecchio” del Club Nueva Chicago – Lisandro de la Torre 2288, Mataderos

Guillermo Martínez:"Gracias a Borges tenemos la tradición de la cita falsa, apócrifa, el desdibujamiento entre verdad y ficción"

La entrevista a Guillermo Martínez continúa con el recorrido por las lecturas, autores y géneros que dejaron una impronta en él, que estuvieron presentes en su formación, y en el desarrollo del gusto. En la inquietud permanente están Borges, Henry James, Poe, el policial, la lógica. También se habló del recorrido que lo llevó a convertirse en escritor, de la historia familiar, de los estudios y del viaje a Buenos Aires. Por último, el autor comentó cómo vive la relación entre la literatura y la traducción al soporte cinematográfico. El encuentro que formó parte del Ciclo "Literatura sin fronteras. Autores que también escriben Literatura Infantil y Juvenil" se llevó a cabo en La Nube, lunes 24 de abril de 2017.




Mario Méndez: Además de Borges, sobre el que has escrito, ¿cuáles son tus lecturas más importantes, formativas?

Guillermo Martínez: Me gusta mucho Henry James, es uno de los pocos escritores que releo todo el tiempo. En general no leo en inglés porque me cuesta mucho apreciar el estilo literario, pero algunas cosas de él sí las leí en inglés. En castellano uno está tan entrenado en leer que vos sabés si el escritor está lleno de lugares comunes, qué tal las imágenes, qué pasa con los adjetivos, si son interesantes o no… Uno tiene todo ese registro del detalle de la calidad literaria. En inglés yo eso no lo tengo, no me doy cuenta del todo cuál es un escritor más o menos adocenado y cuál es un escritor brillante. Entonces prefiero leer traducciones al castellano. Siempre estoy a la espera de los nuevos libros que van resucitando cada tanto, de Henry James. Leo un poco a Ian Mc Ewan porque me interesa cómo toma temas científicos. Me interesan los personajes que saca del mundo científico. Leí hace poco a un escritor que me gustó mucho, Herman Koch, un escritor holandés, el de Casa de verano con piscina, y La cena. Me parece que tiene un tratamiento de lo contemporáneo muy interesante. Leo a John Le Carré, que creo que es como un Balzac contemporáneo. Una especie de Balzac del submundo del espionaje. Sobre todo sus primeras novelas me parecen extraordinarias. Ahora estoy leyendo El topo, otra vez. Leo a Graham Greene, Patricia Highsmith, esa línea me interesa mucho porque es el policial que tiene que ver con lo psicológico, con la transformación de una persona común en un asesino… Por un lado está la novela de enigma, por otro la novela negra, y además esa “ancha avenida del medio” en las que las personas comunes pueden ser asesinos.

MM: El escritor de La muerte de Luciana B

GM: Exactamente. Ese es el género.

MM: Una pregunta, antes de abrir… ¿Por qué la Matemática?

GM: Tiene algo de accidente. En mi casa todo estaba predestinado como para que más bien me inclinara hacia las Letras. Mi mamá, una profesora de Letras; mi papá, un escritor muy dedicado, que escribía todas las tardes, organizaba concursos literarios para los hijos, nos contaba cuentos… Tanto mi papá como mi mamá eran socios fundadores del cineclub, entonces iban a la tarde y a la noche mi papá nos contaba las películas, recuerdo sobre todo las de Hitchcock, por ejemplo. Todo estaba más o menos en esa línea. Incluso, en el secundario, yo pensaba que iba a estudiar Filosofía, que era lo que más me interesaba. Pero mi papá me insistió mucho para que estudiara una carrera con la que pudiera ganarme la vida. Para lo cual, no es que elegí inmediatamente Matemática, porque hubiese sido absurdo. Elegí en realidad Ingeniería Electricista. Mi papá admiraba mucho las Matemáticas, incluso cuando aparecieron los libros de Matemática Moderna trató de juntarnos a los hermanos para enseñarnos eso que era la nueva Matemática, que en esa época recién entraba en los colegios. La Teoría de Conjuntos, Diagramas de Venn, esa forma de pensar la Matemática que después entraría en las escuelas. Había estudiado Estadística por su cuenta, pero no era algo que estuviera en mi casa. Recuerdo un libro de Matemática que después quedó en la biblioteca y que yo todavía tengo, que se llama Las grandes corrientes del pensamiento matemático, compilado por Lyonnais, que es un libro extraordinario, que muestra cuáles son las ideas filosóficas que están detrás de muchos desarrollos matemáticos. Pero salvo esto, no era algo que estuviera en la familia. Entonces me inscribí en una carrera que pensé que iba a darme un título, pero jamás en la vida había tenido ningún interés por las conexiones eléctricas… salvo por el juego El Cerebro Mágico. (Risas.) Nunca había tenido el menor interés por la Ingeniería. Pero sí, inesperadamente, me gustaron por las materias de Matemática que se daban al principio. Análisis l, ll y lll, Álgebra l, Física l, Física ll… todo ese tipo de cosas me interesaban. Cuando empezaron las materias en las que había que conectar aparatos todos mis compañeros estaban encantados y yo no daba pie con bola. Ahí tenía la opción de pasarme a Letras o Filosofía, o seguir estudiando Matemática. ¿Qué pasó? Había tenido muy buenos profesores de Lógica Matemática, y ahí vi una especie de camino indirecto hacia la Filosofía. Las diferentes variedades de infinitos, las paradojas lógicas, los lenguajes artificiales… temas que le interesaron a Borges: la definición de infinito, la noción de límite, la cantidad de temas matemáticos que se tocan con la Filosofía, y entonces me decidí a estudiar Matemática, pero apuntando ya a esa parte.

MM: Eso está en Roderer, ¿no?

GM: Sí, y hubo dos cosas que me salieron bien de casualidad en la vida… Quizá hubo más… Mi hija me salió muy bien. (Risas). Una fue la elección de la carrera, que fue un accidente total. Es decir, pensar en una persona que no tiene el don matemático (que era lo que me pasaba a mí, en el colegio secundario no me iba bien en Matemática, tampoco pésimo, pero claramente no era la materia para mí) y haber encontrado de carambola ese camino dentro de la Matemática, que todavía hoy me parece fascinante. De hecho, aún cuando me fui de la facultad sigo leyendo un montón de cosas, pensando temas. Y el otro accidente… yo quería hacer el Doctorado, cuando terminé la carrera en Bahía Blanca, y quería estudiar con el que había sido la eminencia en Lógica Matemática, era un profesor de la Universidad del Sur, se había ido a estudiar afuera, y no pudo volver porque lo echaron los militares. No pudo volver a Bahía Blanca. Entonces se había establecido en Brasil, y cuando volvió la democracia le ofrecieron un cargo en la Escuela Latinoamericana de Informática, que recién se estaba formando, y decidió establecerse en Buenos Aires. La única opción para estudiar con esta persona, que era la mejor en el área, el doctor Roberto Cignoli, era pedir una beca e irme de Bahía Blanca. Ese fue un segundo momento de mi  vida, la posibilidad de irme de Bahía Blanca, venir a Buenos Aires, tener otra vida, tener una cantidad de cuestiones que tienen que ver con la publicación literaria, el taller de Liliana Heker, estar en un ámbito de escritores, pensar en publicar… En Bahía Blanca la única perspectiva que tenía era enviar concursos literarios y esperar el resultado. Acá me encontré con gente que estaba pensado en publicar su libro. Para mí, terminar un libro y pensar que alguien te lo iba a publicar era algo de otro mundo. Mi relación con la literatura era escribir cuentos y enviar a concursos literarios. Fueron  dos cosas no buscadas, que salieron así. Y sin embargo fueron cruciales para mi vida.

MM: Ahí, Fernando quería hacer una pregunta.

Fernando: Yo creo entrever en todo lo que contás, desde lo familiar, lo que mamaste en casa y tu derrotero de formación, y en lo que escribís, una preocupación por entender el mundo, entender lo que pasa de la piel para adentro, y me pregunto si cuando escribís lo hacés en forma catártica, o te proponés, de alguna manera, sembrar en el lector estas preocupaciones.

GM: No confío del todo en una literatura que sea directamente catártica. Siempre son temas que en algún punto me interesan por algún recuerdo personal, alguna cuestión que me ha tocado especialmente, una preocupación. Pero siempre trato de que haya un elemento de intriga narrativa, que haya algo que sostenga eso que vaya más allá de “esto me pasó a mí, escribo esto, yo lo viví”. Me parece que tiene que estar el otro costado de “distanciamiento”, te diría. Para poder ver esa cuestión desde afuera. La otra vez leía cómo hablaba Pedro Mairal de su personaje en La uruguaya. Al leerlo, y sobre todo si uno a Pedro lo conoce, uno piensa todo el tiempo que es él, y no. Cuando él va explicando cómo somete a su alter ego a una serie de distorsiones, y presiones y obnubilamientos, todas esas cuestiones de exageración son la parte literaria, que provoca finalmente el efecto de ilusión. Siempre trato de que sea algo que me interesa, pero que haya un elemento (yo lo llamo el elemento teórico), que ya esté tocado en la tradición literaria, que yo pueda tener una referencia de cómo se ha hecho en otros textos, y situarlo en ese contexto narrativo. Eso es lo que intento.

Juan Rulfo. Narrar la muerte

El ritmo narrativo, la economía expresiva, la brevedad del relato, la familiaridad con lo horroroso, son signos inconfundibles de la escritura de Rulfo. Libro de arena cierra la semana de publicaciones dedicadas al escritor mexicano con una nota acerca del cuento "El hombre".


Por María Pía Chiesino

Efemérides paradójica si las hay: se cumplen, cien años del nacimiento de quien supo narrar la muerte como nadie, en la Literatura Latinoamericana del siglo XX.
Aunque se trata de una obra que en extensión supera en poco las trescientas páginas, la narrativa de Rulfo sigue siendo una de las más leídas, traducidas y analizadas del continente. Marcado por la tragedia desde la infancia (perdió a su padre a los siete años y a su madre a los once), sin hacer una asociación mecánica entre su vida y su escritura, no puede negarse que la muerte fue su gran tema.
Rulfo es un claro exponente de la identidad mexicana, acerca de la cual afirmaba Octavio Paz: “…nuestras relaciones con la muerte son íntimas -más íntimas acaso que las de cualquier otro pueblo- pero desnudas de significación y desprovistas de erotismo. La muerte mexicana es estéril.”
Podemos encontrar ecos de esta aseveración de Paz en toda la obra rulfiana. Desde ya, en Pedro Páramo, narrada íntegramente desde la tumba. Y también en los cuentos de El llano en llamas, particularmente en “El hombre”. A diferencia de otros relatos que transcurren con lentitud y por momentos nos remiten al puro presente del mito, en este relato los lectores asistimos a una persecución y a partir de esto, a un ritmo narrativo más tenso.
La alternancia de puntos de vista entre el perseguidor y el perseguido, implica por momentos una confusión de planos que se va aclarando a medida que se avanza en la lectura. Advertimos que el móvil de esa huida, de esa persecución es, desde luego, la muerte. El fugitivo llegó a una casa para matar al hombre que mató a su hermano, y ante la imposibilidad de reconocerlo por la oscuridad de la noche, ha decidido asesinar a toda una familia, sin advertir un pequeño detalle: la ausencia del único integrante al que realmente buscaba.
El hombre a quien quería matar no estaba en la casa en ese momento porque se había demorado en el entierro de un recién nacido. La muerte sobrevuela toda la situación. Es la que desencadena la primera búsqueda, la que demora a la presunta víctima, y la que da lugar a la persecución final. El perseguidor no es otro que el hombre a quien el fugitivo quería matar. Una muerte se encadena con la otra, y se contraponen además, las dos culpas. Por un lado, la del perseguido: “No debí matarlos a todos -iba pensando el hombre-. No valía la pena echarme ese tercio tan pesado en mi espalda. Los muertos pesan más que los vivos; lo aplastan a uno…”.
Por otra parte, la del perseguidor, que se agrega a la sed de venganza por el crimen de su familia y, especialmente, el de su hijo: “Hijo -dijo el que estaba sentado esperando- no tiene caso que te diga que el que te mató está muerto desde ahora. ¿Acaso yo ganaré algo con eso? La cosa es que yo no estuve contigo. ¿De qué sirve explicar nada? No estaba contigo. Ni con ella. Ni con él. No estaba con nadie porque el recién nacido no me dejó ninguna señal de recuerdo”.
Para cerrar el contrapunto de las voces de estos dos personajes aparece la tercera voz del relato: la de un pastor que se ha cruzado con el fugitivo y explica a un representante de la justicia qué fue lo que vio: apenas a un hombre flaco y hambriento que comió carne de un animal muerto por enfermedad, y tomó la leche de sus borregas. El pastor afirma no haberse enterado de que se trataba de un asesino, y que no se perdona no haberlo sabido para poder obrar en consecuencia, porque según dice: “me gusta matar matones”.
Vio también que, el perseguido tuvo que volver sobre sus pasos. Y lo último que declara haber visto es el cadáver del hombre con “la nuca repleta de agujeros”. Por este hallazgo está hablando con ese “señor licenciado” al que refiere los hechos de los que, además, quiere despegarse.
¿Podemos pensar que hay algo que se nos escapa? ¿Podemos inferir que este pastor ha sido, probablemente, testigo del momento en el que el perseguidor encontró al fugitivo y lo mató por la espalda? Es muy posible. Él mismo afirma que a veces es necesario matar para “ayudarle a Dios a acabar con esos hijos del mal”.
Pero el relato ya no nos habla de esto. La cadena de crímenes se clausura con el cuerpo baleado del fugitivo. Con la economía de recursos que lo caracteriza Rulfo cierra el relato con ese muerto. Los lectores no necesitamos mucho más para situarnos de plano, en el escenario de violencia y de muerte que Rulfo supo narrar como nadie. Como dijera también Octavio Paz: “La contemplación del horror y aun la familiaridad y la complacencia en su trato, constituyen contrariamente uno de los rasgos del carácter mexicano”.
Debe haber pocas frases más apropiadas, para asociar con este tremendo relato de Juan Rulfo. 



jueves, 18 de mayo de 2017

Rulfo y el despojo

Una literatura fértil en una tierra yerma prolifera en la voz de Juan Rulfo. Un ejercicio de escritura para encontrar la atmósfera propicia para una novela se convierte en una obra imprescindible de la literatura latinoamericana. Libro de arena continúa publicando textos acerca del escritor mexicano durante la semana del homenaje a su centenario.



Por Adriana Márquez


En una entrevista televisiva, Rulfo afirmó: “La novela ya la tenía construida en la cabeza pero no encontraba la forma de desarrollarla, entonces me puse a escribir los cuentos. Por eso es que tocan distintos temas, tratando de encontrar el tema o más bien la forma correcta que yo necesitaba para escribir la novela. Y hubo un cuento que más o menos me dio la atmósfera, que fue Luvina. A los cuentos los escribí como ejercicio. “
Los cuentos, lo sabemos, son los de El llano en llamas (1953). La novela, Pedro Páramo (1955). Ligados, según el autor, por Luvina, que es un cuento y es, ante todo, un paisaje tremendo: "San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero aquello es el purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades. Y eso acaba con uno.” En Luvina la vida escasea y el suelo es estéril. Y esto se repite en los cuentos del llano: en “Nos han dado la tierra” a lo infértil del suelo se suma el despojo al que son sometidos los campesinos, a quienes se les saca los caballos, las armas y hasta se les niega la palabra. El delegado del gobierno les entrega tierras improductivas; ellos quieren hablar, quejarse pero no los dejan. Terminan sometidos al silencio y a aceptar, como en un juego macabro, una tierra que sólo produce sed.
Estos paisajes rulfianos son agobiantes: aturden a los ya aturdidos, no dan tregua a los que ya se sabe perdidos. Otro ejemplo es “Talpa”, uno de sus mejores cuentos, en el que tres seres recorren un territorio reseco para visitar una Virgen. Dos amantes y un moribundo. Todos personajes atravesados por la desgracia: de la enfermedad, la pobreza, las urgencias carnales que derivan en traición.
No hay refugio en estos paisajes que más bien extienden la agonía o llevan a los personajes a sus propios límites, porque la tierra es lo que se juega, todo el tiempo. Y hay muchas tierras pero pocos dueños. Lo que se reparte entre pocos suele ser el principio del conflicto: “Él se acordaba: Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.” La miseria humana, también central en el relato “En la madrugada”.
Y si estos cuentos fueron un ejercicio —como afirmó Rulfo— que le permitieron encontrar la atmósfera propicia para su novela, también en ellos ejercitó la polifonía, porque Rulfo deja hablar a los que quedan afuera, a los que están por caer o cayeron. Los que hablan en los cuentos del llano son los desposeídos, los oprimidos. Hablan en primera persona porque la necesidad se testimonia, no se traduce, parece decir Rulfo. Son los que ponen el cuerpo ante las balas, la miseria, la enfermedad. Los abandonados de un gobierno que no tiene rostro. Sus cuerpos están en primer plano, soportando una vida siempre frágil, siempre próxima a la muerte o a la perdición, cercada por las esquirlas de la revolución y la Cristiada.
Así, en los cuentos del llano los protagonistas son la tierra y las voces de los oprimidos. Ambos entran por los ojos cuando se los lee: oímos ladrar los perros, llorar a Natalia y quejarse a Tanilo en “Talpa”, gemir a los animales cuando el río desborda. Sentimos el peso del cuerpo de Tanilo y del hijo moribundo sobre los hombros del padre. Pega en los ojos el polvo reseco.

Es una lectura que pasa al cuerpo. Conmueve. Tal vez porque en los cuentos también ejercitó su faceta de guionista y fotógrafo: es certero al mostrar la panorámica del extenso paisaje reseco y también en hacer zoom en una alcantarilla con ranas (“Macario”). Hay una narración cinematográfica en Rulfo: al leerlo se activan los sentidos; las imágenes son fuertes. Las voces que sostienen los relatos parecen hablarnos para que en algún lado quede testimonio de esa opresión y ese silencio al que son sometidas. El silencio es quizás el peor saqueo: acallar al otro, anular cualquier posible defensa. Pero Rulfo les devuelve la palabra y los coloca en el centro de la escena. Tal vez sea la marca de su narrativa, el legado de un escritor que narró el despojo utilizando el despojo mismo como estrategia.

*Adriana Marquez: es Licenciada en Letras, docente del Taller de lectura y escritura en la materia Semiología (CBC - UBA). Publicó el libro de relatos De paso (2013, Editorial Simurg). Dicta talleres literarios.