Lewis a través de la lente


Una serie de cartas y fotografías de Lewis Carroll muestran el rostro de Alicia (Alice Liddell, a quien se atribuye ser la musa de sus célebres novelas), pero cuentan mucho más sobre las pasiones del propio autor.





Por María Laura Migliarino

Niñas no es solo un puñado de cartas, son 113 ventanas que abren el paso a una de las tantas facetas de la vida de Charles Lutwidge Dodgson, un solterón excéntrico, profesor de matemáticas, adicto a la lógica y a los juegos de palabras, y autor de las célebres Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo.
Este pastor anglicano, de origen inglés, más conocido como Lewis Carroll, fue un aficionado al teatro y al dibujo. En Niñas, sin embargo, florece su pasión por la fotografía y el especial interés en retratar la belleza de la fugaz infancia.
La primera parte de este ejemplar contiene un estudio preliminar de uno de los grandes fotógrafos del siglo veinte, el húngaro Gyula Halász (Brassaï). Y es por esto que el escrito hace hincapié en la vida de Carroll como retratista, como “pionero de la fotografía amateur inglesa”, y da cuenta de sus recursos de persuasión para lograr las imágenes de las niñas modelos.
El libro contiene 22 cartas firmadas por el autor y tres relatos de las niñas que por muchos años estuvieron vinculadas con Carroll a través del intercambio epistolar.
Las primeras exponen el ingenio del poeta, repletas de paradojas, acertijos y juegos de palabras, y su preferencia, tantas veces analizada y banalizada por estudiosos de la psiquis, por la niñez femenina.


“Siempre siento una especial gratitud hacia las amigas que, como usted, me han dado su amistad de niñas y su amistad de mujeres. Nueve entre diez de mis amistades con niñas se hunden en el punto critico “cuando la corriente y el río confluyen”, y las niñas amigas, en un tiempo tan cariñosas, se convierten en amistades carentes de interés en las que no siento deseos de fijar mis ojos de nuevo.” (P.112)


Los segundos, expresan de alguna manera la simpatía que Carroll despertaba en estas muchachas y en ninguno de ellos se registran marcas que pongan en escena otro tipo de relación entre el poeta y sus amigas:


“Para mí todo resultaba perfecto, pero es extraordinario que él nunca pareciera cansarse o desear otro tipo de gente. En una ocasión se lo dije, puesto que ya me había hecho mayor, y me contó que su mayor placer era conversar libremente con una niña y descubrir las profundidades de su pensamiento.
Se acostumbró a escribirme y yo a él también después de este verano, y la amistad, que comenzó de esta manera, perduró. Sus cartas constituyeron una de las grandes alegrías de mi infancia.”  (Gertrude Chataway, p. 58)


Niñas no es solo un puñado de cartas. Es una muestra de la admiración incansable que acompañó toda la vida del poeta. Se estima que Carroll escribió más de 50.000 misivas y que fotografió aproximadamente a 700 “young ladies”. En definitiva, cartas que hablan de la pasión, del amor, de la amistad entre un aspirante a clérigo y sus elegidas. Sentimientos suficientemente sinceros y controversiales para la época victoriana en la que le tocó vivir.      

 

Niñas
Lewis Carroll
Estudio preliminar de Brassaï
Barcelona, editorial Lumen, 1998
       
                                                                                                                                                                                                                                             

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